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Acoso sexual en la CUT: Dirigenta denuncia a miembro de nueva mesa directiva militante del PS

Por: Natalia Figueroa | Publicado: 04.06.2021
Acoso sexual en la CUT: Dirigenta denuncia a miembro de nueva mesa directiva militante del PS José Manuel Díaz |
José Manuel Díaz fue uno de los candidatos más votados de las últimas elecciones de la organización sindical, pasando a integrar su Consejo Ejecutivo. Un episodio de violencia, hostigamiento y agresión ocurrido en 2019, fue públicamente dado a conocer y el propio presidente del Partido Socialista –en el que milita Díaz–, Álvaro Elizalde, confirmó que fue la denuncia fue enviada al Tribunal Supremo. Desde la Vicepresidencia de la Mujer de la CUT aseguran que mantenerlo en un cargo de dirigencia “no es bueno para la estructura de la central, para ninguno de los trabajadores y especialmente las trabajadoras”.

Nathaly Sepúlveda Castillo decidió hacer pública una denuncia por acoso sexual en contra de José Manuel Díaz, al enterarse que se estaba candidateando en las recientes elecciones para integrar el nuevo Comité Ejecutivo de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). Díaz es militante del Partido Socialista, encargado de Finanzas de la CUT y tesorero de la Fundación Instituto de Estudios Laborales (FIEL). Esta es una organización sin fines de lucro que promueve estrategias de financiamiento y fortalecimiento del movimiento sindical. El organismo está estrechamente relacionada con la CUT, de hecho, su mandato depende de su consejo directivo.

Al ver que en redes sociales estaba dando vuelta los afiches de campaña de Díaz, Nathaly dio a conocer un episodio en que tanto ella, como otras mujeres, se vieron vulneradas por el dirigente. Todo habría partido en una actividad organizada por la CUT el 2 de agosto de 2019, con el fin de recaudar fondos para la campaña del proyecto de “40 horas” -que buscaba reducir la jornada laboral, en la que Díaz se habría emborrachado y comenzado a hostigar a varias de las mujeres presentes. Según recuerda Nathaly, Díaz se acercaba hasta las mesas para insistirles en que bailaran, después de reiteradas respuestas negativas. En presencia de todos, detalla, pasaba y las manoseaba y les daba apretones cuando estaban bailando.

“Era una situación incómoda y vergonzosa”, reconoce la ex dirigente del sindicato n°1 del Banco BCI. “Me fue a molestar directamente tratando de abrazarme por atrás intencionalmente y, de manera descarada, me dio un agarrón en un seno, vulnerando mi intimidad”, comentó en la denuncia que hizo pública el 12 de mayo pasado.

Con el pasar de las horas, la situación fue escalando. Nathaly recuerda que nuevamente, a la vista de todos, Díaz se acercó de manera muy prepotente hacia la encargada de entregar los tragos que se vendían. Al pedirle que respetara la fila, este la agredió. “Como no le gustó la respuesta, le da un manotazo en su cabeza. Por eso, unos compañeros actuaron y lo sacaron del salón”, relata. A esto también agregó que tuvo una forma violenta al referirse a su esposa, incluso, al contestarle [el teléfono] mientras todos escuchaban. “Mucha gente adentro sabe que es matonesco, que es misógino”, afirma.

Javiera Pérez Valdivia, es consejera saliente de la CUT zonal poniente y militante del PC, y también estuvo presente en esa actividad. En su caso, llegó una vez que habían finalizado el acto donde participó la diputada Camila Vallejo, impulsora del proyecto. Ahí fue cuando comenzaron la fiesta en la sede que, aseguran, habrían sido bastante frecuentes antes de la pandemia. “José Manuel ya estaba pasado de raya, gritaba por todo, nadie entendía mucho, hablaba muy fuerte. Juntamos las mesas, después de un rato, estábamos conversando y, claro, él estaba todo el rato molestando a una chica que trabaja en la banquetería. La sacaba a bailar, la apretujaba, al medio del salón”.

Cuando comenzó a hacer un recorrido por la mesa, la comenzó a jalar de un brazo, con mucha insistencia y fuerza, y como ella se negaba, la trató de “cuática” varias veces. “Les estiró la mano a todas las que pilló, nos tomaba de los brazos, de los hombros”, cuenta.

Como lo relató Nathaly, el encuentro terminó cuando decidieron sacarlo del salón por la agresión a una de las mujeres presentes. “José Manuel se fue puteando a todo el mundo, que los iba a echar a todos de la Central, que la Central era de él”, recuerda. Ella confirma haberlo visto en otros eventos actuar de la misma manera. “Es de los dirigentes de la CUT que siempre pululan en estas actividades que se hacían y todos saben que se comporta así. En otras ocasiones, lo había visto en conductas alcohólicas, siempre medio sobrepasado, es la misma dinámica”, agrega.

Las denuncias

La razón que motivó a Nathaly a hacer pública la denuncia fue enterarse de la candidatura de Díaz por la lista B, que terminó siendo la primera mayoría nacional, con 9.799 votos, pese a la baja participación que reconocen al interior de la central. Es, además, integrante de la facción “Nueva Izquierda”, liderada por el ex senador Camilo Escalona, y cercado al ex diputado y ex ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade.

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En 2019, Nathaly denunció a la vicepresidenta de la Mujer, Julia Requena, y a la entonces presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa, lo que habría sucedido con Díaz. Sus alertas, sin embargo, no tuvieron efecto concreto. Requena asegura que llevó la denuncia hasta el Comité Ejecutivo del Consejo Directivo para que solicitarán investigar, pero que no se llegó a nada. En ese momento, no fue posible, explica, elevar la denuncia a la Comisión de Ética porque sus integrantes se constituyeron después del congreso de la CUT, en 2020.  “La compañera no formalizó por escrito que era lo que se pedía desde el Comité Ejecutivo”, aclara, tras saber del caso por su relato verbal. Esta habría sido una de las trabas que impidieron tomar medidas inmediatas hacia Díaz. Figueroa, que deja su cargo en la CUT después de nueve años de presidencia, fue contactada insistentemente por el tema, pero no respondió a las consultas de este medio.

Al no obtener respuesta, Nathaly hizo saber de la situación al Tribunal Supremo del PS, al presidente del PS, Álvaro Elizalde, a la candidata presidencial Paula Narváez, al comité central y a la comisión contra la violencia del partido. En un correo electrónico enviado el 13 de mayo pasado, advirtió que Díaz no podía presentarse a las elecciones “de una organización dónde hay mujeres que se han sentido vulneradas por él y que no tiene buen trato con sus pares”. Ninguno de los destinatarios contestó. Díaz, de todos modos, siguió en carrera y, durante la semana, fue confirmado en el cargo de tesorero del Consejo Ejecutivo de la sindical y como presidenta Silvia Silva, presidenta de la Asociación de Jardines Infantiles (Ajunji).

Álvaro Elizalde fue contactado por El Desconcierto y escuetamente respondió que la semana pasada la denuncia fue recepcionada y remitida al Tribunal Supremo. “El PS estableció un protocolo ante estas denuncias que le corresponde aplicar al TS y a una comisión especialmente creada al efecto. Por ello, ante cualquier denuncia, los antecedentes son remitidos inmediatamente a estas instancias”, dijo. Mientras que desde el comando de Paula Narváez señalaron que «como ha dicho su candidata cualquier tipo de situación de vulneración a mujeres debe ser investigada y aclarada».

José Manuel Díaz, en tanto, fue insistentemente contactado para que entregara su versión, pero no obtuvimos respuesta de su parte.

Con todo, Julia Requena desde la CUT lamenta que en su momento no se diera una orden de iniciar una investigación interna. “Sabemos lo difícil que es denunciar en todos los ámbitos, en los trabajos, en las organizaciones, y cuando lo hacen es porque están pidiendo ayuda urgente”, sostiene.

Machismo sindical

Otra situación denunciada por Nathaly, y que sería de público conocimiento al interior de la CUT, es el bloqueo de Díaz al financiamiento para actividades de la mujer propuestas por Julia Requena. Cuando ocurrieron los hechos anteriores, comenzaron a trabajar en un protocolo contra el acoso, que no estuvo exento de trabas.

“Estuvimos armándolo con la experiencia que existe en Argentina y Uruguay, donde las compañeras han tenido más experiencia en sus centrales. Hicimos una propuesta y lo presentamos en el Comité Ejecutivo, quedaron de hacerle modificaciones porque lo encontraron un poco ‘osado’, en el sentido que había propuestas sobre responsabilidades y sanciones. Finalmente, ese protocolo quedó ahí, aunque insistimos en que fuera aprobado antes del 8M y nos quedamos con la propuesta inicial que no salió”, explica.

Lo que han tenido que enfrentar tiene que ver con las formas de validar una manera de hacer sindicalismo, en un espacio altamente masculinizado y con lógicas que buscan restarles validez a las denuncias.  “Cuando se denuncia, por ejemplo, dicen, ‘bueno, quizás qué habrá hecho’ o se dice que se lo hacen para ‘perseguir políticamente´”.

Esto lleva a Julia Requena a reflexionar sobre la participación de las mujeres en los sindicatos: “Dentro de todo lo que hemos hecho también nos preguntamos si este sería  uno de los factores de por qué las mujeres no se integren a los movimientos sindicales”. Un estudio de 2020 del Observatorio de Género, Mujeres y Territorios de Rimisp, mostró que las mujeres participan un 60% menos que los hombres en este tipo de organizaciones y su participación no supera el 4%.

Para Nathaly existe un doble discurso en la misma CUT: “Seguimos haciendo talleres y seminarios dónde les damos a conocer a nuestros compañeros la importancia de los derechos de la mujer, pero no damos el ejemplo? hay una tarea pendiente, y esta organización de los y las trabajadoras debe hacerse cargo”, ha manifestado.

Desde la Vicepresidencia de la Mujer creen que es muy difícil legitimar a una persona que tenga tal gravedad de denuncias de agresión y acoso en un cargo directivo. “No es bueno para la estructura de la central, para ninguno de los trabajadores, especialmente las trabajadoras”, remata Requena.

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