El miércoles 26 de abril, Karla Quiroga recibió un llamado de su editor Rodrigo Garcés, quien le dijo: “desde el lunes hay un cambio importante en el proyecto y tú no estás considerada”.

La noticia tomó por sorpresa a Quiroga, quien llevaba tres años desempeñándose en el Canal del Fútbol y llegó a convertirse en conductora del programa CDF Noticias. Su desvinculación, inmediatamente, sumó apoyos de la gente en redes sociales, donde quedaba en claro que la periodista era una de las más queridas por la audiencia.

Quiroga llegó al canal el 2014, generando resquemor porque su profesión era psicóloga y no periodista. A base de puro esfuerzo y trabajo, y contraviniendo el prejuicio, se ganó la confianza de sus compañeros: entró a estudiar periodismo paralelo a sus labores en la estación. “Yo tuve que estudiar y demostrar diez veces más que cualquier mortal que me la podía. A pesar de ese esfuerzo, hoy veo que no fue valorado”, contó Karla en conversación con El Desconcierto.

Pero cuando entró Rodrigo Garcés como nuevo editor todo se puso aún más cuesta arriba, exigiéndole hacer notas todo el día, pese a que había sido contratada sin esas condiciones. Cuando llevaba sólo tres días estudiando periodismo le dijeron: “Oye, ¿ya aprendiste a editar para que te quedes una tarde entera pegando monos?”. Esta actitud fue una constante, a pesar de que el año pasado la Dirección del Trabajo sancionó al CDF tras ver una jornada laboral excesiva en el área de prensa.

Durante el 2016, Quiroga decidió sindicalizarse junto a otros trabajadores tras el despido de sus compañeras Constanza Meza y Nicole Olguín. Su salida del canal coincidió con la desvinculación del premiado reportero Marco Escobar (reconocido como Mejor Periodista Joven 2014 del Círculo de Periodistas Deportivos), quien también formaba parte del Sindicato CDF.

“Ojalá me hubieran podido decir ‘haces esto mal, trabajas mal’, porque ahí uno se va sintiendo que hay algo de justicia. Pero es por un tema personal. Ni siquiera en un colegio te echan por un tema personal, menos en un trabajo. No te pueden sacar porque te tienen mala”, señaló Karla Quiroga a este medio.

Desde agosto del año pasado a la fecha se han producido al menos 15 despidos de trabajadores sindicalizados y una serie de conflictos laborales desde que la actual jefatura asumió en el noticiario.

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Leo la frase “Feliz día del trabajador” y me provoca sensación de cojera, insatisfacción, algo falta… respeto y aprecio el “Día del trabajador”, pero no me basta con que ese deseo de “felicidad” se remita sólo al 1 de Mayo. La felicidad laboral tiene que existir en el día a día. Aprovecho de contarles que antes de trabajar en TV fui psicóloga laboral y hacía talleres para generar climas organizacionales positivos en las empresas. Soy leal a mis convicciones, y mi formación de psicóloga me hace tener gran empatía por el ser humano y sus necesidades.

Por otro lado, mi experiencia en recursos humanos me obliga a defender los derechos de cualquier trabajador a sentirse bien, cómodo y tranquilo en su lugar de trabajo. Para muchos este anhelo suena a utopía, pero yo les cuento que es una utopía por la que muchos trabajan. No son pocas las empresas a las que les preocupa tener un buen clima laboral, no son pocas las organizaciones que ven en las buenas relaciones internas un elemento clave y que además le da gran prestigio en el mercado. Y déjenme contarles, para los que no lo saben, que en muchas organizaciones se está implementando la “Gerencia de la felicidad”.

Es que el modelo de jefatura que da miedo, que provoca distancia, que infunde angustia, está obsoleto y se hace presente sólo en empresas que no saben adapatarse al cambio y que no logran la evolución. ¿Quién no podría pensar que hará mejor su trabajo cuando se sienta menospreciado, castigado o que sepa que están urdiendo la forma de despedirlo? ¿Quién podría pensar que la actitud negativa de un supuesto líder motiva y contagia de ganas de trabajar? ¿Quién es capaz de afirmar que se trabaja mejor cuando se está infeliz? No discutamos lo obvio, no están los tiempos para pensar que infundiendo miedo la gente funciona y se mueve. Los estados mentales y emocionales positivos contagian a cualquiera de motivación. Un saludo, una sonrisa, una preocupación por saber quién es, de dónde viene y qué busca su empleado no es tan difícil, sólo se necesita el valor de la empatía, un poco de altruismo y bondad. Y si usted carece de esos componentes, simplemente no está capacitado para manejar personas con vida y alma (no números ni objetos).

A los jefes que lean esto, les digo: NO BASTA CON SER JEFE, se es líder o simplemente no se está a cargo de seres humanos. Las personas buscamos la aprobación, esto es una realidad humana, nos mueve el amor y un saludo o una conversación de vez en cuando es para todos una forma de valoración. Vivimos gran parte de nuestra vida en el trabajo, y no lo hacemos con ganas de hacer la pega y punto, queremos sentirnos bien porque merecemos dignidad, buen trato, ser vistos. Quien carezca de apertura mental se burlará de mis palabras y dirá que promuevo películas de Disney. No señor, el trabajador se debe esforzar, ser profesional, perfeccionarse, crecer, estudiar, pero también merece ser valorado. Cuando despida a alguien, por favor, dele las gracias por todo lo que hizo y significó para la empresa. No se remita a decir “desde el lunes hay un cambio importante en el proyecto y tú no estás considerada” (frase que por lo demás es una forma de decir “te quiero echar y punto”). Cuando despida a alguien dígnese y dignifíquelo mirándolo a los ojos y deséandole lo mejor, y como verdadero líder, tome la iniciativa y no espere que sea su empleado quien extienda la mano primero. La vida es crecer, aprender y fundamentalmente para ser buenas personas. Dar es el motor de nuestro universo.

Amigos, hoy, en el día del trabajo, sólo quiero animarlos a que busquen lugar donde las personas sean importantes, donde el bienestar sea un prestigio y no un infantilismo. ¡Esos lugares existen! Que el Recurso Humano sea eso y no otra cosa. Y si no está en un lugar de aquellos, busque ese apoyo en sus pares, le aseguro que así como hay personas sin empatía, la bondad también se encuentra a borbotones cuando miramos alrededor. Felices 365 días del trabajo.