El día de ayer se hizo público el relato de Valentina Henríquez, estudiante de Pedagogía en Música, quien en su cuenta de Facebook dio a conocer la cruda situación de violencia de género que sufrió mientras era pareja de Camilo Castaldi Lira, conocido como Tea Time de Los Tetas.

Henríquez dio detalles de los golpes y agresiones que sufrió por parte de Castaldi, y explicó que “aparte de haber estado enamorada en el comienzo sentía mucha compasión por él y ganas de ayudarlo a dejar su adicción a la cocaína”. Su relato se viralizó en medios y en redes sociales, y a partir de ella, se generaron declaraciones de apoyo a la víctima por parte de músicos como Alex Anwandter, Mon Laferte y Ana Tijoux, la declaración del acusado desmintiendo los hechos, y el anuncio de la expulsión de Tea Time de Los Tetas.

En redes sociales, las reacciones han expresado tanto apoyo como esceptiscismo ante la denuncia de Henríquez, y en este último bando –al igual que en otros casos de denuncia de violencia de género–, es común leer a personas que la cuestionan por su demora en denunciar, o que especulan que “quizás está loca” o “que lo está haciendo por venganza”.

Lorena Astudillo es la vocera de la Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres, entidad que cuenta con vasta experiencia en prevención e intervención en casos de violencia de género. La abogada conversó con El Desconcierto sobre dichos cuestionamientos, y señaló que ellos responden a determinadas visiones culturales que sitúan a la mujer en una posición pasiva o inactiva.

1. “¿Por qué se demoró tanto en denunciar?”

Astudillo explica que existen estudios que afirman que las mujeres pueden demorarse entre 5 y 7 años en hacer una denuncia, y que cada caso responde a los tiempos y el proceso de cada persona. “Puede ser por miedo, amenazas o, como en el caso de Valentina –que sentía su agresor estaba enfermo y necesitaba ayuda–, por vergüenza o dependencia económica”, afirma.

“Si a eso le sumas que no tienes redes de apoyo, si tienes varios hijos o si no tienes recursos económicos, el proceso es más lento aún. Ninguna mujer anda por la vida –independiente del nivel cultural o de estudios que tenga– sabiendo lo que se hace en un proceso por violencia intrafamiliar”, agrega.

La abogada señala que también existen factores que influyen en esta demora, como que la institucionalidad es poco empática y que el proceso judicial es largo e incierto, pero que el principal cuestionamiento debería recaer sobre la sociedad y el tipo de redes de apoyo que se construyen dentro de ella.

“Seguimos focalizándonos en lo que demora la mujer y sus motivos pero yo le daría una vuelta: ¿cuánto nos demoramos como sociedad en condenar a un tipo que lleva años maltratando a una persona? Porque es imposible que si alguien lleva tanto tiempo en una relación así de violenta, nadie se haya dado cuenta. Nadie le dijo nada. Hoy el foco debe ser que cómo es posible que pasemos por el lado de personas que están viviendo violencia y nos hagamos los ciegos“, declara.

2. “Las mujeres que denuncian lo hacen porque están locas”

La vocera de la Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres señala que esta afirmación esconde ciertos prejuicios y roles asociados culturalmente a la mujer. “Si las mujeres alzamos la voz somos inmediatamente tratadas de locas, si nos sensibilizamos con algo se dice que estamos con la regla o menopáusicas, si tenemos opinión se dice que somos histéricas. Siempre se nos trata de denostar cuando salimos de la posición inactiva o pasiva que se supone que nos corresponde. Y eso es algo cultural“, ahonda.

“Lo mismo pasa si una mujer ejerce libremente su sexualidad, se le dice que es puta. O si es una mujer que levanta la voz o que dice de manera muy convencida lo que está pensando, se piensa que es media histérica”, complementa.

3. “Lo hace por venganza”

Una tercera especulación común de encontrar –y que el mismo Tea Time atribuyó como causa de la denuncia de su ex pareja–es que esta se realiza “por venganza” o “por despecho”. Ante ella, Astudillo explica: “hay una idea cultural de que los hombres son premios, entonces pareciera que las mujeres –cuando ellos no quieren estar con nosotras– desesperadamente queremos aferrarnos y no soltar a este premio, este príncipe

La abogada agrega que esta visión es una extensión de la idea de que el espacio que le corresponde a las mujeres es la familia, y que es reforzada a través de la educación y la legislación. “Como hijas, como esposas, como madres o como pareja formal. Ese es el rol que la sociedad ubica para nosotras e insiste en perpetuar. Si tú no eres buena hija, o si no tienes pareja, no eres mujer”.

De este modo, Astudillo explica que debido a esta visión, comúnmente se tiende a pensar que las mujeres actúan motivadas por dicha dimensión emocional o familiar, ya que “ese rol es el que se supone que nos valida en esta sociedad”.