Continúa aquejado por la fractura en tres partes de su clavícula derecha que sufrió un día antes de las elecciones, la que notoriamente le molesta a la hora de comer o al reírse del baile de cumbia del alcalde Jorge Sharp con la presidenta Michelle Bachelet.

Gabriel Boric Font (31) es diputado por Magallanes, reelecto en el primer lugar con el 32,8% de los votos.

Y a diferencia de otros líderes frenteamplistas, como la ex candidata presidencial Beatriz Sánchez, el diputado Vlado Mirosevic o el propio Sharp, compañero suyo en el Movimiento Autonomista, quienes anunciaron su apoyo a Alejandro Guillier, dice que su voto todavía no está definido, aunque valora los gestos del senador por Antofagasta.

Sentado en un café en Providencia, Boric desmenuza las implicancias lo que define como un “nuevo ciclo político” para Chile.

– Para algunos la declaración del Frente fue ambigua, imprecisa. Unos decían que era un llamado a anular, otros que era a votar por Guillier. ¿Se entendió el mensaje?
– Las cosas son como son y no como uno quiere que sean. En Chile hay una costumbre a las decisiones binarias y a la política binominal, pese a que esta efectivamente se rompió, pero la cultura política de la transición sigue muy viva y creo que se expresa en reacciones a la declaración del Frente Amplio. Yo estoy profundamente orgulloso de que nos hayamos dado el tiempo de tener discusiones en más de 100 comunales que fortalecieron al Frente Amplio. Y lo que yo he podido ver es que la gente que participó en esas discusiones, que no fueron militantes, sino gente independiente, se sintió representada por la declaración. Eso fortalece y consolida un proyecto político con autonomía de la Nueva Mayoría y de la derecha. Con eso sembramos en terreno fértil y cosecharemos más adelante. Respecto de las reacciones, me parece una pésima estrategia de la Nueva Mayoría salir a criticar de manera tan vehemente al Frente Amplio. Si yo hubiese sido ellos, digo que el llamado es claro a no votar por Piñera, vamos con todo por nuestro candidato, pero se han dedicado a pegarnos a nosotros, generando una sensación de desconcierto y desazón, cuando podrían haber agarrado la parte más positiva para los intereses de ellos. Con la reacción que tuvieron, creo que generan más distancia, cuando el espíritu de la declaración es de colaboración. Ahí hay una torpeza estratégica importante.

– Hubo algunos diputados que no esperaron ninguna decisión colectiva para decir que votaban por Guillier.
– Sí, se apresuraron un poquito. Vamos a tener que ser muy cuidadosos y esto va a ser un aprendizaje. Como decían los zapatistas: Vamos avanzando al paso del más lento. Si queremos ser una fuerza política que no sea una golondrina, tenemos que ir cohesionándonos y asegurándonos en el camino en que se avanza. Me me parece que con eso la ansiedad jugó una mala pasada.

– Desde 2011 que hablan del comienzo de un nuevo ciclo político. ¿Crees que ahora le pusieron un fin definitivo a la transición?
– El ponerle fin a la transición es un deporte de la elite política que va a ser propio de una discusión más larga de historiadores e historiadoras. Lo que es evidente es que se rompió el bicoalicionalismo en Chile. Hoy ya no hay solo dos alternativas políticas binarias para decidir, el Frente Amplio irrumpe como una organización propositiva de las expresiones de malestar que han habido en el proceso de modernización chilena y, por lo tant,o ya no es solo en negativo, ya no es peticionista, como son muchas veces los movimientos sociales, que se agotan a sí mismos, sino que ahora es una propuesta política integral y ese es nuestro desafío. Hoy tenemos que preguntarnos cuál es el rol histórico del Frente Amplio, como entendemos que el rol histórico de la derecha fue imponer el neoliberalismo mediante la fuerza y el de la Concertación y la socialdemocracia fue recuperar la democracia y liderar el proceso de modernización capitalista chileno, en consenso con la derecha.

– ¿Y cuál sería el del Frente Amplio?
– Yo diría que el rol del Frente Amplio hoy día -y esto es una tesis propia que tiene que discutirse- es la redistribución del poder y la riqueza y la democratización de las consecuencias de la revolución tecnológica. Pensando más allá de la coyuntura, creo que el ahí debe jugar el rol histórico del Frente Amplio y para eso se necesita una consistencia que no tenemos.

– Pero ahora están ante una decisión incómoda. Dicen que serán oposición…
– A ver, con esto de ser oposición… está claro que no vamos a formar parte de un gobierno y que vamos a empujar el programa que presentamos desde el Parlamento y desde las calles y la organización social. Si un eventual gobierno de la Nueva Mayoría presentara proyecto para terminar con las AFP, lo vamos a apoyar, no nos vamos a oponer per sé. La decisión es no ser parte del gobierno con diferencias políticas sustantivas.

– Se entiende entonces que no es lo mismo ser oposición a un gobierno de Piñera que a uno de Guillier…
– Claro, no es lo mismo.

– Lo decía Rodrigo Ruiz en una columna y lo repitió Jorge Sharp: La tarea ahora es frenar a la derecha y para eso hay que votar por Guillier. ¿Estás de acuerdo?
– Es una de las tesis en el debate y en parte se expresa en la declaración. Nosotros tenemos que definir nuestro rol en positivo y no en negativo, pese a que concuerdo en hartas partes con la columna de Rodrigo y no quiero plantearme en oposición a ellos. Pero creo que nuestro rol en positivo es más interesante, sin desconocer que en esta coyuntura es un retroceso que la derecha vuelva al gobierno. Y nosotros contribuiremos a evitarlo en la medida que la otra alternativa, que es Guillier, tenga un compromiso mayor con las transformaciones profundas que no solo quiere el Frente Amplio, sino que sus mismos votantes están exigiendo. Yo en Magallanes saqué primera mayoría por harto, pero los candidatos de la Nueva Mayoría con los que debatía en los foros decían que estaban de acuerdo con No+AFP y con condonar el CAE. Las bases del PS dicen que quieren terminar con la AFP. Mi impresión es que Guillier y la elite de la Nueva Mayoría confunde la prudencia con el temor y se pasan de largo en la preocupación de caer en las clasificadoras de riesgo antes que convocar a su propia base militante.

– ¿Tienes decidido tu voto?
– Tengo decidido, en concordancia con lo que acordamos como Frente Amplio, ir el 17 a votar, y que ese día en ningún caso votaré por Piñera. Sobre si votar o no por Guillier, lo decidiré en la recta final de la campaña en virtud de si ha recogido o no parte de los compromisos y el espíritu de lo que planteamos como Frente Amplio.

– ¿Qué falta para decidirte?
– La decisión desde mi punto de vista no puede ser un función de una suerte de subasta programática, sino más bien analizando si es que podemos encontrarnos en determinados principios o no. Yo no pretendo que Guillier sea un espejo del Frente Amplio, y sería absurdo esperar que tomara el 100% de nuestro programa, pero quiero saber con más certeza si es que él y su coalición están por terminar con el negocio de la salud o no. Si es que creen que debemos avanzar hacia un sistema más solidario en materia de pensiones sin fines de lucro o no. Si es que descentralizar el poder en Chile es una convicción compartida en serio o no. Si es que terminar con la pitutocracia del Sename y hacerse cargo de su crisis lo tomarán en serio o no. Si es que creen que la educación pública debe ser el eje del sistema o no. Podemos discutir gradualidades y las formas de avanzar hacia allá, pero lo importante es saber la dirección hacia donde se avanza. Y eso hasta el día de hoy, en mi opinión, esto no está claro.

– ¿Te sorprendió el anuncio de Beatriz Sánchez de apoyar a Guillier?
– 
Creo que como Frente Amplio debemos seguir interpelando al candidato de la Nueva Mayoría a tomar definiciones más claras, mientras a la vez somos duros con la derecha y el retroceso que Piñera significaría para el país. Tengo diferencias respecto al momento, pero respeto profundamente la decisión de Beatriz, que por cierto se enmarca dentro del acuerdo del Frente Amplio.

¿Cómo tomas a un Piñera denunciando fraude electoral?
– 
Me parece sumamente irresponsable. Le exijo que presente las pruebas que sustentas esta acusación en tribunales o bien se retracte públicamente. El mensaje para el señor Piñera es que con la democracia no se juega y él está haciendo una acusación sumamente grave que tiene que probar.

Gabriel Boric en el Congreso / Agencia Uno

No somos amigos

“¿Cuál es el proyecto de Piñera?, ¿cuál es el eje de la campaña de Guillier?”, se pregunta Boric. Dice tener la convicción de que, a diferencia de lo que muchos han dicho, “no habrá votos del Frente Amplio que se vayan para Piñera”.

El diputado dice que leyó la entrevista que dio el diputado Daniel Farcas (PPD) a El Desconcierto, donde dice que tiene “amigos en todas las bancadas menos en el Frente Amplio”.

– ¡Qué bueno, conchesumadre! Me alegro – celebra el diputado.

Para Boric, la relación con sus pares en el Congreso llega solo hasta la conversación política. Rechaza “irse a tomar un copete, ir a jugar fútbol o vacacionar en el mismo lugar”. Espera también que los nuevos parlamentarios del Frente Amplio coticen en Fonasa, se atiendan en hospitales públicos y lleven a sus hijos a escuelas públicas.

“El sentido de urgencia de las necesidades del pueblo de Chile está muy distorsionado, porque cuando te vuelves en parlamentario, eres parte del 1% más rico del país. Y eso hace que se te descuadren las prioridades. Es muy importante que el Frente Amplio esté consciente de eso y que nuestro diálogo sea con los movimientos sociales”, asegura el diputado.

– En un Congreso sin mayoría, por la misma lógica legislativa, tendrán que sentarse a negociar.
– Tenemos que perderle el miedo a conversar. La política requiere conversación, es bueno que hablemos con quienes no piensan igual a nosotros. Si no, nos transformamos en una secta. En cuanto a la negociación, tiene que ser en ciertos temas. Si se plantea un proyecto para terminar con las AFP y uno ve un consejo de ahorro colectivo, en que pueda traspasarse las actuales cotizaciones, bueno uno tiene que sentarse a conversar, sin traicionar tus convicciones ni por intereses propios. Eso es parte de la política y no hay que tenerle miedo.

– ¿Cuáles serán las prioridades? Ahora deberán decidir si son parte de la mesa y la conformación de las comisiones. Entran de lleno en la negociación, pero ahora con la fuerza de una bancada parlamentaria.
– Creo que es super importante que previo a eso tenemos que tener cuidado en no sumergirnos en la burocracia parlamentaria. Se habla mucho de los diputados electos, pero no que nosotros como Movimiento Autonomista ganamos la Fech, la Feusach, la Portales, la Silva Henríquez, la Viña del Mar. Que tenemos compañeros en el sindicato de actores y actrices de teatro de Chile, en la mesa nacional de la ANEF, que como Frente Amplio somos parte de un montón de movimientos sociales activos en los territorios, ya sean ambientales, feministas, profesores, etc. La fuerza del Frente Amplio va a estar en el diálogo permanente con la fuerza social que hemos ayudado a construir, porque no es toda nuestra, no podemos atribuirnos propiedad sobre ella, y cómo se expresa eso en lo parlamentario. Por eso no podemos perdernos ni marearnos con la burocratización parlamentaria. Dicho esto, tenemos que tener un trabajo parlamentario, porque ahora si somos incidentes, entonces sí tenemos que meter temas sobre la mesa como prioridad.

– ¿Cómo cuáles?
– El primero, en el que creo que podemos lograr un acuerdo nacional, incluso con la derecha, es el Sename. Me ha tocado verlo, visitar hogares, conversar con quienes dirigen los espacios, como se han cerrado, ese tema tiene que ser prioritario y yo me voy a preocupar que para el FA sea de primera línea. Y hay muchos otros de importancia como descentralización, fin a las AFP, mejorar a las pensiones, pensar en los desafíos de la revolución tecnológica, en la destrucción de empleos, tenemos que empezar a pensar qué va a pasar con eso, cómo a partir de eso se va a empezar a concentrar el capital. Son discusiones que tenemos que dar como Frente Amplio. Yo como parlamentario de Magallanes voy a poner con fuerza un tema que la Bea entendió muy bien en la campaña, que es la descentralización, eso es fundamental para el desarrollo del país.

– ¿Cómo respondes a que Pamela Jiles, diputada electa, te trate de “no eres mi jefe”?
– Estoy de acuerdo con ese enunciado. No soy el jefe de nadie, todos somos pares. Mi punto en esa discusión, que es importante que haya sido pública, es que como diputados del FA somos parte de un proceso colectivo, no estamos ahí solo por nuestras características individuales. Quienes estamos ahí tenemos que respetar las decisiones colectivas, y somos todos iguales. Yo tengo un profundo respeto por Pamela por su trayectoria como periodista en los tiempos duros y en el regreso a la democracia, no me pierdo en eso.

– Pero en el gobierno que venga, necesitarán mantenerse cohesionados, ser una bancada unida.
– Por cierto, y ese es el desafío. Tiene que ser un compromiso de todos los parlamentarios del Frente Amplio de que deliberemos colectivamente, con las organizaciones, con el espíritu que representamos en la campaña. No podemos fallar en eso, si no, nos vamos a convertir en la misma hueá.