La situación de incertidumbre se mantiene en Cataluña luego de que el recién elegido presidente del Parlamento regional, Roger Torrent, decidiera suspender indefinidamente la ceremonia de investidura de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat. Pese a ello, Torrent reiteró que el líder independentista continúa siendo el único candidato para ese puesto.

Sin poner una nueva fecha para la sesión, Torrent quiso esperar que el Tribunal Constitucional decidiera si levantaba la prohibición de la investidura a distancia. La decisión del TC llegó unas horas después de la suspensión, pero no aportó ninguna novedad. El pleno del tribunal decidió mantener la prohibición de la investidura a distancia.

El presidente de la Cámara justificó que su decisión quedaba aplazada hasta que se asegure un debate “efectivo y con garantías” dada la situación judicial que recae sobre Puigdemont. Y es el ex presidente catalán es perseguido por la justicia española, que lo acusa de delitos de rebelión y sedición, y ya ha advertido que si regresa a España será puesto ante el juez.

Puigdemont, quien permanece en Bruselas desde fines de octubre, mantuvo hasta el último momento el interrogante de si comparecería personalmente ante Cámara, el requisito esencial que le pedía el TC para poder ser investido, siempre que antes contara con la autorización del Tribunal Supremo. Ante la decisión del TC Puigdemont junto a su formación Junts per Catalunya (Juntos por Cataluña, JxCat), evaluaba la alternativa de ser investido a distancia.

La decisión de Torrent provocó malestar en las filas de la lista de Puigdemont, y generó una pugna interna dentro del independentismo. Mientras JxCat, que defiende que Puigdemont es el único candidato legítimo, y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que celebró la suspensión de la investidura si no se podía “celebrar con garantías”.