El Supremo Tribunal Federal (STF, máxima instancia judicial de Brasil) evaluó este miércoles el pedido de habeas corpus de la defensa del ex presidente Lula da Silva, para evitar ser encarcelado tras la condena recibida en enero pasado. Por seis votos contra cinco, los ministros de la Corte negaron el pedido, por lo que el sindicalista y principal favorito para las próximas elecciones podría ser llevado a la cárcel en los próximos días.

A favor del habeas corpus a Lula votaron los ministros Gilmar Mendes, Dias Toffoli, Ricardo Lewandowski, Marco Aurélio Mello y Celso de Mello. Sin embargo, fueron más los votos en contra del pedido, de los ministros Edson Fachin, Alexandre de Moraes, Luis Roberto Barroso, Rosa Weber, Luiz Fux y Cármen Lúcia, presidenta de la Corte, quien dió el último y decisivo escaño.

El voto más controversial fue el de Rosa Weber. También era el más esperado de la jornada, debido a que nadie pudo predecir su posición sobre el tema. La polémica se dió porque, aunque votó en contra del habeas corpus a Lula, la ministra reconoció que es inconstitucional la encarcelación de una persona antes de que se agoten las instancias judiciales (y el caso de Lula todavía no las ha agotado), e incluso se abrió a votar a favor de una revisión de la detención de Lula, en caso de que la defensa así lo pida cuando el expresidente ya esté en la cárcel. Para la ministra, la decisión sobre el habeas corpus no permite evaluar la discusión de fondo, una vez que se trata de un caso específico.

La decisión de Weber generó disconformidad en algunos colegas. El ministro Lewandowski dijo que “ha llegado un momento trágico para este Tribunal, en que el derecho a la propiedad fue elevado a un nivel por sobre el derecho a la libertad (…) Sería posible restituir la libertad suprimida a alguien con una reforma de la sentencia condenatoria en una instancia superior? ¡No! La vida y la libertad no se reponen jamás, nadie puede devolver a alguien el tiempo que perdió sin libertad”, expresó en clara alusión al hecho de que Weber prometió reconsiderar su decisión en una próxima votación.

Otro voto destacado fue el del ministro decano Celso de Mello, quien hizo alusión a las amenazas de generales de las Fuerzas Armadas del día anterior: “En este momento, se hace fundamental defender el poder civil y la soberanía de la Constitución (…) Hay movimientos que parecerían anunciar la recuperación, del todo inadmisible, de prácticas extrañas y lesivas a la ortodoxia constitucional, típicas de un pretorianismo que debemos repudiar (…) Los poderes del Estado son esencialmente definidos y limitados por la propia carta política. Esta Corte es un espacio de protección y defensa de los derechos fundamentales. No podemos exponernos a presiones externas, bajo pena de completa subversión del régimen constitucional”, afirmó.

En 28 de enero pasado, el Tribunal Regional de Porto Alegre ratificó la primera condena en la primera instancia (proferida en julio de 2017) y estableció una pena de 12 años de cárcel a Lula da Silva, acusado de facilitar contratos de la constructora OAS con la petrolera estatal Petrobras a cambio de un departamento en la ciudad litoranea de Guarujá, 70 km a este de São Paulo.

Con la decisión de la Suprema Corte, basta con que el Tribunal de Porto Alegre publique el mandado de ejecución de la pena para que Lula sea llevado a una cárcel de máxima seguridad, lo que se hará en los próximos días.