Este lunes 25 de junio se cumplen dos años desde que Nicole Saavedra fue encontrada muerta, con señales de tortura y las manos atadas, en el Embalse Los Aromos de Limache. Siete días atrás, la joven de 23 había sido secuestrada mientras se dirigía a su casa temprano, después de una fiesta.

Ese mismo día, antes incluso de encontrarla sin vida, comenzó el sufrimiento de la familia Saavedra Bahamondes. Aunque notificaron de la presunta desgracia y exigieron la búsqueda de la joven, las diligencias fueron lentas. De otro modo la joven pudo tener un final distinto: su cuerpo tenía una data de muerte de 30 horas.

Nicole era una joven lesbiana y lo vivía con orgullo. Desde pequeña, fue adaptando su estilo hasta sentirse cómoda y auténtica, sin esconder nada a nadie. Pero en El Melón, donde creció, a algunos no les parecía que la estudiante de técnico en prevención de riesgos fuera diferente. En ocasiones fue blanco de las burlas producto de la lesbofobia que se hace sentir, aún más fuerte, en las zonas rurales del país.

En este escenario, para la familia fue claro desde el primer momento que el motor detrás de la muerte de Nicole fue un crimen de odio lésbico. Sin embargo, el caso apareció brevemente en los medios y no conmocionó a la opinión pública. Sin el activismo realizado hasta hoy por las organizaciones lésbicas y feministas en distintos rincones del país, la muerte de la joven lesbiana, al igual como ocurrió con María Pía Castro en 2008, su asesinato ni siquiera sería conocido por la opinión pública.

“Hoy se entera un año diez meses desde que nunca más vuelves a tu casa. Pequeña, no sabes cómo te extraño y es que cada lugar me recuerda una locura tuya. Tantas historias, sonrisas, penas…”, escribió su prima, María Bahamondes, en la página en Facebook Justicia Por Nicole, donde la familia informa sobre el caso y se difunden las actividades de agitación.

El largo camino contra la impunidad

Hace un año, María Bahamondes conversó con El Desconcierto sobre los nulos avances de la investigación: “Son poco y nada. Ha pasado un año y faltan diligencias que son importantes para llegar a los culpables. Un año y aún ni están las cámaras de las autopistas. Esto habla del poco interés por resolver el asesinato”, cuestionó.

Sin embargo, el caso sumaría otro año más casi en el mismo lugar donde empezó. Desde que Silvana del Valle, abogada de la Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres, asumió la representación de la familia, la demanda por justicia para la joven lesbiana se intensificó, pero el caso sigue sin imputados hasta hoy. Las críticas apuntaron al fiscal Juan Emilio Gatica, a quien responsabilizan de la falta de resultados respecto a los responsables del asesinato de Nicole Saavedra.

En diciembre del año pasado, María Bahamondes y Olga Bahamondes, madre de la joven de 23 años, llegaron hasta la Fiscalía de Valparaíso para exigir un cambio de fiscal y mayor dedicación para el caso. No hubo mayores resultados de aquella cita. Pero hace dos semanas, pocos días antes del segundo aniversario desde su muerte, insistieron una vez más: protestaron ante la Fiscalía Nacional, en Santiago, y consiguieron que las recibiera Jorge Abbott.

En la cita, el fiscal nacional se comprometió a revisar el caso y entregarles una respuesta. Pocos días después, la familia fue informada del cambio del fiscal Gatica y del traslado del caso a Quillota, tal como exigieron. La esperanza por justicia apareció otra vez.

“Yo creo que ahora sí vamos bien encaminadas y vamos a dejar trabajar al fiscal tranquilo”, declaró María Bahamondes, con algo de tranquilidad, pero sin descuidar el activismo incansable que asumió desde la muerte de su amada prima.

A dos años del asesinato de Nicole Saavedra, la búsqueda de justicia mueve a María, a su madre, la señora Olga, y a las mujeres de todo el territorio en una lucha común contra la impunidad. Una pelea contra el patriarcado y sus violencias: por el derecho de todas las lesbianas a existir y resistir.

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