“El niño que quedó con un daño de la corteza cerebral, que es de la parte motora, cuando era un niño sano, que venía sano y me hicieron pasar a mí los peores momentos, porque nadie le daba esperanza de vida cuando nació”. Es el testimonio de una de las tres mujeres venezolanas que la semana pasada presentaron una querella en contra del Hospital San Borja Arriarán, acusándolo de negligencia médica y violencia obstétrica y xenófoba al momento de ser atendidas para dar a luz.

Se trata del caso de dos bebés que, entre marzo y diciembre de 2018, sufrieron daños neurológicos irreversibles y de otra lactante que falleció en marzo de 2017. Según las denunciantes, el trato que recibieron pre y post parto fue tardío. Mientras eso pasaba en Chile, se hizo viral un video que de un parto de uno de los primeros bebés de 2019 al interior de un hospital de Guatemala. Ante estos casos, una vez más, el Colegio de Matronas, presidido por Ana Román, señaló que “en Chile no hay violencia obstétrica”. Por eso, la agrupación de mujeres Parir-NOS Chile convocó esta tarde a las 18h a una manifestación en frente del Colegio de Matronas para rechazar estos dichos y la invisibilización de estas prácticas que sufren miles de mujeres en el país. “Es muy grave que alguien que está a la cabeza de un gremio que tiene como único objetivo cuidar la salud de las mujeres niegue la existencia de la violencia obstétrica”, señaló a El Desconcierto Natasha Toledo, una de las integrantes de Parir-NOS Chile.

La organización ha impulsado en las últimas horas el hashtag #DiLaVerdadAnaRoman, a través del cual –aseguró Toledo– han recibido en 24 horas comentarios de cientos de mujeres que “se han dado cuenta y han manifestado haber sido víctima de violencia obstétrica por parte de hospitales, clínicas, matronas, médicos y personal de salud”. La activista explicó que también han recibido mensajes de otras matronas ya que “el gremio está bastante dividido”, según Toledo. En su opinión, hay una parte de profesionales de la salud que “han sido testigos de como se violenta y abusa de la vulnerabilidad de las mujeres en el momento de dar a luz” y que son conscientes de esta violencia. “Sin embargo, –dijo– aún hay colegas a quienes les cuesta hacer autocrítica y que consideran que la violencia obstétrica es violencia del Estado hacia las matronas, porque no tienen infraestructura ni recursos trabajar de forma adecuada”. Al parecer de Toledo, esa es una realidad cierta, aunque replica que muchas de las violencias que se ejercen durante el parto no dependen del problema estructural, sino de una “decisión de una persona individual”.

“Obstaculizar” los avances legislativos

Natasha Toledo también denunció que Román ha tratado de bloquear los distintos  proyectos de ley que buscan que proteger a las mujeres de este tipo de violencia. “Desde el Colegio de Matronas, en especial Ana Román, han obstaculizado para no legislar en torno a esta problemática. Ha habido tres intentos de proyectos de ley en los cuales han sido activas detractoras”, aseguró Toledo.

La última de las iniciativas, conocida como Ley Adriana, fue ingresada el pasado mes de octubre, y pretende garantizar y promover los derechos de la mujer, del recién nacido, tanto para la familia o pareja, en el ámbito de la gestación, el preparto, parto, postparto y aborto en tres causales, así como también en torno a la salud ginecológica y sexual. Se trata de un proyecto “más integral que los otros”, según Toledo, porque “pone atención en el parto respetado, pero también en todas las atenciones en salud sexual y reproductiva y tiene foco en mujeres migrantes, adolescentes, mujeres privadas de libertad, etc.”, precisó.

Pese a los esfuerzos de una mesa de trabajo convocada por la diputada Claudia Mix en el mes de junio en torno a la violencia obstétrica, “el proyecto no ha avanzado, al igual que los otros dos, porque no ha habido la voluntad política”, indicó Toledo. Ella misma relató que aunque inicialmente el Colegio fue convocado para ser parte de la mesa, finalmente ocupó la instancia para seguir defendiendo su posición, que la violencia obstétrica no existe. “Desde el Colegio han hecho esfuerzos para que esto no avance, han llamado a diputados y a senadores para minimizar este problema”. Un reportaje publicado el mes pasado por Radio Universidad de Chile reveló el actuar del órgano gremial en esta línea. Su argumento, según Toledo: “Temen que [el movimiento contra la violencia obstétrica] se convierta en una forma de criminalización de las matronas”.