Abril ha sido un mes agitado para Giorgio Jackson. Cuatro días después de que La Tercera lo acusara, sin pruebas consistentes, de utilizar pasajes pagados por el Congreso para recolectar firmas y constituir a Revolución Democrática (RD) como partido político, el diputado por el distrito 22 de Santiago Centro, apareció liderando los sondeos de la última encuesta Cadem como el mejor político evaluado con un 57% de aprobación. Un plato repetido para el parlamentario, que en diciembre de 2015 también encabezó el mismo escaño con un 44% en la consulta del Centro de Estudios Públicos (CEP) de diciembre de 2015.

Ante este respaldo ciudadano, el legislador prefiere mantener la mesura, la misma que lo caracterizó durante su época de dirigente universitario cuando presidió la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC) al alero de las movilizaciones estudiantiles que trazaron el momento político del Chile que hoy se está discutiendo. El joven de 29 años no se adelanta, no se apresura, pero tampoco se detiene. Desde el Congreso, Giorgio Jackson habla con eldesconcierto.cl. Asegura que las encuestas no cambiarán su discurso político, traza el futuro de la izquierda chilena y apunta contra los medios de comunicación y las recientes leyes del gobierno de Michelle Bachelet.

¿Cómo tomas el hecho de haber sido el político mejor evaluado según la ciudadanía en la reciente encuesta Cadem?

– Cada vez que han salido estas últimas encuestas, como equipo hemos tratado de no pasarnos más rollos de lo que significa. Es una fotografía. La gente evalúa bien lo que hemos estado desarrollando desde la diputación, y yo creo que eso siempre es gratificante, pero no debe alterar nuestra forma de trabajo ni tampoco la fuerza con la que queremos impulsar las distintas reformas; sean estas favorables o no, en términos de las encuestas.

¿Le das importancia a una encuesta como Cadem? 

– La verdad es que existen distintas empresas o centros de investigación que hacen encuestas, y ni siquiera me he puesto a analizar las metodologías con las que las hacen, ni tampoco quiénes son los dueños y a quién podrían estar vinculados. Como te digo, para nosotros simplemente es una fotografía y no necesariamente el resultado de una reflexión más profunda, ni tampoco un focus group para poder entender mejor qué es lo que está pasando detrás. En tanto eso, no nos gusta darle más análisis del que merece. Es un empujón de ánimo para seguir haciendo el mismo trabajo, pero no para quedarnos pegados en lo que lleva una encuesta.

Tomando en cuenta que ser el político mejor evaluado implica tener que caerle bien a todos, o ser reconocido y valorado por distintas posiciones políticas. Mantener esa percepción en la ciudadanía, ¿implica coartar tu discurso político o tener que medirte un poco?

– Quizá para algunos eso es un riesgo, pero lo que hemos definido, tanto en Revolución Democrática como en el equipo de la diputación, es que en ningún caso una encuesta puede coartarlos de hacer política y de decir cosas, aunque eso tenga que caerle mal a algunos o que no le guste a otros. Por ejemplo, nosotros hemos estado muy fuertemente criticando la agenda corta anti-delincuencia, y en particular el control de identidad preventivo, aunque haya un porcentaje mayoritario de la población que sienta que eso sería favorable, muchas veces por desinformación. Nuestro trabajo es tratar de construir una posición y una tesis política y hacer que esta avance, aunque inicialmente no sea mayoritaria, y en efecto, a algunos no les parezca lo mejor. Entonces, en ningún caso nosotros tratamos de enfocar nuestro actuar en no descuidar a los sectores que pudieran estar en contra de nuestras políticas. Callarnos por mantener ese nivel sería renunciar a la política desde nuestro punto de vista.

¿De qué manera aprovecharás este liderazgo? ¿Has pensado en iniciar una carrera con miras a una futura elección presidencial, como un candidato joven de la izquierda chilena, estilo Verónika Mendoza en Perú?

– Ni siquiera me he puesto en el escenario. Así que espero que colectivamente desde el mundo de la izquierda podamos ser capaces de construir más alternativas, y que ojalá podamos tener muchos lugares desde dónde elegir y no depositemos nuestras esperanzas o la construcción de una posibilidad en una o dos personas; sino que tengan que ser ojalá muchas opciones. Porque nosotros lo que intentamos, a pesar de que siempre es difícil en política, es que esto no se trate de personalismos. Que no se trate de que si no es una persona, es imposible; sino que sean las ideas las que tomen fuerza en la ciudadanía. Que se construya conciencia y politización más a nivel popular y en las capas medias; y a partir de eso, que a quien le toque encabezar esos distintos procesos sea secundario y no sea lo principal, como muchas veces esto de las encuestas o distintos instrumentos intentan hacer ver que la persona es lo más importante. Y yo me rebelo frente a esa idea. Creo que no, que la persona es algo secundario; por cierto que obviamente es algo importante, porque tiene que encarnar lo que es un proyecto colectivo, pero en ningún caso tiene que ser lo prioritario.

Hablemos de Revolución Democrática, ¿por qué crees que ha sido tan difícil que se convierta en un partido político?

– Estoy convencido en que nos vamos a lograr constituir como partido político. Ahora, no nos propusimos que tuviéramos esta meta en las distintas regiones para la elección municipal, ese no era el objetivo. Por lo tanto, por más que muchos medios intenten poner en esa fecha el fracaso o éxito en la inscripción del partido, nosotros estamos tranquilos porque lo más probable es que nos logremos inscribir en algunas regiones antes del proceso de elecciones municipales. En las otras nos iremos expandiendo, para ojalá en 2017 estar constituidos ya en la totalidad de las regiones del país.

A raíz de eso mismo, ¿Cómo evalúas el futuro de la izquierda en bloque, como alternativa a la Nueva Mayoría, pensando en que el autonomismo dijo no querer ir con ustedes en las próximas elecciones municipales? 

– No hay que dejar que los hitos electorales, que obviamente son importantes por ser momentos de demostración de fuerza de las distintas organizaciones, nos separe a quienes tenemos ideas similares frente a un sistema tan neoliberal y derechizado como el que tenemos. Desde Revolución Democrática aspiramos en el mediano y largo plazo, a que en Chile confluyan las distintas fuerzas progresistas o de izquierda en una sola alianza; que incluso trascienda los bloques tradicionales actuales. Eso podría implicar que haya algunos actores que hoy día están peleando dentro de los límites de la Nueva Mayoría y empujando agendas progresistas, además de los actores que están por fuera de ese conglomerado, para generar condiciones distintas y que esas ideas puedan tenerse de manera unitaria y no dividida por estos hitos electorales. Pero por cierto que para el corto plazo, y pensando en 2017 o lo que se viene en ese período, yo creo que es necesario construir alternativas que puedan demostrar que es posible no estar supeditado a los sectores conservadores de la Nueva Mayoría, sino que construir una posición alternativa. Y creo que la ciudadanía también está esperando eso por parte de quienes estamos emergiendo como fuerza.

Ya que hablas de esos sectores más conservadores de la Nueva Mayoría, ¿Crees que a la Presidenta le ha faltado liderazgo para sacar a Burgos, cuya agenda anti-delincuencia, de la que tú me hablabas en un comienzo, es más cercana a las políticas de la derecha?.

– No tengo muy claro cuáles son las motivaciones de la Presidenta para, finalmente, presionar a que una agenda como esa llegue a ser ley. Recordemos que los proyectos de ley vienen con la firma de la Presidenta, entonces más allá de que uno crea que esto es una agenda que la impulsa el ministro del Interior u otros, es un proyecto de ley que viene con la venia de ella. Yo no tengo idea cuáles son las disputas de poder que existirán al interior del oficialismo, pero lo que es claro es que el resultado final expone a quien es la cara visible, que es la presidenta Bachelet, como la persona que está firmando una agenda que retrocede en libertades básicas, que nunca se hubiera esperado, en la época de campaña, que hubieran implementado algo de esta naturaleza. Entonces por supuesto que deja espacio a la interpretación: si es que es un problema del liderazgo o si es que hay una correlación de fuerzas internas que impide que se haga otra cosa. Yo dejo abiertas esas dos tesis. No sé si es que es una, la tesis que pueda responder esto, pero el resultado concreto lo podemos ver y es lamentable.

Hace unas semanas, eldesconcierto.cl publicó un artículo acerca de los ataques constantes contra los diputados jóvenes de izquierda como tú, Gabriel Boric o Camila Vallejo. De hecho, Boric ni si quiera fue medido en la encuesta CEP ni tampoco en la Cadem. ¿A qué atribuyes tú estas acusaciones y ataques por parte de los medios de comunicación y de la derecha?

– Quienes estamos actualmente en la mitad de las discusiones públicas, por supuesto que estamos expuestos a un constante examen de todas nuestras acciones; a veces algo desmedido. Pero yo creo que la actividad política es algo que debiese ser muy público, muy transparente y no debiésemos temer a la investigación con respecto a nuestras acciones para ver si es que hay coherencia; yo creo que eso está bien. El problema es cuando por distintas motivaciones, algunas políticas u otras derechamente por el mal ejercicio del periodismo, se establecen como verdades cosas que no lo son. O se intenta transmitir ideas hacia la ciudadanía, con un nivel de ambigüedad que deja entrever que hay una intencionalidad por parte de nosotros, o de aprovecharnos, o de que somos lo mismo que el resto. Yo creo que eso, evidentemente responde a una línea editorial. Pero no por eso vamos a tener que dejarnos amedrentar. No por eso tenemos que dejar de luchar por los ideales en que creemos. Lo único que tenemos que tener es conciencia de que esto va a seguir. A medida que más estemos en el meollo del debate público, y mientras más nuestras ideas tengan una respuesta y un nivel de comprensión favorable por parte de la ciudadanía, más tratarán de derribar a quienes sean portavoces de ideas que amenacen el estatus quo.

Eso no es algo que pase sólo en Chile, eso es algo que pasa en todas partes del mundo, esos son los principios de la propaganda política y la relación con los medios de comunicación. Pero yo espero que año a año, la ciudadanía esté más preparada para recibir estas noticias. Por un lado, hacer un análisis más profundo, y por otro lado, que también haya un rechazo categórico a los intentos de los distintos medios cuando esto no se hace con prolijidad y cuando esto no se hace con un mínimo de seriedad, como se le exige también a los propios parlamentarios.