Polémica ha generado el gesto del periodista Romai Ugarte durante la presentación de su colega Grace Lazcano en el programa ‘En El Nombre del Fútbol’ del CDF. Esto porque, como ya es sabido, mientras la periodista era anunciada como la nueva panelista del programa, Ugarte realiza un gesto obsceno, burlándose de su incorporación y cuestionando los motivos de esta.

Producto de ello, el periodista fue duramente criticado en redes sociales, donde se pidió su despido del canal. El SIFUP y el Sindicato del CDF también condenaron el hecho y manifestaron su apoyo a Lazcano. Todo ello derivó en que el canal marginara al periodista de la transmisión del partido entre Palestino y Colo Colo, que se disputaría el mismo día que estalló la polémica y fuese finalmente despedido del canal.

Pero ¿son suficientes estas medidas para terminar con la problemática y para que el CDF se plantee como un canal que respeta y valora a las mujeres? Absolutamente no. Y es que lo sucedido con Romai Ugarte es sólo una más de las tantas manifestaciones de violencias y discriminaciones que vivimos las mujeres en el mundo del deporte, en particular en el fútbol, y que son reproducidas, perpetuadas y acentuadas por medios como el CDF.

Este canal reproduce cotidianamente la idea de que el fútbol es una cosa de hombres, donde las mujeres somos invisibilizadas, cosificadas o marginadas a ciertos roles; donde no se nos valora ni se nos considera, ni como futbolistas, periodistas, comentaristas, panelistas, hinchas, ni menos como relatoras.

¿Ha visto usted algún partido de mujeres transmitidos por este canal? ¿Cuántas mujeres participan en las transmisiones de los partidos de fútbol o en los distintos programas emitidos? ¿Qué roles cumplen las pocas mujeres que aparecen en pantalla?

En el CDF la mujer aparece en las imágenes de previas y entretiempos de los partidos, cuando los camarógrafos enfocan a las hinchas más ‘lindas’ y ‘sexys’, en cámara lenta, mientras los comentaristas y relatores (hombres, heterosexuales, heteronormados) emiten opiniones sobre sus apariencias.

También aparece como objeto sexual en programas como el Show de Goles. Y como la lectora de comentarios de Twitter o la promotora de concursos, que debe guardar silencio cuando los legítimos conocedores del balompié emiten su opinión sobre algún asunto futbolístico.

Pero son pocas las mujeres que participan como conocedoras y opinantes de fútbol y, cuando lo hacen, como en los programas ‘En El Nombre del fútbol’ o ‘Todos Juegan’, deben soportar que se refieran a ellas con diminutivos (Catita, por ejemplo) o haciendo referencia a sus cuerpos y apariencias. Por ejemplo, en el mismo programa donde Romai Ugarte hizo su vulgar gesto, el conductor Pablo Flamm se ha referido en varias ocasiones como ‘bella’ a Grace Lazcano al momento de pedirle su opinión, y le señala lo guapa que luce antes de que ella responda. ¿Por qué no hace lo mismo con los demás panelistas hombres? Solo por nombrar algunos ejemplos.

De esta manera el Canal del Fútbol nos violenta en forma permanente y silenciosa, reproduciendo, exhibiendo y perpetuando las desigualdades que vivimos las mujeres a nivel de sociedad y, especialmente, en escenarios masculinizados como el fútbol.

Que se reproduzcan estas desigualdades es incluso más violento que el gesto asqueroso de Romai Ugarte, pues al realizarse de manera más latente, pasan desapercibidas y se vuelven naturales para la audiencia.

En este contexto es de suma relevancia que comencemos por problematizar y cuestionar no sólo lo evidente, sino también lo más latente de las violencias ejercidas contra nosotras.

Las mujeres sabemos de fútbol y vibramos con el fútbol, ya sea como jugadoras, dirigentas, hinchas, periodistas, conductoras, etc., y tenemos y exigimos el derecho a ser reconocidas y valoradas como tales.

* Original en Asociación de Hinchas Azules


Asamblea de Hinchas Azules