El vínculo con presunto cobro de sobornos finalmente convirtió en Jorge Glas en la nueva autoridad latinoamericana que ve desde dentro un penal producto del escándalo ligado a la constructora brasileña Odebrecht.

Ayer, la Fiscalía de Ecuador dictó prisión preventiva contra quien es, todavía, vicepresidente del Ecuador. “Acato bajo protesta este infame atropello en mi contra, aún tengo fe en que la justicia se imponga ante ella probaré mi inocencia”, dijo en un tuit el propio Glas. Después volvió a publicar: “Sin pruebas y con indicios forjados. Solo les queda el linchamiento. Acudiré a instancias nacionales e internacionales para defenderme”.

Además, se ordenó el congelamiento de las cuentas bancarias de Glas y se dictó también prisión contra su tío, Ricardo Rivera, por asociación ilícita y otras 12 personas.

Crisis interna

La prisión preventiva viene en medio de una tensa situación política que se vive en Ecuador, marcada por un abierto conflicto entre Lenín Moreno y Jorge Glas. En agosto, el mandatario le suspendió todas sus funciones a quien lo acompañó durante toda la campaña electoral, donde lograron ampliar la llamada “Revolución Ciudadana” a un nuevo mandato, después de 10 años de gobierno de Rafael Correa.

Por la Constitución ecuatoriana, el presidente no puede destituir al vice, porque es un cargo de elección popular.

El conflicto entre ambas autoridades tiene como tercera parte al propio Correa, quien fuera el líder innato de la llamada Revolución Ciudadana. Desde el primer día que asumió Moreno, el ex presidente cuestionó sus políticas y propuesta de relacionarse con todos los sectores políticos, además de ponerse del lado de Glas en medio del conflicto entre las dos máximas autoridades del país.

La persecución de las aristas del caso Odebrecht en Ecuador fue otra cosa que molestó a Correa. “Qué lástima que desde ciertos funcionarios del Ejecutivo, autoridades de control y hasta jueces, se esté siguiendo el discurso de la oposición, a la cual le importa un bledo la lucha anticorrupción, tan solo buscan ‘trofeos políticos’, que, si no hay, habrá que inventarlos. El frente externo no me preocupa, sí el interno, donde, por torpeza o deslealtad, se habla de marcar ‘distancia’ con mi gobierno”, dijo el ex mandatario en una columna.

Moreno no se quedó callado: “Síndrome de abstinencia: ‘Reacción provocada por la reducción o suspensión brusca de una sustancia de la que se tiene dependencia’ como el azúcar, el alcohol, las drogas… o el poder'”, dijo.

El conflicto se ha trasladado a la coalición gobernante, Alianza País, dividida en el mismo sentido, entre quienes creen necesario alejarse de las políticas de Correa y quienes piden un nuevo giro para el gobierno.