Ha sido presidente de la UDI en dos periodos, presidente del Senado y actualmente preside la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta. Ahora es primera vez que llega a un cargo de gobierno, al ser anunciado como ministro de Justicia y Derechos Humanos del segundo gobierno de Sebastián Piñera.

“Hay que entender que los Derechos Humanos forman parte de nuestra vida cotidiana”, dijo Larraín en las afueras del ex Congreso, tras la nominación.

Uno de los puntos más conflictivos respecto al nombramiento tiene que ver con el pasado de Larraín, ya que fue un férreo defensor del dictador Augusto Pinochet y fue uno de los políticos que más lo visitó durante su detención en Londres.

“Los pueblos, por lo general, son poco agradecidos con quienes colaboran en su desarrollo en vida de sus protagonistas. Más bien la crítica y la descalificación, cuando no la envidia, dan cuenta de nuestra pequeñez e incapacidad para tributar en forma oportuna un justo reconocimiento (…) Nuevamente usted, al liderar el proceso, mostró la calidad de estadista que pocos chilenos han podido exhibir a lo largo del siglo que expira”, le dijo a través de una carta de 1995.

Sin embargo, en 2013 el senador admitió que el régimen militar fue una dictadura, e incluso pidió perdón durante el lanzamiento del libro “Las voces de la reconciliación”.

Pero hay otra piedra en el zapato que se le ha sacado en cara a Larraín luego de su nombramiento, y es el haber formado el Grupo de Amigos de Colonia Dignidad -junto al anunciado ministro del Interior, Andrés Chadwick-, con el que lideró una férrea defensa del enclave y de su líder, Paul Schäfer, condenado por abusos de menores.

En una entrevista con la Revista Punto Final, el ex colono José Vedder Veuhoff recordó una ocasión en que Hernán Larraín -junto a Bruno Siebert- intervino en una huelga de hambre de los colonos para pedirles que abandonaran la protesta y renovaran su apoyo a Paul Schäfer.

Larraín reclamó que se le diera personalidad jurídica a Colonia Dignidad y, en una declaración que firmó junto a otros miembros de la UDI en 1996, aseguró que Schäfer era “un anciano de cerca de 80 años, que además sufre la pérdida parcial de la visión”.

Otro de los hechos que molestó a Larraín era el volumen de los operativos policiales con que se intervino Colonia Dignidad, pidiendo la inconstitucionalidad de los operativos. “Esto forma parte de un montaje, una campaña, no se hace. El país tiene problemas de seguridad gigantescos en muchas partes, pero no, aquí operativos desde Santiago, desde la séptima y la octava región. Una cosa inédita se destina en contra de esto. ¿Alguien me quiere decir que es porque hay una denuncia de un menor en contra de un abuso de una persona determinada?“, dijo en un reportaje de Informe Especial.

Años después, el nuevo ministro de Justicia también cambió su opinión, valorando la detención de Schäfer en Argentina. “Se tomaban medidas contra Dignidad por supuestos casos de derechos humanos que no estaban formalizados y eso a mí me parecía que no se ajustaba a derecho”, dijo en una entrevista a Cosas en 2007.