Este año 2018 ha sido trascendental a la hora de avanzar colectivamente en demandas feministas dentro de las universidades.  Sin duda, las tomas y los paros de las estudiantes fueron fundamentales en ese sentido.  No obstante, ahora que estamos terminando el año, hemos empezado a ver algunas de las reacciones institucionales frente al feminismo en las universidades y, muy lamentablemente, esto ha sido a costo de profesoras y estudiantes identificadxs como “activistas feministas” dentro de las instituciones. Aunque todxs sabemos que el activismo puede desembocar en consecuencias, éstas no deben traducirse en persecuciones abiertas hacia académicxs y estudiantes, ni en sus expulsiones de espacios universitarios. En ese sentido, de forma contundente y unificada, la Red de Historiadoras Feministas rechaza todo tipo de amedrentamiento, persecución política/laboral, desvinculación o expulsión que podría eventualmente ocurrir sólo por denunciar las violencias y los acosos dentro de nuestros lugares de trabajo y estudio, a estas alturas, ya ampliamente reconocidos como un problema grave por la sociedad chilena.

En esta línea, entonces, queremos informar y denunciar dos casos particulares que nos han llamado la atención y adonde estamos brindando un apoyo explícito desde la Red de Historiadoras Feministas. El primer caso es de dos académicas, Karina Bravo y Vania Figueroa, científicas que trabajaban en una de las nuevas universidades públicas en regiones, la Universidad O´Higgins (UOH) en Rancagua, y que, además, han sido dos activistas muy importantes en las luchas de las académicas en Chile, a través de sus labores como lideresas dentro de la Red de Investigadoras (RedI).  Recién este año la Dra. Bravo puso una demanda por acoso laboral dentro de su universidad y, a poco tiempo de ser sobreseída esta demanda a mediados de noviembre, tanto ella como la Dra. Figueroa fueron desvinculadas.  En los días y semanas después de estos despidos injustos y claramente arbitrarios, marcados por el afán de castigarlas por su activismo como académicas feministas, lxs estudiantes de la UOH han pedido su reincorporación y desde la RedI están circulando una carta con cientos de firmas (https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSe4LQ879LhsEj5lsn4JNz6eiKp5hUywVYO3flw4NIiSAiDZYw/viewform) en su apoyo. Como historiadoras feministas, condenamos con toda nuestra fuerza lo que pasó con nuestras compañeras Karina y Vania y tenemos plena consciencia que este tipo de persecución y desvinculación nos podría pasar a cualquiera de nosotras, sólo por ser feministas que denuncian públicamente las violencias que nos rodean.  Por lo mismo, no podemos dejar pasar este atropello, pedimos la reincorporación inmediata de estas académicas y estaremos pendientes de futuras acciones en conjunto con la RedI.

El segundo caso tiene que ver con estudiantes de pregrado de la carrera de Historia en la Universidad de Santiago (USACH), asunto que ya lleva largos años ocurriendo. A estxs estudiantes se les ha realizado un sumario administrativo por su participación en las manifestaciones realizadas el año 2017 en el contexto de variadas denuncias por casos de acoso sexual a los profesores Samaniego y Ortega de esa casa de estudios superiores.  La fiscal del sumario ha determinado en su investigación que lxs estudiantes son “infractores de la sana convivencia universitaria”, por ejecutar acciones y proferir expresiones de descrédito a la “honra” de dichos profesores.  Por tanto, se exponen a sanciones administrativas que pueden ir desde pedir disculpas hasta la expulsión de la universidad.  Una vez más, y similar al caso de las académicas, estamos hablando de estudiantes que están siendo claramente perseguidxs por su activismo en contra de la violencia machista dentro de las universidades. En este contexto, y en el marco de las movilizaciones feministas del año 2018, es que venimos a solicitar a la Universidad de Santiago de Chile, que, con altura de miras, reevalúe la situación, puesto que, si bien la institución ha demostrado interés en generar condiciones de convivencia universitaria donde se promueva la equidad de género y ambientes libres de todo tipo de violencia sexual, mediante el diseño de protocolos, talleres, foros, y campañas de difusión, consideramos que todo ello es estéril si se siguen manteniendo y perpetuando prácticas patriarcales, donde se inculpa y criminaliza las acciones de denuncia de acoso y violencia sexual.

Consideramos que acciones punitivas de este tipo, contra académicas y estudiantes, no contribuyen a generar los cambios sociales necesarios para avanzar hacia sociedades más justas y equitativas con las mujeres, y que, por el contrario, marcan la línea política, identificada desde hace tiempo por las feministas, donde las denuncias de las mujeres son usadas en su contra, con el consiguiente desprestigio y falta de credibilidad en su palabra, promoviendo de esta forma el miedo y el silencio histórico de las víctimas.  Invitamos a la Universidad O´Higgins y a la Universidad de Santiago de Chile a hacer  cambios reales, a demostrar que su interés por contribuir a la igualdad de género y la creación de ambientes libres de todo tipo de violencia sexual es profundo y genuino, que la perspectiva de género es transversal a todos los ámbitos de la institución, y no solamente un trámite administrativo que cumplir como parte de los acuerdos del fin de las movilizaciones de este año.