El ex presidente de Costa Rica, Óscar Arias, ya suma tres denuncias de abuso sexual por parte de mujeres. Una de ellas lo acusó de manera formal ante la justicia.

La primera víctima que dio a conocer su caso es una doctora y activista en favor del desarme nuclear llamada Alexandra Arce von Herold, quien el 4 de enero presentó su caso en ante la Fiscalía Adjunta de Género del Ministerio Público costarricense, según indica ABC.

Según Arce, Arias la invitó a su casa en San José, para conocer más detalles de la campaña antinuclear que la activista estaba llevando adelante a través de una organización ala que pertenecía. En aquel lugar el ex mandatario habría abusado sexualmente de ella.

“Él me agarró por detrás y me tocó los senos. Yo le dije que no y que él estaba casado», dice la denuncia que presentó la víctima y agregó que “no me acuerdo bien qué me respondió él, pero me siguió tocando, me metió los dedos en la vagina y me tocó toda y me besó“.

Las nuevas acusaciones en contra de Arias corrieron por parte de otras dos periodistas. Una de ellas es Emma Daly, directora de comunicación de la ONG Human Rights Watch, quien aseguró que el ex presidente le tocó los pechos en 1990 mientras ella trabajaba como reportera de Reuters para Centroamérica.

La otra acusación fue hecha por la periodista costarricense Nono Antillón, quien afirma que Arias la violó hace 35 años, momento en que trabajaba con él. “Estaba sentada frente a su escritorio, se me acercó, me tomó la mano y me la puso en su pene que estaba erecto“, relató.

Por su parte, el ex presidente desestimó las acusaciones en su contra. “Rechazo categóricamente las acusaciones que se me hacen. Nunca he actuado irrespetando la voluntad de ninguna mujer”, sostuvo en un correo electrónico que difundió su abogado.

Cabe recordar que Arias es uno de los mandatarios latinoamericanos más destacados del último tiempo y fue presidente de Costa Rica dos veces, de 1986 a 1990 y luego de 2006 a 2010. Su esfuerzo por poner fin a las guerras civiles de distintos países centroamericanos lo llevó a ganar el Premio Nobel en 1987.