Señora Directora

Como estudiante de la Universidad Iberoamericana me dirijo a Ud. para expresar mi más profunda indignación hacia el Estado de Chile. No fue suficiente con mantener en la incertidumbre a más de 2.500 estudiantes, sin tener claridad de que pasaría con su futuro, familias enteras sobreendeudadas, académicos que día a día dieron la cara frente a la indolente reacción de los sostenedores de una de las tantas universidades que cierra por una mala administración avalada por el gobierno de turno.

Como si todo esto fuera poco, hoy no nos quieren entregar la beca de reubicación, explicada en la Ley 20.800, una ley con falencias y carencia de conciencia de lo que significa salir de una universidad en cierre.

¿Por qué existe esta desigualdad ante la Ley? ¿Por qué a nosotros y nosotras no nos dan becas como a los estudiantes de la Universidad Arcis y Universidad del Mar, también cerradas por el Estado? Porque me imagino que no lo habían olvidado.

Un año de nuestras vidas perdidas académicamente, con costos inimaginables para todo el que vivió día a día el cierre de nuestra casa de estudios.

Lo que hoy día ocurre en la Universidad del Pacífico se lo anticipamos con anterioridad porque la educación de mercado no terminará jamás, porque los pobres estamos condenados a no contar con los privilegios que son solo para algunos y algunas.