Hace algunas semanas se viene objetando la nominación de Luis Vargas, también conocido como “el choto”, como consejero regional, luego de que la Seremi de las Culturas de la Región de Los Lagos, Amanda Milosevich, lo ratificara en su cargo.

Según Milosevich, el cuestionado consejero no tiene ninguna acusación formal por su participación en actos atentatorios a los derechos humanos en el periodo de la dictadura. Sin embargo, existen testimonios y antecedentes, entregados a la Comisión Valech en 2010, en los que se vincula a Vargas con detenciones en aquella época. Se trata de relatos de personas que habrían sufrido las acciones represivas por parte del actual consejero regional.

“Me despierto con golpes en el vidrio del dormitorio que yo tenía, con gritos afuera: González ¡levántate! Te prometo que el vidrio de esa ventana estaba lleno de ametralladoras que me estaban apuntando. Me fui a presentar donde carabineros y ahí estaba este hombre (en referencia a Vargas), él comandaba el grupo. Me llevaron a Chacao y en Chacao un carabinero me pegó en la cabeza, me imagino que fue con un revólver o algo, quedé atontado ahí no más”, detalló en el informe Valech Nelson González, ex intendente regional durante la Unidad Popular, quien fue apresado por Vargas.

En tanto, Graciela Bonilla, ex integrante de la Agrupación Cultura de Ancud (ACUDA), señaló en su testimonio que “cada vez que teníamos actuaciones en Ancud, estaba la fuerza policial esperándonos afuera, o simplemente entraban y nos desalojan y si nos oponíamos los palos corrían para todos, y en todo esto siempre estaba presente, el personaje carabinero “choto”, que por lo que recuerdo gozaba mucho reprimiendo”.

Además, agregó que “también recuerdo que ‘el choto’ tomó a dos compañeros de la agrupación, y a uno de ellos lo amarró a un poste y le empezó a pegar en la cabeza y tuvieron que llevarlo al hospital a constatar lesiones. No puedo creer que quieran poner a este caballero para que nos represente en lo cultural”.

Varsovia Viveros

La profesora, poeta, compositora, gestora cultural e integrante de ACUDA, Varsovia Viveros, también entregó su testimonio, en el que recordó que “durante todo ese período, principio de los años ochenta, teníamos que reunirnos cuidando de no ser sorprendidos por ‘el choto’, un personaje siniestro, fiel representante de los días oscuros y violentos que vivíamos, el cual siempre estaba al acecho para hacer valer su autoridad como carabinero y su absoluto desprecio por las actividades artísticas. Muchas veces tuvimos que suspender ensayos o presentaciones porque al choto se le había ocurrido echarnos del lugar, sin darnos ninguna explicación”.