La llegada de Felipe Osiadacz a Chile el pasado 19 de abril, tras fugarse de Malasia, donde enfrentaba un juicio en la Corte de Apelaciones, abrió un escenario incierto para su compañero Fernando Candia, quien permanece en el país asiático en libertad, pero con arraigo nacional, a la espera de la sentencia. Ambos permanecieron en la cárcel durante casi 500 días acusados de la muerte de una mujer trans de Malasia en agosto de 2017. Un hecho por el que, durante el juicio, ambos se declararon culpables de “homicidio culposo” y recibieron una pena de dos años de cárcel, que cumplieron durante su tiempo en prisión provisional.

“Deja en una situación muy incómoda al otro compatriota que ha quedado allí”, lamentó el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, el diputado Jaime Naranjo (PS), tras conocer la noticia. En términos similares se expresó el senador Manuel José Ossandón (RN), miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado: “Esto creo que amarra al gobierno de Chile, porque tenemos que respetar los acuerdos internacionales y la justicia de Malasia. Va a ser un tema complicado, espero que esto no termine perjudicando a Fernando, que está allá”, señaló.

Fernando Candia enfrenta esta etapa sin su principal testigo y compañero, acusado –como él– de “homicidio accidental” por parte de la Fiscalía del país asiático, que ahora busca aplicar a ambos jóvenes una pena de tres años.

Después de quedar en libertad, la relación entre Candia y Osiadacz se enfrió. El ingeniero decidió prescindir de los servicios de Venkateswari Alagendra, la abogada que se había hecho cargo del caso para ambos hasta entonces, y apostó por enfrentar la etapa de apelaciones con una nueva defensa.

Tras la salida de Osiadacz de Malasia, Alagendra accedió a responder por correo electrónico parte de un cuestionario enviado por El Desconcierto. “Hemos tomado todas las medidas necesarias para garantizar que los intereses de Fernando estén bien protegidos”, aseguró la abogada. Sobre cómo podría afectar la salida de Osiadacz a su cliente, dijo: “El regreso de Felipe a Chile no debería afectar negativamente a Fernando, porque él permanece en Malasia para enfrentar la apelación”. Y agregó: “Fernando respeta el sistema legal y judicial malasio, y confía en que, una vez cumplida su condena de dos años, el Tribunal tomará la decisión correcta”.

Alagendra espera “que los jueces desestimen la apelación” y detalló su estrategia para ello: “Si la apelación tiene un resultado negativo para nosotros, apelaremos la decisión a la Corte Federal de Malasia. Si es positivo, Fernando podrá abandonar el país inmediatamente a menos que la Fiscalía apelara nuevamente [también ante la Corte Federal]”, explicó la letrada. La ley de Malasia permite apelar mientras exista inconformidad con los hechos que permitieron la fijación de la condena. La apelación permite incluso la presentación de nueva evidencia que podría elevar la pena.

Por ahora, según la abogada, la fecha de audiencia aún no está fijada, pero se especula que podría celebrarse entre julio y agosto próximos y que durar entre 8 y 12 meses.

Juego de pasaportes

Los detalles de la salida de Felipe Osiadacz de Malasia fueron trascendiendo poco a poco, tras conocerse su regreso a Chile.

El 18 de abril, Osiadacz debía presentarse ante los tribunales malasios, junto con su compañero Fernando. Ese día, el ingeniero nunca compareció ante la justicia y llevaba una semana sin responder llamados. La respuesta a su silencio se conoció a los pocos días, cuando las autoridades chilenas confirmaron que el joven estaba de nuevo en Chile pese a cargar con una orden de arraigo nacional en Malasia.

En diciembre del año pasado, el mismo día que quedó en libertad, Osiadacz renovó su pasaporte chileno, vencido mientras estaba detenido, en el consulado de Kuala Lumpur. Según la legislación chilena, no hay motivos para impedir la entrega del documento, excepto en caso de orden de un tribunal. El joven ingresó a Malasia en 2017 con un pasaporte español, pero usó el chileno que renovó para salir, ya que éste no le fue retenido. Eso le permitió salir de la frontera de Malasia hacia Indonesia o Singapur, desde donde habría hecho una escala en Bélgica, para llegar finalmente a Santiago.

El titular de Cancillería, Roberto Ampuero, explicó que Osiadacz no tenía ninguna orden de detención pendiente en Chile ni tampoco a nivel internacional: “La Constitución y el derecho internacional reconocen su derecho a ingresar al país”, señaló. Sin embargo, incluso tres días después de los hechos, desconocía los detalles de su salida del país asiático. Ahora está por ver cómo responden tanto la Fiscalía como el gobierno de Malasia. No está descartado que decidan emprender acciones en su contra y decretar una orden de detención internacional para extraditarlo.