Éste ha sido un viernes frenético para el diputado Raúl Soto. Es el día después de la polémica votación en la Cámara que aprobó la idea de legislar de la reforma de pensiones que propone el Gobierno de Sebastián Piñera. Y también es el día después de que él y su compañero de bancada, Víctor Torres, se desmarcaran del resto de diputados y diputadas DC para rechazar la propuesta del Ejecutivo. Votaron acorde con el resto de la oposición (excepto, nuevamente, el PR).

Junto con su voto de rechazo, Soto espetó una intervención que probablemente será de las más recordadas en los debates sobre previsión: “Acá están las 10 lucas que el gobierno del presidente Piñera y los parlamentarios que están por aprobar este proyecto le van a dar a los adultos mayores más vulnerables de nuestro país”, dijo. Su gesto sacó aplausos de los asistentes en las graderías, muchos de ellos miembros de la Coordinadora NO + AFP. Además, al cierre de la sesión, remató el discurso señalando que los mismos que antes destacaron por luchar contra la dictadura ahora son aplaudidos por la derecha.

Las palabras de Soto incomodaron mucho a la bancada falangista en general y a su jefe, Gabriel Ascensio, en particular. No tanto por el rechazo –la DC había dado libertad de voto a sus diputados–, sino por cómo se rechazó. A partir de ese momento, se desató una espiral de acusaciones que terminaron con el anuncio por parte de Ascensio de remover a Soto de la presidencia de la Comisión de Trabajo. Precisamente, esta semana el mismo proyecto que fue aprobado este jueves, había sido rechazado por esta instancia.

En entrevista con El Desconcierto, Raúl Soto habla del apoyo que ha recibido en las últimas horas y asegura que se siente tranquilo. No se arrepiente de nada –dice– e insiste en que él es quien preside la Comisión de Trabajo hasta hoy porque el procedimiento utilizado por Gabriel Ascensio “es improcedente y no se sustenta en la legislación”.

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El diputado Gabriel Silber comentó en una entrevista con La Tercera que el tema de fondo de esta discusión es el debate sobre cómo hacer de oposición, no el enfrentamiento personal entre los y las DC. ¿Comparte ese enfocamiento de lo ocurrido en las últimas horas? Usted habló de falta de libertad de expresión.

Primero, quiero señalar el respaldo ciudadano que recibí que ha sido masivo en las últimas horas: de la militancia del partido y de dirigentes regionales, comunales, distritales, alcaldes, consejeros regionales, ex ministros, consejeros nacionales, ex subsecretarios, senadores y ex diputados. Ha sido un respaldo tremendo. Están circulando varias declaraciones públicas de apoyo. Esto me deja tranquilo y nos dice que estamos frente a una decisión política que era compleja, donde las diferencias respecto cómo votar eran legítimas. Lo razonable era respetar aquellas diferencias y desdramatizar la situación. En un debate democrático, cuando hay diferencias al interior del partido, tienen que expresarse, tiene que haber pluralidad y libertad de expresión. El partido no es un regimiento y no podemos pretender que la posición de quienes estamos hoy en un cargo directivo o de poder se replique como si hubiera una sola voz. Hoy, eso ha quedado demostrado porque hay un descontento con las decisiones que muchas veces tomamos y este descontento se está organizando y se está manifestando a través de muchas muestras de apoyo.

Más allá de los altos cargos, las bases del partido también le han demostrado su apoyo.

Sí, eso es fundamental, porque muchas veces son las bases las que no se sienten representadas por las decisiones políticas que tomamos quienes estamos en posiciones de poder. Me siento tranquilo y respaldado por mi partido a través de las bases y de esta militancia que antes señalaba. Actuamos de manera correcta y no me arrepiento de aquello.

En una entrevista en Radio Duna esta mañana dijo que tenía dudas sobre si la decisión de sustituirlo en la presidencia de la Comisión de Trabajo la había tomado el presidente de la bancada, Gabriel Ascensio, o el Gobierno, porque la bancada recibe órdenes del Gobierno. ¿Eso es así?

No, la verdad es que me gustaría poner paños fríos a la situación. De ambos lados han habido declaraciones un poco apresuradas sobre el calor del debate. Hoy día, lo que tenemos que hacer es ver cómo podemos salvar las diferencias legítimas que tenemos, administrarlas de mejor manera. Por supuesto, yo mantengo mi postura y respeto aquellos que han expresado otra distinta. Pero no comparto la forma con la cual se está tratando de censurar o inhibir una posición que es totalmente legítima, que está respaldada por las bases del partido y, muy mayoritariamente, también por la ciudadanía. Habrá que evaluar los efectos políticos que esta situación está generando y en los próximos días habrá que tomar las decisiones que correspondan.

Si como dice, hay intención de desescalar este conflicto interno, ¿podría usted recuperar la presidencia de la Comisión de Trabajo?

No puedo recuperar algo que no he perdido. Lo que hay es una solicitud del jefe de bancada de reemplazo de la presidencia de la Comisión. Ante eso, hemos respondido con argumentos jurídicos de la legislación vigente, el reglamento de la Cámara, que establece claramente cuáles son las facultades de un jefe de bancada y cuáles son las causales de una remoción de presidente de comisión. Desde nuestro punto de vista, un jefe de bancada no tiene facultades para remover un presidente de Comisión porque el mecanismo por el cual fui elegido es una votación democrática de los parlamentarios de la propia Comisión, que también me han respaldado de forma unánime, al menos, los de la oposición. La solicitud de reemplazo es improcedente, no se sustenta en la legislación vigente. Pero, además, es un error político porque no se puede censurar por el solo hecho de tener una opinión que es legítima. Tenemos que tratar de reimponer el diálogo, la posibilidad de respetar las diferencias, que se expresen y que se valore la diversidad al interior del partido.

raul soto -pensiones

/ Agencia Uno

¿Está evaluando abandonar la DC?

No, en estos momentos no estoy pensando en esta posibilidad. No podría hacerlo porque estoy muy agradecido del tremendo respaldo que la militancia del partido me está entregando. Esto me da piso para continuar con la frente en alto; y mirando y hablando a cada uno de ellos [el resto de diputados de la bancada] respecto a las decisiones que vamos a tener que tomar en la tramitación en particular de la reforma de las pensiones en la Comisión de Trabajo que voy a seguir presidiendo. Le diría a mi bancada si puede recapacitar y echar pie atrás de esta decisión que considero injusta.

¿Qué sintió esta mañana cuando el ministro de Haciendo, Felipe Larraín, dijo abiertamente que el 4% adicional de las cotizaciones “no necesariamente” va a ser administrado por un ente público, tal y como se suponía que se aprobó este jueves?

Fueron sentimientos contradictorios. Por un lado, sentí decepción porque el día después de ratificar algo en la sala (porque esto ya estaba zanjado desde hace varios días atrás), el ministro pretende relativizar su compromiso y lo desconoce. Es una situación preocupante. El gobierno tiene que buscar el diálogo y los acuerdos de manera efectiva, con cosas concretas, no a través del recogimiento de principios generales y ambiguos que, finalmente, se tienden a desconocer. De alguna manera, esa actitud del gobierno nos da la razón desde el punto de vista de que, en esta etapa legislativa, no están las condiciones para que el proyecto avanzara. Nosotros necesitábamos compromisos y garantías mucho más concretos respecto a cómo este nuevo actor público se iba a manifestar en la indicación o qué iba a pasar con la fórmula con que se iba a administrar. Creemos que la fórmula no tiene que ser de más ahorro individual, sino bajo un nuevo componente de reparto, pero el gobierno ha cerrado la puerta a esto. Espero que a futuro, dependiendo de lo que pase con mi presidencia [en la Comisión de Trabajo], esto se pueda quebrar.