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Violencia policial y militar contra menores de edad: Las víctimas más vulnerables del Estado

Por: Sebastián Reyes / Publicado: 20.11.2019
Fuente: Agencia Uno (imagen referencial). / Fuente: Agencia Uno (imagen referencial).
Hoy 20 de noviembre, es el Día Universal del Niño, en el que se conmemoran 30 años desde que la asamblea general de la ONU ratificó la convención sobre los derechos del niño. Sin embargo, la defensora de la niñez, Patricia Muñoz, establece que este año no hay nada que celebrar. Según las cifras de la institución mencionada, desde el 18 de octubre hasta el 15 de noviembre hay 327 menores de edad cuyos derechos fueron vulnerados por personal policial y militar; 118 registran lesiones físicas asociadas a golpes de puños, patadas y lumazos; y 48 fueron heridos por perdigones y 11 por balas.

El martes 29 de octubre, M.A.P.A. estuvo todo el día con Paola, su madre. Ella sufre de cáncer y el día anterior no se sentía muy bien -incluso se desmayó en una oportunidad-, por lo que le pidió a su hijo de 16 años que se quedara acompañándola. Como esa tarde la lluvia caía sin tregua sobre la comuna de Hualpén, provincia de Concepción, decidieron quedarse en casa y hacer sopaipillas.

Cuando ya caía la noche, el menor le dijo a su madre que se juntaría con sus amigos a jugar a la pelota, para después ir todos juntos a la cicletada que se había organizado para esa jornada de protesta en la capital de la octava región.

— Ya hijo, pero vuelve a la hora que acordamos —le dijo su madre.

—Si mamá, no te preocupes —respondió M.A.P.A., sin saber que no podría cumplir esa promesa.

Con el correr de los minutos la angustia y la preocupación crecían en Paola. Su hijo no aparecía. Finalmente, pasadas las 12 de la noche, la madre recibió un llamado de un número desconocido: era su hijo, quien apenas podía hablar por la golpiza que había recibido de Carabineros.

“Yo vengo de familia de carabineros, con eso te digo todo. Uniformados, de la base naval, mi tata era carabinero. Entonces, yo siempre le he inculcado a mi hijo el respeto, desde el respeto para quien barre la basura hasta para el que tiene uniforme. ¿Qué le digo ahora?”, se pregunta la madre del menor, quien quedó con esguince cervical y contusiones múltiples por todo su cuerpo, luego de ser apaleado por las fuerzas policiales.

Suerte, según el doctor que constató sus lesiones, pues, en su opinión médica, un golpe más en la cabeza podría haberlo matado.

Represión a menores durante las manifestaciones

Desde la Defensoría de la Niñez decidieron no hacer la ceremonia antes de la primera cuenta pública que da la institución desde su creación el año pasado, que estaba planificada para este martes en el ex Congreso. “Debido a la situación que ha enfrentado nuestro país, y particularmente por las afectaciones que esto ha generado en niñas, niños y adolescentes”, la defensora de la niñez, Patricia Muñoz, explica que prefieren dedicar el trabajo de sus funcionarios y funcionarias a los cientos de casos que han recibido por vulneraciones de derechos a menores, en vez ocupar su tiempo realizando ceremonias.

El 20 de noviembre es el Día Universal del Niño, ocasión en la que se conmemora la ratificación de la convención sobre los derechos del niño, por parte de la asamblea general de la ONU. El acuerdo más ratificado a nivel internacional, ya que solo Estados Unidos no lo ha suscrito.

Nuestro esfuerzo y trabajo ha estado destinado -desde el 18 de octubre- a responder a niños y niñas que han sido víctimas de golpes, de torturas, de vejaciones sexuales, insultos, descrédito y criminalización permanente. Hechos constitutivos de una violencia inaceptable en democracia“, sostiene Muñoz.

Hasta el viernes 15 de noviembre, la Defensoría de la Niñez ha recibido 327 casos que involucran la vulneración de derechos fundamentales  de niños, niñas y adolescentes.

43 de estas denuncias se refieren a lesiones por perdigones. “De una manera inexplicable, tenemos una policía que no solo se permite incumplir los protocolos y disparar escopetas antidisturbios en circunstancias que no lo ameritan, sino que además ni siquiera sabe qué tipo de municiones está disparando en contra de la población. Eso demuestra la imperiosa necesidad de tener una policía distinta”, afirma la defensora.

Según la información que entrega Muñoz, se registran 118 lesiones físicas de otro tipo, asociadas con golpes de pies, manos, arrastres y golpes de luma. Cinco casos de menores con trauma ocular y 11 niños y niñas lesionados por balas, de los cuales muchos fueron heridos en contextos de cotidianidad (es decir, cuando ni siquiera estaban participando de manifestaciones).

La defensora también especificó el caso de dos menores en Pudahuel, de nueve y diez años, que estaban en un servicentro cuando fueron baleados por personal policial. “Hay tres funcionarios de carabineros que fueron formalizados por Fiscalía y que se encuentran en prisión preventiva por los delitos de homicidio frustrado, apremios ilegítimos y falsificación de instrumento público, ya que después de balearlos no solo los tiraron al piso y los maltrataron como si estuvieran detenidos -y como si la detención avalara eso-, sino que además falsearon el informe para que el fiscal creyera otra cosa”, relata la abogada.

Hace unas semanas, la misma Defensoría de la Niñez publicó un documento titulado “Informe sobre trabajo y detecciones de la defensoría de los derechos de la niñez durante el Estado de Excepción”, en el que también hizo referencia a casos de vulneraciones a niños, niñas y adolescentes, durante el período en el que los militares estuvieron en la calle.

Entre los casos que se destacan en el informe esta el de un joven autista de 17 años en Ovalle, quien fue detenido por Carabineros de la Tercera Comisaría de la ciudad cuando trataba de tomar un colectivo para irse a su casa. La víctima relató al organismo que lo tiraron al piso y le pegaron lumazos y patadas en la cabeza y en la espalda, para luego llevarlo a la estación policial, donde lo hicieron desnudarse.

Otro ejemplo de estas vulneraciones es el de un adolescente de 16 años que recibió once perdigones cuando se encontraba dentro de su edificio, a quien la policía persiguió hasta su departamento en el noveno piso. Así también, se da cuenta de una madre que viajaba en un vehículo particular junto a sus sobrinos de 10 y 13 años, y su hija de 9, por la comuna de Cerro Navia, cuando fueron alcanzados por una patrulla de carabineros que disparó al automóvil. Una de las balas le dio al brazo a su hija, quien se encontraba abrazado a su primo de 10 años. Este último terminó con el proyectil alojado en su pulmón, lo que lo dejó en estado de gravedad.

“La cabeza dura”

“La madrugada del día 30 de octubre de 2019, aproximadamente a las 24:00 horas, en calle Rengo entre Heras y Rozas, de la comuna de Concepción, el menor de 16 años, M.A.P.A., estaba pedaleando en su bicicleta cuando se encuentra con un vehículo de Carabineros de Chile, que circulaba contra el tránsito”, reza la querella criminal por tortura presentada por el Instituto Nacional de Derechos Humanos.

En eso, se describe cómo los carabineros lo persiguieron, gritándole: “¡Para conchatumadre, para, para!”, a lo que el menor procedió a frenar su bicicleta.

“Como usa harto la bicicleta, tenía los frenos gastados, por lo que le costaba frenar de golpe”, cuenta Paola: “Iba frenando de a poquito hasta que tuvo que hacerlo con el pie. Tiene la marca en su zapatilla de la frenada. La patrulla pensó que se iba a escapar, y con la puerta lo empujaron y cayó”.

El joven, asustado por la situación, se levantó raudo y comenzó a correr. Sin embargo, apenas dio unas zancadas escuchó: “¡Para o disparo!”. El menor se detuvo de golpe y levantó las manos, preguntando qué había hecho. La única respuesta que recibió, según relata su madre y como consta en la querella, fue un puñetazo en la cabeza que lo derribó, seguido por varios lumazos que le propinaron los efectivos de la policía.

Luego llega al lugar un furgón del GOPE con varios funcionarios de Carabineros de Chile en su interior, quienes descienden y comienzan a agredirlo, además de reírse de él burlescamente”, dice el recurso judicial.

“¿Te gustó arrancar?”, le decían y se burlaban al golpearlo. “¿Tienes ganas de vomitar?”, le preguntó una carabinera luego de patearlo en el estómago. Mientras el menor trataba de no desmayarse, lo subieron a la patrulla policial a punta de un “párate conchatumadre” y le revisaron la mochila, sin encontrar nada más que un bolsito con herramientas para arreglar su bicicleta.

Le dieron vueltas en la patrulla por el centro de Concepción hasta que se les ocurrió preguntarle qué edad tenía, pues nunca le pidieron su carnet. Cuando el joven les contestó que tenía 16 años, los efectivos le respondieron “vamos a vender tu bici por hueón, y qué te vamos a llevar a la comisaría si eri menor de edad”. Abrieron la puerta y lo tiraron al suelo desde el auto, según afirmaron a Paola los testigos que ayudaron a la víctima en calle Bulnes con Tucapel.

Desde el celular de estas personas, el aturdido adolescente pudo contactarse con su madre, quien de inmediato fue a buscarlo para llevarlo a un centro asistencial. “Yo no lo podía creer. Me lo imaginé todo ensangrentado y mal, así que partimos con mi hermano a buscarlo. Cuando llegamos mi hijo se desvanecía, así que lo llevamos al hospital regional. Los médicos me dijeron que diera gracias a dios porque mi hijo era fuerte y tenía la cabeza dura para haber resistido tanto, porque si le daban un golpe más lo podrían haber matado”, relata Paola.

“Cuando se encontraban constatando lesiones concurre un funcionario de Carabineros de Chile, quien habla con el tío de la víctima, y le dice que tienen la bicicleta en la Segunda Comisaría. Cuando concurren a buscarla, después de hacerlos esperar por largo tiempo y de burlarse de sus peticiones, le entregan la bicicleta con los neumáticos rajados, además de un bolso que M.A.P.A. portaba con herramientas de su bicicleta”, dice la querella criminal.

Paola dejó una constancia sobre lo ocurrido en Carabineros, instancia en la que tuvo que dar su teléfono. En la madrugada de ese mismo día, alrededor de las 4.00 a.m., la madre del menor agredido recibió una llamada de una persona que se identificó como carabinero, y le pidió que retirara la denuncia. El funcionario habría negado que hubiera golpeado al menor y argumentó que tenía familia, por lo que una querella lo podía perjudicar.

El Desconcierto consultó a la Segunda Comisaría de Carabineros por su versión de lo ocurrido, sin embargo, se negaron a dar declaraciones al respecto.

 La violencia sistemática y “Aula Segura”

Si bien es cierto que durante el Estado de Emergencia y los días posteriorese han existido vulneraciones a menores de edad por parte de Carabineros, la violencia que se ejerce a los niños, niñas y adolescentes es constante y sistemática, como explica el psicólogo clínico y educacional Gonzalo Carrère Valdés.

Carrère entró a trabajar el año 2016 a un colegio municipal de Santiago Centro, donde era parte de la directiva. Sin embargo, fue despedido el año pasado durante la nueva administración de Felipe Alessandri, debido a la oposición del profesional de la salud mental a la implementación del proyecto del gobierno “Aula Segura”.

“Alessandri entró con una política extremadamente represora, que terminó de cristalizarse en lo que fue Aula Segura, el cual nace justamente en Santiago Centro, con los abogados del municipio y en diálogo con el gobierno”, dice el psicólogo.

Carrère piensa que la violencia de políticas como esta es “la peor que hay”. “Los niños y niñas siempre han sido violentados sistemáticamente, y nunca ha habido mucha consciencia de lo mal que los tratamos (…) La visión de la niñez que tenemos es muy objetivante. Desde ahí, se generan prácticas que son violentas y no se ven”, comenta el profesional.

“Quizás por eso, y esto es muy importante, el movimiento ‘Evade’ parte en el Instituto Nacional. Justo en el colegio para el cual fue pensado el proyecto de Aula Segura, cosa que los cabros sabían. Ellos sabían que los estaban reprimiendo”, aclara el profesional.

“La violencia que vemos en las calles, en los medios, es una consecuencia del sistema y es una cobardía del mundo adulto culpar a los cabros, como lo hacen todo el tiempo, porque nosotros generamos eso. Yo admiro profundamente a los muchachos por todo lo que han hecho, y voy a seguir defendiendo su actuar, no justificando la violencia, claro, pero… ¿Qué esperaban? ¿Si les metieron pacos a las salas, qué querían que pasara?”, pregunta Carrère.

“Si violentamos a los niños desde chicos –en la familia, en la casa, en la calle, en el colegio- lo más probable es que sean violentos (…) Y más encima si ahora los pacos van a las salas del IN y de otros colegios, y los violentan en las manifestaciones, las consecuencias son desastrosas”, asegura el psicólogo educacional. “Existe esta idea de la autoridad, que debe ser protectora, porque si es represora, el niño queda loco. Se preguntan porque alguien que está llamado a protegerlo lo está maltratando, y se genera un discurso interno muy corrosivo que queda internalizado y se reproduce en el día a día”.

“Es evidente que la represión policial en contra de menores de edad es un crimen, y de los peores crímenes de la humanidad. Es gravísimo. La violencia contra la infancia es la peor, y no parece que vaya a desaparecer”, sentencia el profesional.

Un día, uno de sus pequeños pacientes le hizo una acotación al psicólogo: “Los niños más grandes son como los pacos”, le dijo el infante, quien sufría porque sus compañeros de los cursos más altos lo molestaban. “¿Por qué dices eso?”, le preguntó Carrère.

“Son como los pacos porque abusan de su poder”, le respondió.

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