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Hija de Sebastián Acevedo a 38 años de su inmolación: «Es una pena ver a la iglesia hoy»

Por: Edgar Pfennings de la Vega | Publicado: 11.11.2021
Hija de Sebastián Acevedo a 38 años de su inmolación: «Es una pena ver a la iglesia hoy» María Candelaria Acevedo | Facebook
En una nueva conmemoración de la muerte de Sebastián Acevedo, quien se quemó a lo bonzo frente a la Catedral de Concepción luego de dos días sin saber sobre el paradero de sus hijos detenidos por la CNI en 1983, su hija, María Candelaria Acevedo, conversa con El Desconcierto y recuerda el legado de su padre. La mujer ve una relación entre su figura y las madres de las personas privadas de libertad por hechos relacionados al estallido social y cuestiona el rol de la iglesia respecto a las graves denuncias por violaciones a los derechos humanos.

Hace 38 años y dos días María Candelaria Acevedo Sáez fue detenida en su casa en Coronel por agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI) y posteriormente llevada a Playa Blanca en Lota.

Al mismo tiempo su hermano Galo fue detenido en la construcción donde trabajaba junto a su padre, Sebastián Acevedo Becerra, en San Pedro de la Paz. María Candelaria y Galo fueron torturados y encerrados por dos días. Eran militantes comunistas.

Sebastián Acevedo Becerra tras las detenciones recorrió comisarías e iglesias buscando alguna respuesta sobre el paradero de sus hijos, pero nadie le daba información.

Mientras sus hijos aun recibían apremios en la oscuridad de una cuartel de la policía secreta de Pinochet, el 11 de noviembre de 1983 -exactamente hace 38 años- Sebastián Acevedo se dirigió desesperado al centro de Concepción y frente a la catedral de la ciudad se roció parafina y se quemó «a lo bonzo» mientras gritaba: «Quiero que la CNI devuelva a mis hijos… Señor, perdónalos a ellos y también perdóname por este sacrificio».

Pocas horas después los hijos de Sebastián Acevedo fueron liberados y él falleció. «Hoy se vuelve a repetir la misma historia. Cientos de padres y madres buscan desesperadamente la libertad de sus hijos detenidos en el estallido social», comenta María Candelaria Acevedo en una nueva conmemoración del fallecimiento de su padre.

La fecha conmemorativa se da a pocas semanas de que un grupo de madres de jóvenes presos del estallido social realizaron un huelga de hambre para presionar con el objetivo de que su familiares sean liberados. Esta protesta duró una semana y terminó por recomendaciones médicas.

La hija de Sebastián Acevedo agrega: «Como todos los años nosotros no solamente relevamos su acción en función de lo que fue su inmolación, sino que además lo tratamos de conjugar con lo que está ocurriendo en estos últimos años. Creemos que hay una similitud en función de las violaciones a los derechos humanos desde el estallido social. En dictadura sufrimos la cárcel, la represión, los desaparecimientos, la tortura, el exilio, etc. Hoy día, después del 18 de octubre, han ocurrido hechos que nosotros no esperábamos que volvieran a ocurrir«.

– ¿Qué tomas del legado de tu padre en el contexto actual de nuevas denuncias de graves violaciones a los derechos humanos?

Esas palabras que las organizaciones de derechos humanos planteamos: «El nunca más». Pero ese «nunca más» hoy día no tiene sentido, no tenía razón de ser, porque lamentablemente cuando no existe la justicia que corresponde a los hechos que se han producido es mucha la impunidad que aún existe en nuestro país. Por tanto, es un año más en cual nosotros vamos a conmemorar la figura de Sebastián Acevedo, pero también vamos a conmemorar la figura de todos aquellos jóvenes que hoy están en las cárceles, que hoy están con prisión preventiva o con arresto domiciliario. Pero también la haremos un homenaje a todos esos compañeros que murieron en el estallido social.

– ¿En qué cree que está fallando el Congreso al tramitar la Ley de Indulto?

Esto es igual a cuando fue la dictadura militar. La dictadura no reconocía los presos políticos como tal. El reconocimiento tuvo que venir desde afuera, desde los organismos internacionales, para que recién se pudiera reconocer que en Chile había presos políticos. Es igual lo que ocurre hoy día con Sebastián Piñera. Su gobierno, todos los aparatos que hoy están en función de eso, como el Ministerio de Justicia, los parlamentarios de derecha, los senadores de derecha y algunos de la Concertación, tienen que llevar esta situación en función de que en Chile no existen los presos políticos y decir que son los delincuentes los que produjeron el estallidos social, fueron los delincuentes los que quemaron.

– ¿Cuál es el objetivo de hacer eso?

Es una forma de desacreditar, de criminalizar la protesta social, la protesta que cada uno de nosotros exige cuando sale a la calle. Todas estas leyes que fueron en función de eso, como fue la «ley anticapucha» y la «ley antibarricada», tiene que ver con eso, con atomizar a la ciudadanía, atomizar al pueblo, que no se manifieste y que sigamos siendo los borregos que fuimos, o que fueron hasta el 2019. De ahí en adelante han cambiado muchas cosas, pero falta mucho más todavía para hacer los cambios y transformaciones que queremos para nuestro país.

– ¿Todos los sectores políticos están buscando esto?

Hay un cierto grupo de nuestra población, que es la elite política. Porque no podemos meter a toda la gente que es militante de partidos en lo que definen o resuelven las cúpulas políticas. Entonces son un 10% contra un 90%. En ese 90% nosotros no tenemos nada en nuestras manos, no tenemos armas, no tenemos los medios de comunicación, no tenemos la televisión, no tenemos los recursos económicos. Esta derecha reaccionaria, esta derecha fascista, tiene todo eso. Ellos trabajan en función de hacer que la gente crea, hacernos creer, que la violencia la han ejercido los delincuentes, los extremistas, no la ciudadanía en su conjunto. Y eso es lo que nosotros tenemos que parar de una u otra manera.

La iglesia católica

Tras la muerte de Sebastián Acevedo se conformó el Movimiento contra la Tortura Sebastián Acevedo, que contaba con una activa participación de la iglesia católica, especialmente jesuitas, como el cura José Aldunate, quien coordinó al grupo.

Esta organización realizó decenas de protestas durante la dictadura denunciando diversos centros de tortura, rayando sus murallas y levantando lienzos que indicaban «aquí se tortura», lo que le costó detenciones a religiosos y laicos.

Hoy existe la Corporación por los Derechos Humanos Sebastián Acevedo, sin embargo, con la notoria ausencia de la iglesia entre sus filas, al igual que en la mayoría de las organizaciones de derechos humanos, dice María Candelaria Acevedo.

– ¿Cómo percibes el rol actual de la iglesia católica en el marco de las violaciones a los derechos humanos que han ocurrido después del estallido social?

«Es una pena ver a la iglesia hoy día, tan alejada de su pueblo, de su gente. En algún momento de la dictadura militar apoyó a su pueblo. Uno la echa de menos porque al final los familiares no tienen un lugar donde puedan llegar para poder buscar ese apoyo, esa solidaridad del otro. Hoy nuevamente hemos podido organizarnos las agrupaciones en función de lo que ha pasado, pero hoy no podemos esperar más de la iglesia. Además, se ha alejado de todo, con todos los problemas que ha tenido con sus pastores. Entonces ahí es complicado… Es lo único que puedo decir: la iglesia hoy día no es nada de lo que fue hasta el año 90«.

Este viernes 12 de noviembre a las 18 horas se realizará frente al Catedral de Concepción un manifestación convocada por el Movimiento contra la tortura Sebastián Acevedo que contará con la participación de Sol y Lluvia.

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