Opinión

El mapudungun sigue vivo («Petu mongeley mapudungun»)

Por: Javiera Quiroga Curin | Publicado: 25.07.2021
El mapudungun sigue vivo («Petu mongeley mapudungun») Machi Francisca Linconao | Captura de video
A pesar de que algunos se han escandalizado porque la machi Francisca Linconao también sabe hablar en castellano, hay que comprender que hablar dos lenguas no significa tener un chip donde automáticamente hablamos con la misma facilidad ambas. Quienes son bilingües suelen desarrollar más competencia en una que otra, por lo que es lógico que su participación sea más fluida y mejor en una de ellas, sobre todo la materna. No obstante, incluso si no tuviera estas complejidades al comunicarse en castellano, la machi está en pleno derecho de manifestarse en mapudungun, lo que es también un potente acto reivindicativo ante la constante negación de su lengua materna.

Durante dos intervenciones la machi Francisca Linconao se ha expresado en mapudungun en la Convención Constitucional. Sin embargo, sus dos breves alocuciones, ambas de menos de dos minutos, han generado una ola de odio y denostaciones en redes sociales. En la que muchos han expresado que no se sabe qué dice (lo que es falso, ya que cuenta con intérprete que traduce inmediatamente después) o que en Chile sólo se habla una sola lengua (que tampoco es cierto, ya que incluso antes de que este país existiera, este territorio ya era plurilingüe y aún lo es). Pareciera que en esa constante diatriba de que en Chile sólo se habla castellano (y quizá inglés, pero nunca una lengua indígena) resonara Pinochet, quien decía que en Chile sólo había chilenos: una soberbia y racista negación a la diversidad. Pero las diferentes identidades que habitan en este país cada vez se observan con más nitidez y, aunque repitan que no existen, esa pataleta cada vez tiene menos sentido, porque la misma Convención lo está mostrando de manera televisada. Las lenguas indígenas existen y, si hoy no se usan tanto, no es por casualidad.

Estas lenguas, al igual que el panorama mundial, han sufrido un importante desplazamiento lingüístico, realidad que no es ajena al mapudungun. De acuerdo con el Atlas Sociolingüístico de Lenguas Indígenas de América Latina (de la Unesco y Fundproeib), hace 40 años un porcentaje mayor de 50% (como promedio) de los niños mapuche que ingresaban a las escuelas básicas eran monolingües en mapudungun, proceso que hoy se ha invertido a favor del castellano; por otro lado, el estudio de la CASEN del 2016 revela que un 67% de las personas mapuche no hablan ni entienden el mapudungun. Sin embargo, estos datos sin duda preocupantes no podemos leerlos como una simple muda a un idioma “mejor”, sino como resultado de un adverso contexto que entrama procesos históricos y sociales: desde una migración forzada, ante un profundo empobrecimiento, hacia núcleos urbanos, que eran monolingües en castellano, hasta una promoción explícita e implícita de las instituciones estatales, en especial, educativas. Este último punto es clave, puesto que la escuela silenció su existencia e incluso castigó a sus hablantes por medio de burlas, varillazos y golpes. Por lo que hoy, que la machi Linconao o la presidenta de la Convención (Elisa Loncon), hablen en la lengua mapuche es poderoso, ya que pese a los años de invisibilización e inferiorización el mapudungun y sus hablantes han resistido. Lo que también se evidencia en un relevante movimiento a favor de la lengua mapuche que por medio de internados, talleres y expresiones artísticas buscan su recuperación.

Algunos han aducido que este mismo desplazamiento es la razón por la que sólo debería usarse el castellano, pero más bien, al contrario, por la misma responsabilidad del Estado se deberían facilitar los espacios para su uso. Además, los derechos lingüísticos avalan su ejercicio. Mientras los derechos humanos dan cuenta de que toda persona tiene derecho a expresar sus prácticas culturales, incluida las lingüísticas, el Convenio 169 de la OIT manifiesta (en su segundo artículo) que se deben respetar la identidad cultural y social de los sujetos. Pero eso no es todo: los derechos lingüísticos son importantes también porque permiten acceso a otros derechos como participación, justicia, salud y educación. Un ejemplo de ello es la investigación de Ana Vásquez Toloza llamada «Expedientes de dolor: mujeres mapuche en la frontera de la violencia (1900-1950)», en el que da cuenta que la imposibilidad de contar a un traductor fue un obstaculizador para realizar denuncias y posteriormente acceder a la justicia ante violencias. Otro caso donde los derechos lingüísticos no se respetaron es el de Joanne Florvil, mujer haitiana migrante hablante de creole, que fue acusada injustamente de abandonar a su hija. Joanne fue detenida sin que le explicaran en su lengua que ocurría y tuvo que arreglárselas por medio de un vecino para explicar su situación, que no fue creída. La negligencia de acceder a un intérprete junto al racismo con que el que fue tratada remendaron en una indebida detención y gatillaron la separación de Joanne y su hija, lo que fue un hecho decisivo para la posterior muerte de esta madre a los pocos días. Por ende, es fundamental entender que los derechos lingüísticos no como un capricho, sino como un ejercicio y factor de justicia.

A pesar de que algunos se han escandalizado porque la machi Francisca Linconao también sabe hablar en castellano, hay que comprender que hablar dos lenguas no significa tener un chip donde automáticamente hablamos con la misma facilidad ambas. Quienes son bilingües suelen desarrollar más competencia en una que otra, por lo que es lógico que su participación sea más fluida y mejor en una de ellas, sobre todo la materna. No obstante, incluso si no tuviera estas complejidades al comunicarse en castellano, la machi está en pleno derecho de manifestarse en mapudungun, lo que es también un potente acto reivindicativo ante la constante negación de su lengua materna. Si bien esto ha generado una serie de reclamos y racismos ante estas intervenciones (que muchas veces no son condenadas como tanto le gusta a un sector), también ha sido una oportunidad única de presenciar que las lenguas indígenas se continúan usando, así como cuestionar ya añejas creencias lingüísticas. Porque las lenguas indígenas, sus hablantes y aprendientes estamos presentes, y cada vez el mapudungun y las otras lenguas se van a escuchar más. Petu mongeleiñ pu mapuzungufe pu che kimkelu mapudungun iñchiñ, newentuleaiñ ka zoy allkütungey taiñ kewün.

Javiera Quiroga Curin
Profesora de Lenguaje, magíster en Lingüística. Docente de mapudungun en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE).