Opinión

“Pelao Vade”, Lista del Pueblo y límites del agravio

Por: Nicolás Ortiz | Publicado: 07.09.2021
“Pelao Vade”, Lista del Pueblo y límites del agravio Pelao Vade en el estallido social |
El caso del “Pelao Vade” y la situación de la Lista del Pueblo es decidor respecto a la construcción de una política a partir del agravio. Ante su incapacidad de armar un proyecto político, la Lista del Pueblo buscó impulsar a personas, las cuales se mostraron aún más imperfectas de lo esperable. Sin embargo, la profundidad de sus defectos no es lo más relevante, sino que la necesidad de fortalecer proyectos políticos que no sólo representen la rabia que se manifestó en las calles, sino que sean capaces de traducirla en propuestas para construir una sociedad más justa.

Las revelaciones del fin de semana respecto al constituyente Rodrigo Rojas Vade tuvieron un profundo impacto en la opinión pública. El “Pelao Vade” (como se hizo conocido) es una de las figuras más emblemáticas de la revuelta de octubre de 2019. Supuestamente, un enfermo de cáncer que, pese a la gravedad de su enfermedad, se manifestaba en Plaza de la Dignidad llamando la atención respecto a las precariedades del sistema de salud chileno y las vicisitudes que tienen que enfrentar los/as pacientes para acceder a tratamiento.

Sin embargo, el reportaje de La Tercera este fin de semana reveló la mentira; el constituyente no padece de esta enfermedad, sino que –según dice– de otra de igual gravedad, pero asociada a un fuerte estigma social. Todo hace pensar que es sida, pero a esta altura no queda más que mantener un sano nivel de sospecha respecto a las declaraciones del constituyente.

Estas revelaciones dieron paso a una avalancha de reacciones que van desde la condena moral hasta el apoyo. La verdad es que creo no tener la suficiente reserva moral como para juzgar sus acciones, pero tampoco creo que jugar al empate con la derecha sea una estrategia productiva. La situación de Rodrigo nos debiera invitar a reflexionar respecto al proceso político que se levanta a partir de la revuelta popular de 2019 y sus sustentos.

Como lo mencioné en una columna anterior (https://www.revistarosa.cl/2019/11/20/apuntes-para-entender-nuestro-momento-antagonista/), la revuelta se erige como una reacción ante la crisis hegemónica del neoliberalismo. Frente a esta crisis, nuevas fuerzas políticas se han ido construyendo buscando representar las demandas y sueños de sectores amplios de la población. El caso más icónico es la Lista del Pueblo, agrupación anti-partidista que congregó a distintos/as líderes para competir en elecciones y de la cual el “Pelao Vade” es uno de sus fundadores. En el caso de las elecciones de constituyentes, esta lista se transformó en un verdadero fenómeno electoral, siendo una de las más votadas. Mientras que, para las presidenciales, desplegó un triste espectáculo que culminó con la fallida postulación de Diego Ancalao a las elecciones.

La Lista del Pueblo, al igual que otras agrupaciones políticas, han ido desarrollando una política a partir del antagonismo, posicionándose a sí mismos como representantes del sentir popular y los valores absolutos de la revuelta. Esta toma de posición se sustenta principalmente en agravio moral como elemento movilizador, buscando congregar a partir de la rabia que se hizo calle en 2019. Sin embargo, el agravio no es un proyecto político. El agravio moral es un sentimiento que funciona para convocar, pero es incapaz de hacerse propositivo; es un indicador de lo que no se quiere, no de lo que se pretende construir. Frente a esta incapacidad, el agravio se adhiere a personas, las cuales hacen carne este sentimiento y sus valores. El problema de esto es justamente su mayor virtud. Las personas somos seres complejos, llenos de contradicciones, errores e incoherencias. En este sentido, cuando las personas fallan el proyecto político tiende a desaparecer.

El caso del “Pelao Vade” y la situación de la Lista del Pueblo es decidor respecto a la construcción de una política a partir del agravio. Ante su incapacidad de armar un proyecto político, la Lista del Pueblo buscó impulsar a personas, las cuales se mostraron aún más imperfectas de lo esperable. Sin embargo, la profundidad de sus defectos no es lo más relevante, sino que la necesidad de fortalecer proyectos políticos que no sólo representen la rabia que se manifestó en las calles, sino que sean capaces de traducirla en propuestas para construir una sociedad más justa.

Nicolás Ortiz
Doctor en Sociología por la University of Essex. Investigador de postdoctorado Fondecyt, CISJU-UCSH.