Opinión

Frente a la aporofobia, educar la empatía

Por: Victoria Valdebenito | Publicado: 21.10.2021
Frente a la aporofobia, educar la empatía Iquique | Agencia Uno
En el marco de un mundo globalizado y el aumento de migración hacia nuestro país, entendida como el movimiento de población humana de un lugar a otro, los hechos transcurridos en Iquique durante la semana del 20 de septiembre 2021, contra migrantes de nacionalidad venezolana, pueden leerse como expresiones de xenofobia y aporofobia, experimentadas por algunos miembros de la población chilena, fruto de valores como el individualismo y la incapacidad de poder sentir por otras personas.

El concepto de aporofobia aparece en el mundo hispanoparlante en la década de los 90 en el contexto de estudios de ética y filosofía, no exento de debate y problemas de aceptación en las comunidades académicas. Dicha noción proviene de la palabra griega aporós, que significa “pobre”, y fobeo, que describe el rechazo y el acto de espantarse (Cortina, 2017), siendo así una actitud tanto personal o social contra personas desposeídas o en situación de vulnerabilidad económica. Tal disposición puede traducirse tanto en invisibilizar u omitir a estas personas, como en el rechazo e incluso en la efectuación de crímenes de odio. Cercana a la idea de “insensibilidad” y “ceguera” moral de autores como Bauman y Donskis, la aporofobia puede considerarse como un efecto o consecuencias indeseadas del modelo neoliberal.

En el marco de un mundo globalizado y el aumento de migración hacia nuestro país, entendida como el movimiento de población humana de un lugar a otro, los hechos transcurridos en Iquique durante la semana del 20 de septiembre 2021, contra migrantes de nacionalidad venezolana, pueden leerse como expresiones de xenofobia y aporofobia, experimentadas por algunos miembros de la población chilena, fruto de valores como el individualismo y la incapacidad de poder sentir por otras personas. Este es un caso más que se suma a otros que ya se han registrado y que pueden multiplicarse. Al respecto, algunos señalan que estamos viviendo una crisis migratoria. Además de la profunda lamentación qué podemos sentir y la condena a estos actos, es tiempo de preguntarnos como sociedad ¿cómo podemos prevenir y enfrentar estos eventos?

Además de todos los esfuerzos, tales como programas, acciones y políticas públicas para superar la pobreza y políticas específicas de migración, más allá de la Ley N° 21.325 y el Plan Colchane, es fundamental aproximarnos al tema desde la educación para poder prevenir expresiones de este tipo a futuro. En este sentido, algunos autores (Ayala, 2018) han propuesto usar como antídoto a la aporofobia la simpatía smithiana, entendida esta última como “la compañía de sentimientos con el padecer y no con el placer de los demás” (Smith, 2004: 113). Sin embargo, esta proposición pereciese no bastar pues deja a la voluntad de los ciudadanos el actuar de esta manera, funcionando de manera mecánica.

Con el fin de evitar actos violentos como los vividos en el norte del país, necesitamos medidas innovadoras en el ámbito educativo, tal como la educación de competencias socioemocionales desde los niveles prebásicos en adelante, y campañas de concientización, para que este actuar sea de manera orgánica. Una de esas competencias es la empatía, parte de la inteligencia emocional e interpersonal (Bisquerra, 2011). La empatía como concepto puede entenderse como un constructo que combina aspectos cognitivos, tales como reconocer e identificarse con los sentimientos de otra persona, y elementos emocionales al experimentar tales sentimientos.

Otras competencias socioemocionales importantes de formar en este contexto son la conciencia emocional, la autonomía personal, la regulación emocional y otros aspectos de la inteligencia interpersonal (Bisquerra, 2011). Asimismo, tanto las competencias socioemocionales como las habilidades humanas, como la creatividad, la iniciativa y la originalidad han sido apuntadas como fundamentales para los profesionales del siglo XXI (World Economic Forum, 2018), lo cual resalta aún más la relevancia de su inclusión en los currículos y agendas. Un ejemplo en este sentido lo ofrece la experiencia de la organización sin fines de lucro canadiense “Roots of emphaty”, que desde 1996 ha estado formando para desarrollar en niños alfabetización emocional, regulación emocional, resiliencia, entre otros.

La complejización de los fenómenos sociales en la actualidad, junto al elevado número de habitantes del planeta, apuntan a una urgente necesidad de diseñar e implementar acciones tanto de educación como de migración desde una perspectiva humana. En este enfoque se inscriben las competencias socioemocionales como la empatía y la compasión. Es importante que las personas aprendan a temprana edad a compartir el mundo que nos va quedando en respeto hacia todos.

Victoria Valdebenito
Socióloga, PhD. Académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez.