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Opinión

Sobre las “fake news”: aportes psicoanalíticos

Por: Pablo Santander | Publicado: 11.04.2022
Sobre las “fake news”: aportes psicoanalíticos |
Nuestra percepción de los hechos es subjetiva, y corresponde por ende a nuestra realidad psíquica, la cual es generada por nuestras percepciones, pero tremendamente influida por nuestras pulsiones y apegos emocionales. Nuestra realidad psíquica desea creer ciertas cosas dadas por ilusiones narcisistas a las que no deseamos renunciar, o por ansiedades intensas, costando que en estos casos prime el principio de realidad.

Sabemos que las noticias falsas existen desde siempre, pero, también, hemos visto que estas han adquirido una relevancia mayor en estos tiempos, siendo estas, en estos días, un fenómeno de masas que requiere una especial atención. Como fenómeno de masas, entonces, ha adquirido una complejidad que requiere una mirada interdisciplinaria.

Se ha visto que existen escenarios privilegiados para la propagación de las fake news, estas son la guerra y la política. En ambos escenarios se dan dinámicas de poder en las que se intenta imponer la propia verdad con un interés de hacerla imperante. También en ambos casos se vehiculiza a través de ansiedades provocadas, que sirven de motor para difusión de la información deseada.

En este sentido, el ambiente de proliferación es aquel en el que se generan ansiedades grupales importantes, existiendo entonces un desear creer cierta información, ya sea por rabias o para calmar ansiedades. Por otro lado, hay una intención de engaño con el fin de alterar la realidad y producir, a través de esta, una imposición de una realidad deseada.

Resulta en este punto importante considerar las situaciones que como sociedad hemos estado enfrentando. Por un lado, ha habido un cambio paradigmático, en el cual, las verdades que existían han sido cuestionadas, produciéndose importantes cambios en diferentes esferas. Por otro lado, las autoridades y el “tipo de autoridad” han sido criticado. Los cuestionamientos a diversas prácticas que la clase de poder ejercía en forma casi natural ha generado un juicio importante. Las instituciones del Estado han perdido su lugar de respeto, incluyendo en esto, y en forma importante, a las instituciones religiosas. Esto genera una falta de confianza en la autoridad a quien se le da el lugar de establecer los cuidados necesarios para relacionarnos.

Todos estos aspectos descritos se suman a condiciones como son un cambio constitucional y una pandemia que estimula sensaciones de amenaza que pueden favorecer la difusión de fake news. Informaciones que se quieren creer y que son difundidas intensa y rápidamente, sin mayor importancia sobre su real veracidad. Especialmente si existe un descrédito de las diversas autoridades, ya sea políticas, médicas, de laboratorios, etc.

Me parece relevante hacer una distinción sobre la difusión de fake news, que se da dentro de lo descrito hasta acá, y la generación de estas, las que implican dinámicas diferentes, con un interés engañoso de base y que más bien utilizan las circunstancias descritas en su beneficio.

Con relación a la diseminación y al fake news como fenómeno social, quisiera incluir en la comprensión dos pares de conceptos descritos por Freud. Estos son: por un lado, principio del placer versus principio de realidad, y por el otro, la realidad psíquica versus la realidad material. Ambos pares de conceptos permiten pensar cómo vamos conociendo la realidad de nuestra vida.

El principio del placer tiene relación con nuestros deseos y emociones, y de cómo debemos ir aceptando realidades que restringen lo deseado. Esto es fácil de ver en cuanto a la difícil aceptación de la finitud de nuestra vida, y cómo nos resistimos a aceptar esta realidad. Esta es más difícil de aceptar cuando existen fantasías narcisistas que albergan ilusiones que permiten negar estas realidades, o cuando existen ansiedades muy amenazantes.

De la misma forma, en relación con el otro par de conceptos, nuestra percepción de los hechos es subjetiva, y corresponde por ende a nuestra realidad psíquica, la cual es generada por nuestras percepciones, pero tremendamente influida por nuestras pulsiones y apegos emocionales. En este sentido, nuestra realidad psíquica desea creer ciertas cosas dadas por ilusiones narcisistas a las que no deseamos renunciar, o por ansiedades intensas, costando que en estos casos prime el principio de realidad.

A estos elementos señalados hasta acá, debemos agregar ciertas ilusiones fomentadas por los avances tecnológicos y por una cierta cultura de inmediatez que estimula fantasías omnipotentes, en la que deja de importar la verdad material, sintiendo que la realidad psíquica puede imponer la realidad común y externa. Estos son también elementos narcisistas que desestiman aspectos de la percepción que no coinciden con la realidad deseada.

Pablo Santander
Psiquiatra y psicoanalista.