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Yasna Provoste sobre eventuales primarias: «Soy partidaria de la máxima unidad opositora»

Por: Meritxell Freixas @MeritxellFr | Publicado: 27.03.2021
Yasna Provoste sobre eventuales primarias: «Soy partidaria de la máxima unidad opositora» La nueva presidenta del Senado, Yasna Provoste. | Agencia Uno.
En conversación con El Desconcierto, la recién asumida presidenta del Senado comentó cómo definirá las prioridades legislativas y los vínculos que quiere construir con el Ejecutivo y la Convención Constitucional. Habla de la unidad de la oposición, del rol de la DC en ese desafío y de la tramitación del proyecto de despenalización del aborto.

En su primera semana como presidenta del Senado, Yasna Provoste ha concentrado su atención en la gestión de la pandemia. La senadora DC, que se ha mostrado crítica con las medidas anunciadas por el Gobierno para enfrentar la segunda ola, convocó el miércoles una sesión especial para analizar el manejo de la crisis sanitaria. Un tema que también ha abordado en los dos encuentros que ha mantenido esta semana con la Secretaría General de Gobierno (Segegob), y ante la cual ha expuesto sus prioridades legislativas: renta básica universal, reforma a Fonasa y Carabineros, fin al CAE y condonación de la deuda y dar curso a la Ley de Adopciones.

Comprometida con la unidad de la oposición, la senadora llama a los distintos sectores a que “se la jueguen” para promover candidatos “que tengan un compromiso claro con las transformaciones del país y la unidad opositora. Eso, pese a que la candidata de su partido, Ximena Rincón, hasta el cierre de esta nota, no ha confirmado su asistencia al encuentro virtual de presidenciables de oposición convocado por el radical Carlos Maldonado para el próximo martes.

Provoste, de 51 años y con casi 25 de trayectoria política, asume como segunda autoridad del país al frente de la misma Cámara que hace 13 años la destituyó como ministra de Educación, gracias a los votos del sector que hoy gobierna. Será la tercera mujer que ocupa el cargo, pero la primera representante de un pueblo originario, el diaguita. Toda una señal que no pasa inadvertida en la previa a la creación del primer órgano paritario y con representación de los pueblos indígenas de Chile (y el mundo). “La nueva etapa requiere incorporar cada vez más colaboración con las mujeres y los pueblos originarios”, pronostica la parlamentaria.

Le han dado la fama de opositora “dura” contra el Gobierno. ¿Qué relación quiere mantener con el Ejecutivo para este último año de legislatura?

No me deja de sorprender, porque digo con fuerza y claridad que soy de oposición, aunque he llamado permanentemente a la colaboración. A diferencia de los neoliberales, que entienden que las sociedades se estructuran a partir de la competencia, por mi cosmovisión humanista-cristiana entiendo el mundo desde la colaboración y ese es el espíritu con el que emprendo la tarea en el Senado y la relación que esperamos mantener.

Durante el mandato anterior, su antecesora Adriana Muñoz fue acusada por el Gobierno de ejercer un parlamentarismo de facto. ¿Qué criterios tendrá usted para ordenar sus prioridades legislativas en la tabla?

Mi tarea como presidenta del Senado es cumplir con el mandato establecido en la Constitución y las leyes vigentes, pero –obviamente– represento a la mayoría opositora y es nuestro propósito impulsar una agenda que la oposición comparte y que nos permita lograr que en cada proyecto de ley ponga los contenidos que la ciudadanía nos demanda. Tener una agenda social que nos convoque con unidad como oposición es el único modo de recuperar una gobernabilidad y paz social que se perdió por la derecha. A Chile le va mejor con una oposición fuerte y representativa, que pueda actuar unida con eficacia y en defensa de las grandes mayorías ciudadanas. Con ánimo de colaboración, hemos propuesto al Gobierno una serie de iniciativas que estamos disponibles de poder legislar con celeridad como la renta básica universal, opuesta a la lógica de los bonos del Gobierno que ha llevado a una política de tanto fracaso en las ayudas sociales.

¿Qué respuesta ha tenido por parte del Ejecutivo de sus propuestas? Se ha reunido ya con el ministro de la Segpres, Juan José Ossa. ¿Cómo le fue con él?

Llevamos dos reuniones con el Ministerio de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), que es a través del cual se coordinan las relaciones entre el Gobierno y el Parlamento, y hemos abordado estos temas. También hemos conversado con el ministro de Justicia para sacar adelante la Ley de Adopciones y él ha manifestado su disposición a acelerar esta tramitación. Lo he conversado con el senador Pedro Araya, presidente de la Comisión de Constitución, donde está radicado este proyecto, para que podamos colocarlo entre las prioridades. Otra prioridad es despachar la reforma al Código de Aguas, después de más de una década de tramitación. El agua no puede seguir siendo un bien con el que se transa en el mercado y se pretenda lucrar. Incluso la ONU ha dicho al gobierno que es necesario legislar en materia de agua y tener mayor transparencia en el catastro público de aguas, por ejemplo. Esperamos que pronto llegue a la Sala, en un hecho histórico, porque el Senado se ha negado durante muchos años a ver este proyecto. Eso ha sido parte de las conversaciones con el Gobierno, que también es parte de las prioridades que hoy representan las mayorías ciudadanas en Chile.

Sobre la renta básica universal, otra de sus propuestas, ¿apuesta a que llegue para quedarse, más allá de la emergencia actual, como han hecho de forma parcial países como Finlandia o Canadá?

Por supuesto, lo vemos como una medida que se instala en nuestro país en materia de protección social. Eso va a estar en el corazón de las deliberaciones de la Convención Constituyente. La renta básica universal es una discusión en la coyuntura para dar certezas a las familias y no las inseguridades que tiene la política de los bonos, que tiene problemas muy importantes en las focalizaciones. Pero, además, nos permite poner la mirada en el horizonte respecto a cómo vamos concibiendo las políticas de protección social en nuestro país.

En su discurso como nueva presidenta del Senado, habló de “relegitimar” y volver “cierta, genuina y verdadera la institucionalidad”. ¿Cómo lo hará?

Asumo desde lo que soy, desde mi condición de mujer con un compromiso político, que siempre he buscado poner en el centro de la acción política las necesidades de aquellos que son más débiles y enfrentan mayores dificultades. Yo no he llegado a ninguno de estos espacios para defender a los poderosos a quienes lucran o hacen negocio con actividades financiadas por el Estado. Es importante entender que es a través del respeto y de la dignificación de nuestras tareas desde donde es necesario aportar al país. Chile necesita un equilibrio de poderes y, para eso, el Senado debe jugar un rol en distintas materias. Una de esas convertirse en un espacio institucional para mirar la evolución de la pandemia, tanto desde el punto de vista sanitario como de los instrumentos de apoyo social y reactivación económica. Tenemos dificultades por la forma como se ha abordado esta crisis y los sufrimientos que ha enfrentado el país. El sacrificio ya es demasiado para seguir con instrumentos (de apoyo económico) que nos son los adecuados. Es importante que cada institución –tanto el Gobierno como nosotros, como Parlamento– hagamos todos los esfuerzos para contribuir a que cada uno entienda las responsabilidades que tiene y respetemos el rol y función de los otros.

«Relación de colaboración y amistad cívica» con la Convención Constituyente

Asume en un año clave, en el que se creará la Convención Constituyente, donde se debatirán los grandes temas de país. ¿Qué relación quiere construir con este nuevo organismo?

Me imagino una relación basada mucho en el respeto y la autonomía que tienen las mujeres y hombres constituyentes, incluidos los representantes de pueblos originarios. Trabajaré incansablemente para que la Convención Constituyente tenga todas las facilidades para poder trabajar y cristalizar las demandas de la ciudadanía de transformaciones profundas. La Convención es una extensión de la soberanía popular. Esperamos que la diversidad que se va a congregar en la Convención encuentren la acogida en el Parlamento.

La senadora Adriana Muñoz, en su rol de presidenta, suscribió un convenio con la Cámara de Diputados y el Gobierno para facilitar un conjunto de instalaciones para que la Convención Constituyente tenga un espacio que nos hable de la dignidad de la tarea que tienen que hacer. Ya se han iniciado las obras y el lunes las vamos a visitar. Es una relación que tiene que ser muy institucional, de colaboración, realizando cada cual sus tareas, y eso lo garantizamos. Son espacios distintos, pero podemos colaborar. Es un momento muy especial y una siente orgullo de poder contribuir. Para todos es un proceso desconocido, pero al final vamos a ser capaces de imaginar un país distinto donde la plurinacionalidad, la paridad y el respeto van a estar consagrados en la nueva Constitución. Tengo una gran esperanza en la Convención Constitucional.

¿Hay riesgo de que el Congreso se convierta en un órgano de “segunda”, en el que solo se legislen leyes transitorias porque las que tienen que ver con una mirada a largo plazo se verán en la Convención? En el fondo, habrá dos Parlamentos.

Las tareas están muy bien definidas y en el Senado seguiremos realizando la labor por la que hemos sido elegidos soberanamente. El tiempo de la Convención está acotado y luego será este Parlamento el que tenga que aprobar las deliberaciones de la Convención Constituyente, por eso es importante tener desde un comienzo una relación de mucha colaboración y amistad cívica. La nueva etapa requiere incorporar cada vez más colaboración con las mujeres y los pueblos originarios.

¿Es partidaria usted del modelo unicameral, uno de los temas que se verá en la Convención Constituyente?

Yo milito desde que era una adolescente en la DC y en nuestro 5º congreso ideológico, quizás 2006-2007, ya se definió la necesidad de avanzar hacia un modelo unicameral. No le tengo miedo a esta discusión. Creo que la Convención no puede rehuir ningún tema. No me parecería que, a partir de la relación respetuosa y de respeto a la autonomía que tenemos que tener, nosotros marcáramos una pauta en temas sensibles. Si la decisión de la Convención es unicameral, no tengo ninguna dificultad de aquello. Creo en el equilibrio de poderes y en que existan contrapesos efectivos en una sociedad democrática. Eso le hace bien al país.

«Un gobierno de centro-izquierda con partidos y movimientos sociales«

Se ha mostrado muy partidaria de la unidad de la oposición. Sin embargo, su partido no ha dado señales muy claras de unidad a lo largo de la legislatura (tampoco ahora). Se vio en votaciones clave para la oposición en el Congreso (reforma tributaria, reforma pensiones, acusación constitucional contra el presidente, etc.). ¿Qué opina al respecto?

Siempre tenemos que hacer esfuerzos para la unidad de la oposición. Lo hemos planteado no solo ahora a propósito de la responsabilidad que se me asigna, sino también en la urgencia de poder reconcursar por la confianza ciudadana. A nuestro país le va bien con una centro-izquierda unida. A veces faltan mayor diálogo y espacios que nos permitan establecer puntos comunes, que son muchos más que aquellos que se presentan públicamente. Se requiere una oposición fuerte, muy legitimada y que tenga claro los propósitos que le son comunes. Se requieren grandes mayorías para gobernar, gobiernos que den garantías de gobernabilidad y gobernabilidad para tener paz social, que es lo que se ha perdido en este gobierno de derecho.

Sobre las primarias, entonces, ¿Cuál es la mejor opción: una convocatoria desde la DC hasta el PC; con Unidad Constituyente (ex Concertación) y el FA (sin PC); o bien que se “fortalezca” el bloque de Unidad Constituyente, como propone la senadora DC Ximena Rincón?

Soy partidaria de la máxima unidad opositora, no creo en el camino propio. La mejor opción para Chile es un gobierno de centro-izquierda que incluya no solo a partidos, sino también a movimientos sociales con un compromiso con las transformaciones sociales. Pero desde el rol que desempeño ahora, no corresponde que yo emita una opinión en esta materia. Corresponde a las directivas de los partidos políticos. Mi llamado es que cada cual, de cualquier sector, se la juegue por promover a los candidatos que tengan un compromiso claro con las transformaciones del país y con la unidad opositora.

En 2017 usted votó en contra de la segunda causal (inviabilidad fetal) en el proyecto de interrupción del embarazo en tres causales. ¿Cómo abordará el debate de la despenalización del aborto hasta la semana 14 que actualmente se discute en la Comisión de Mujer de la Cámara de Diputados, si es que llega al Senado durante esta legislatura?

Dando las garantías más amplias de que sean escuchadas todas las opiniones. Una razón por la cual voté en contra de la segunda causal fue que en ese momento solicitamos a la ministra Castillo que existiera una lógica similar a la del Auge. Es decir, que cuando se detectara un riesgo de malformación se garantizara un plazo en el cual la persona pudiese ser vista por alguno de los especialistas que existen en nuestro país en materia de malformaciones congénitas. Eso no se garantizó y la respuesta que se nos dio fue que se haría un esfuerzo con los gobiernos regionales para colocar ecógrafos en los centros sanitarios. Nos pareció que no estaban dadas las condiciones en esa materia. Si la iniciativa legal, de despenalización del aborto hasta la semana 14, llega al Senado, daré todas las garantías para que exista un debate amplio.

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