FarfánDurante las últimas horas todos los chilenos hemos visto profusamente imágenes sobre los últimos sucesos ocurridos en Venezuela. Como corresponde al papel de la prensa de la clase dominante, más que mostrar la verdad, han llenado los hogares de nuestro país de confusión y mentiras.

Los hechos de violencia y vandalismo propiciados por la oposición, los han cubierto del relato de estudiantes luchando por sus derechos contra un gobierno opresor. Las muertes de jóvenes en las calles de Venezuela, las han pasado como la muestra empírica del carácter “dictatorial” del gobierno bolivariano, ocultando que uno de esos jóvenes era militante bolivariano y cuadro de la revolución: Juan Montoya. Las acciones de grupos de oposición han sido mostradas como el accionar mayoritario del pueblo venezolano, mostrando imágenes descontextualizadas y falsas, ocultando a su vez, el hecho de que miles de personas por toda Venezuela han salido a las calles en defensa del proceso revolucionario.

El objetivo es claro: mostrar un clima de violencia que justifique la posibilidad de un golpe de estado en Venezuela.

¿Es necesario recordar que el 2002 la oposición instaló francotiradores para disparar contra los manifestantes? ¿Es necesario recordar cómo los medios ocuparon imágenes de policías disparando, intentando mostrar que éstos habían asesinado a los civiles? El guión es conocido y ha sido ocupado en otras ocasiones.

La oposición, articulada con el imperialismo norteamericano, insiste en sacar un guion ya conocido en los últimos años. Crear escenarios de violencia callejera, generar muertes, ocupar masivamente los medios de comunicación y con esto justificar la salida del gobierno legítimo. Fue este método de acción el que más cerca estuvo de sacar del poder al comandante Hugo Chávez el 2002. Solo la heroica reacción del bravo pueblo venezolano, impidió que estas ideas se consumaran, frustrando el golpe de estado propiciado por EEUU y la oposición, en una de las páginas más gloriosas de la historia latinoamericana. ¿Es necesario recordar que el 2002 la oposición instaló francotiradores para disparar contra los manifestantes? ¿Es necesario recordar cómo los medios ocuparon imágenes de policías disparando, intentando mostrar que éstos habían asesinado a los civiles? El guión es conocido y ha sido ocupado en otras ocasiones.

Hace menos de un año esta misma oposición desconoció los resultados electorales que dieron victorioso a Nicolás Maduro, citaron a movilizaciones callejeras buscando desestabilizar al nuevo gobierno. El resultado fueron violentos incidentes y muertes de personas inocentes. Como podemos ver el prontuario de la oposición, que tanto alaban por sus credenciales democráticas, tanto los personeros de la Nueva Mayoría como de la Alianza, tiene a su haber varias acciones de las características que estamos viendo hoy.

Las particularidades de los hechos que suceden hoy en Venezuela se combinan con un sabotaje económico de gran escala, que ha conducido al país a tener hoy altos niveles de inflación y acaparamiento de productos básicos para la población. Esto no sucede por nada. La oposición había puesto muchas de sus apuestas en sacar por la vía de las elecciones a la revolución bolivariana del gobierno. El primer traspié lo vivieron con la elección de Nicolás Maduro, en un escenario complejo tras la muerte de Hugo Chávez. Sin embargo el segundo traspié fue una verdadera bofetada en la cara. Las elecciones municipales desde la oposición, habían sido pintadas como un verdadero plebiscito sobre la continuidad del gobierno. En ellas se jugaron todas sus fichas y perdieron. A fines del 2013 en más del 77% de los municipios venezolanos la población eligió continuar con la revolución. Ante este panorama y ante la situación de tener cerrada durante unos años la posibilidad de derrotar el proceso bolivariano por las urnas, la oposición y el imperialismo se juegan sus opciones por socavar la imagen y sacar por la fuerza al nuevo gobierno.

Los chilenos tenemos mucho que decir sobre esto. Prácticas similares se ocuparon contra el gobierno del presidente Salvador Allende. El sabotaje económico que en palabras de Nixon buscaban “hacer chillar” a la economía chilena, el financiamiento norteamericano a los medios de comunicación para crear un clima de caos social y el actuar de grupos violentistas de extrema derecha como “Patria y libertad”, nos permite señalar con conocimiento de causa que Venezuela enfrenta planes abiertos de desestabilización y de violencia promovidos por el imperialismo y la burguesía.

Nadie se debe llamar a errores sobre esto, enfrentamos a enemigos gigantescos que están dispuestos a hacer esto y mucho más con tal de mantener sus privilegios.

La violencia de la oposición debe ser enfrentada con decisión, organización y unidad, elementos que sabemos que el pueblo revolucionario de Venezuela tiene de sobra y que ha demostrado saber expresar ante las constantes coyunturas de violencia que la oposición ha puesto en el camino.

Ante el clima de mentiras y manipulación mediática que se esparcen por todos lados, la izquierda latinoamericana y mundial tiene el DEBER de solidarizar, para desnudar la verdad y dejar expuestos a los Capriles, los Leopoldo Lopez y demases monigotes del imperialismo, como los instigadores de la violencia y la muerte en Venezuela. La izquierda chilena por sobre todo, debe saber estrechar las filas y hacer un llamado unitario de solidaridad, sobre todo nosotros, que pasamos por estos hechos hace unas décadas, que hemos sido testigos en carne propia de lo que son capaces de hacer contra un gobierno y un pueblo revolucionario, nosotros debemos estar prestos a los llamados de solidaridad que surgirán en estos días.

A la burguesía venezolana y el imperialismo norteamericano les advertimos: No pudieron con Chávez, no pueden con Maduro y no podrán con el bravo pueblo venezolano.

La izquierda y la juventud latinoamericana somos un destacamento en apoyo a la revolución bolivariana, prestos a salir en defensa del legado del comandante Hugo Chávez.

Patriotas de Venezuela, rodilla en tierra, bayoneta calada y desplegados en batalla.

Venceremos.