patricio-rodrigoPatricio Rodrigo, ingeniero agrónomo, ha sido uno de los personajes más mediáticos en contra de HidroAysén. Como secretario ejecutivo del Consejo de Defensa de la Patagonia, su voz estuvo presente por mucho tiempo en la tribuna nacional. El megaproyecto se transformó así en la voz de lucha de un pueblo que clamaba por un medio ambiente libre de contaminación. Para muchos, sin siquiera conocerlos, los ríos Pascua y Baker pasaron a ser parte del lenguaje habitual. Ríos azules y paisajes verdes clamaron miles ante La Moneda. Y hoy, a pocos días de conocerse el veredicto final sobre HidroAysén, el sol parece asomarse cada vez con más fuerza para una Patagonia Sin Represas. Patricio Rodrigo nos da sus impresiones al respecto y cómo se visualiza el futuro energético de nuestro país.

El próximo martes 10 se reúne el Comité de Ministros de Medio Ambiente para tratar el tema de HidroAysén ¿Cuál cree usted que será la resolución final sobre el proyecto?

Por todo el trabajo que hemos hecho, por el trabajo de movilización ciudadana y por los argumentos técnicos y legales entregados, estamos convencidos de que el proyecto va a rechazo. Por este motivo, al Comité de Ministros no le va a quedar otro camino que acoger las reclamaciones que nosotros, en representación de la ciudadanía hemos hecho, y por ende rechazar el proyecto. Esto significaría el triunfo ambiental más emblemático que ha tenido Chile en toda su historia. Derrotar a un proyecto de más de 11 mil millones de dólares de inversión, con las empresas más poderosas del país involucradas, es un mérito que debería dejar enseñanzas para otros movimientos ambientales de cómo realizar buenas campañas para poder lograr los objetivos de protección de medio ambiente y de las comunidades.

El proyecto esperaba aportar con 2.750 Megawatt (MW), y al año 2020, según la propia empresa, pretendía cubrir cerca del 20% de la demanda del Sistema Interconectado Central (SIC). Si HidroAysén es rechazado ¿Cómo cree que subsanará ese déficit y cuál cree que será el futuro de la matriz energética del país?

Yo creo que éste es el límite de un cambio de paradigma. Primero en la concentración del monopolio y la concentración del oligopolio. El hecho de que el proyecto no se haga va a impedir que el mercado se siga concentrando en forma desmedida desde que se dictó la ley general de servicios eléctricos, en el gobierno de Pinochet en el año ’82, y se abra la competencia a otros actores del mercado. Especialmente actores descentralizados que utilicen Energías Renovables No Convencionales (ERNC) en distintas partes del territorio, con una visión y una política de generación distribuida y ajustada a la demanda de los territorios. Esto a su vez, abrirá nuevos espacios para una nueva política eléctrica que debiera ser mucho más participativa. Es necesario entonces diversificar la matriz energética e incorporar un componente que es muy importante y que se ha dejado de lado: la eficiencia energética. Tal como los propios estudios de la Universidad de Chile lo demuestran, se puede llegar a ahorrar un 20% del consumo sólo por eficiencia energética. Es decir, la eficiencia energética es una fuente permanente que produce igual o más que todo lo que produciría HidroAysén. Además, si pensamos que en el año 2025 va a haber un 20 por ciento o más de ERNC (según la ley N° 20.257 también llamada ley 20/25), porque ese es el compromiso de la ley, estaríamos alcanzando entre un 40 y un 50 por ciento entre ERNC y eficiencia energética. Es decir,  no debería haber problemas en la generación, ya que las limitantes reales están dadas por la transmisión, en la cual se ha invertido muy poco. Esto implica que el Estado deba tener un rol mucho más activo, de modo de planificar la energía, considerando la opinión de los distintos actores y de las comunidades en sus territorios y generar políticas de ordenamiento territorial para comenzar a implementar un nuevo paradigma de política eléctrica.

En este sentido y considerando que la eficiencia energética está dada principalmente por el consumo de los hogares ¿Cómo se puede enfrentar la creciente demanda energética por parte de las mineras e industrias?

Debido a la alta rentabilidad que están teniendo las empresas mineras, deben hacer un esfuerzo mayor para abastecerse de energía. No es posible que produzcan una tensión tan grande sobre el sistema, ejerciendo más del 80 por ciento de la demanda energética futura, y pretendan que le entreguen la energía en su puerta sin asumir ninguna responsabilidad. Es por esto que la minería, por una parte, debería usar mucho más eficientemente la energía. Esto significa leyes y normativas asociadas, para que efectivamente las empresas estén obligadas a generar conductas eficientes en términos energéticos. Por otra parte, estas empresas además deberían iniciar proyectos conjuntos de ERNC de potencia firme, que es la clase de energía que necesitan las mineras. Es decir, energía que produce el 100% del tiempo, no como lo es el viento u otras fuentes intermitentes. En este sentido, hoy en día están disponible como ERNC la energía termosolar de concentración y la geotérmica, ambas generando las 24 horas del día. También se encuentra actualmente en desarrollo la torre de energía en Atacama, que es una torre de energía eólica que produce durante todo el día con una potencia entre 500 y 600 MW. Es decir, en el mercado hay opciones para que las mineras se abastezcan de energía limpia, y puedan explotar cobre con energías renovables.

En relación a lo que Chile debe avanzar en términos legislativos y políticos. La ley 20/25 es una de las pocas políticas que existen en nuestro país en materia energética. ¿En qué otra política debe avanzar el país para generar ahorro, diversificar la matriz energética y tener una mayor producción de ERNC?

Yo diría que lo primero es hacer cumplir la ley 20/25. Luego, se deberían proponer normativas que destraben o eliminen las barreras de ingreso de las ERNC a los sistemas de distribución. Para esto, hay que modificar los centros de espacio económico de cargas (entidades que actualmente regulan la energía que ingresa al SIC) y que hoy en día son controlados y financiados por las empresas generadoras. Por este motivo hay que transformarlos en órganos independientes y participativos, que involucren a los consumidores y que sean transparentes. Por otra parte hay un instrumento que es fundamental y que debe ser desarrollado: el ordenamiento territorial. Deben existir planes de ordenamiento territorial vinculados a las comunidades rurales, donde los actores involucrados en esas comunas definan en función de la ocasiones de uso del territorio, cuál serán las políticas de utilización energética, pensando siempre en una generación distribuida y en diversificar la matriz energética.