huemulEl huemul (Hippocamelus bisulcus), emblema de nuestro escudo nacional junto al cóndor, es el ciervo más austral del mundo. Su existencia, para muchos compatriotas es casi un mito, pues a decir verdad, son pocos los que han tenido el privilegio de ver y fotografiar a este escurridizo animal.

Si bien el huemul se encuentra desde hace años en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en categoría de “en peligro”, desde hace años también que en nuestro país se ha considerado una especie de suma fragilidad ecológica, pero a pesar de los diversos estudios que daban cuenta de su deficiente estado de conservación, ninguna cifra parecía tan desalentadora como la publicada este 2014 por la organización internacional. Según la UICN, el huemul tendría una preocupante población entre los 1.500 y 2 mil ejemplares en Chile y en Argentina. Lo peor, es que la población estaría en declive.

La principal causa en la disminución de la población de este ciervo es nuevamente el ser humano, además del “puma, el zorro y los perros domésticos”. Sin embargo, estas cifras son el reflejo de una larga agonía que ha vivido el huemul, y de la cual no nos hemos querido dar por entendidos. Ya en el año 2002, un estudio elaborado por Anthony Povilitis y publicado en la revista científica “Gayana” de Concepción, daba cuenta de su estado en la zona central de nuestro país. Según las cifras del citado documento, sólo era posible encontrar 40 individuos de la especie agrupados en 11 sitios ecológicos. Lo que es más preocupante, es que según Povilitis, en ninguno de los 26 sitios identificados como de hábitat primario para la recuperación del huemul se habían cambiado los hábitos y las condiciones de intervencionismo. Es decir, tal como lo constata el estudio para el año 2002, “las amenazas al huemul y a su hábitat, tal como los impactos del ganado doméstico, la urbanización, el desarrollo recreativo, la presencia de perros domésticos y las actividades industriales siguen sin disminución”.

El huemul es una especie emblemática, que representa a cientos de otras especies de flora y fauna y que en Chile tienen serios problemas de conservación. Está claro que en nuestro país las medidas para asegurar su conservación han sido insuficientes, pero cabe hacerse la pregunta sobre qué estamos haciendo cada uno de nosotros para evitar su desaparición. Sólo nos queda entonces influir y difundir este problema, especialmente para esa mayoría que aún no hemos llegado a conocer a este bello animal. Esperemos que algún día los ojos de Chile se pongan sobre la naturaleza y que todos tomemos las medidas necesarias para no tener un escudo nacional con un animal extinto.