PeumoEn Parral, el tranquilo poblado de la Región del Maule y cuna de Pablo Neruda, los ánimos están encendidos. ¿La razón? La futura instalación de una termoeléctrica a diésel, una de las tecnologías más contaminantes que existe, y que amenaza con afectar campos agrícolas de exportación y una de las principales fuentes laborales de los parralinos.

Se trata de la Termoeléctrica Peumo, una central de respaldo a base de diésel de la empresa Río Cautín, que considera 60 motores y una capacidad de 100 Megawatt (MW) de potencia instalada. El proyecto demandará US$ 45 millones de inversión y una duración aproximada de 25 años.

Si bien el proyecto ubicado en la comuna de Parral se encuentra aprobado desde mediados del año 2009, aun no se han iniciado las faenas de construcción, lo que dio tiempo para que se organizara un movimiento opositor por parte de vecinos y sectores productivos que se consolidó en abril de este año.

El tema está en el foco del debate, pues según un informe de la Comisión Regional del Medio Ambiente (COREMA), se habría notificado a todos los servicios regionales y a la Municipalidad de Parral luego de la aprobación formal del proyecto en mayo del 2009. Sin embargo, el ex alcalde Israel Urrutia (DC) afirma que nunca recibió información sobre la construcción de la central.

Las alarmas se encendieron en Parral cuando recién en marzo de este año los habitantes se enteraron de la futura construcción de la central a través del municipio y por la Fundación Casa de La Paz, una ONG que habría realizado un estudio de diagnóstico para Río Cautín S.A., empresa dueña de la futura central termoeléctrica.

Opositores al proyecto denuncian que la municipalidad habría actuado con negligencia, ya que pese a que la central fue presentada y aprobada con la legislación antigua (cambió el año 2013) a través de una Declaración de Impacto Ambiental (DIA), la autoridad comunal tenía la posibilidad de presentar observaciones, lo que finalmente no ocurrió.

“Ellos (la empresa) entraron por la legislación ambiental el año 2008, se aprobó en septiembre del 2009, y el municipio no se hizo presente con ninguna opinión al respecto. No respondió los correos que le enviaron a través del Servicio de Evaluación Ambiental. Entonces esta central como fue aprobada en la legislación antigua, no hubo participación ciudadana, no se le preguntó a nadie, y nosotros nos enteramos ahora en marzo”, asegura Iván Apablaza, vocero del movimiento ciudadano “No a la Central Peumo Parral”.

El movimiento, según Apablaza, cuenta con un amplio apoyo entre los habitantes de Parral, los que se oponen tajantemente a la instalación de la central, sobre todo porque no se sienten parte de una decisión que los podría perjudicar, tanto social como económicamente.

Daño ambiental, daño al desarrollo

La central termoeléctrica tendría efectos principalmente en áreas aledañas, ya que el daño se produciría por emanaciones de gases tóxicos a la atmósfera.

Según se indica en la Declaración de Impacto Ambiental presentada al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) en el año 2008, la central emitirá óxidos nitrosos (NOx), dióxido de azufre (SO2), monóxido de carbono (CO) e hidrocarburos totales (HCT). Debido a las condiciones climáticas propias del sector donde se instalará la central cobran especial relevancia el SO2 y los NOx, ya que pueden producir graves daños a la salud y son los principales causantes de la lluvia ácida.

Entre los principales efectos derivados de la contaminación por dióxido de azufre en el aire se encuentra el opacamiento de la córnea, dificultad para respirar, alteraciones psíquicas y edemas pulmonares, según información disponible en el Ministerio del Medio Ambiente. Sin embargo, los datos entregados en la DIA aseguran que la central no afectará la salud de las personas ya que cumpliría con la normativa vigente, lo que es cuestionado por Iván Apablaza.

Para el vocero del movimiento opositor, la contaminación que producirá la central tendrá efectos sobre las poblaciones de riesgo en la comuna, es decir, adultos mayores y menores de dos años. Esto producto de las emanaciones a la atmósfera de los gases mencionados, ya que la termoeléctrica estará ubicada a sólo 2,5 kilómetros del centro de la ciudad y próxima a un colegio.

Pero el daño directo a la salud de las personas no es lo único que preocupa a la comunidad. El polémico proyecto también tendría consecuencias negativas para la economía local ya que el área vecina donde se pretende construir la central posee campos agrícolas.

“La central va a estar ubicada con huertos de exportación, tanto de berries, como de kiwies y de manzana. Entonces, el daño que podrían provocar las emisiones de la termoeléctrica podría llegar a estos huertos”, advierte Apablaza.

Especial preocupación genera el posible impacto en los huertos orgánicos de exportación que se encuentran aledaños a la futura planta. “Esos huertos tienen que pasar por un proceso de tres años de certificación, donde tienen que demostrar con análisis químicos que sus plantas están sin presencia de algún contaminante”, explica Apablaza.

Todo esto derivaría, además, en un problema social, ya que entre el 20 a 30% de la mano de obra de Parral está asociada a la producción agrícola de temporadas. Es un trabajo que se extiende sólo de diciembre a abril, por lo que las personas deben ahorrar el dinero para subsistir el resto del año.

Si bien la Termoeléctrica Peumo está considerada para funcionar como generación de respaldo, es decir, entraría en funcionamiento sólo los días en que el Sistema Interconectado Central no de abasto y necesite más energía, nada asegura que se mantenga esta condición. Según la información disponible, el funcionamiento de respaldo podría ocurrir aproximadamente 40 días al año, pero en Parral dudan que esto sea así.

“Nosotros estudiamos la legislación y no existe ningún impedimento legal para que esta empresa funcione 24/7. Por ende, si el sistema lo determina ellos podrían funcionar permanentemente”, asegura el vocero del movimiento opositor al proyecto.

Lo que finalmente determina el aporte de este tipo de centrales al sistema -dice Apablaza- está asociado a un factor económico, por ende si el sistema las ve como una opción más barata, podrían solicitarle a la central que genere un aporte continuo.

Negligencia colectiva, una vez más 

Una de las razones que motivó a la comunidad a organizarse en contra de la instalación de la central se debe a que el ex alcalde de la comuna no realizó ninguna observación a la DIA. Él se ha excusado diciendo que nunca recibió la información, sin embargo el movimiento opositor cuenta con un documento que demuestra lo contrario.

“Nosotros tenemos a través de (Ley de) Transparencia un documento que consta que el Servicio de Evaluación Ambiental de la época, a través de un correo electrónico legalmente autorizado por parte del municipio, les hizo llegar la información, pero ellos no se manifestaron al respecto”, denuncia Apablaza.

Sin embargo, las responsabilidades también apuntarían a las nuevas autoridades, ya que a pesar de que actualmente el movimiento cuenta con un apoyo parcial por parte del municipio, según el vocero, se ha manifestado también una falta de prontitud por parte de ellos. Esto producto de que la empresa, una vez ya aprobada la DIA, se acercó nuevamente a la municipalidad en diciembre del 2013 y en febrero del presente año, mientras que la población sólo se enteró en marzo de la futura instalación de la termoeléctrica. Apablaza acusa una responsabilidad política y técnica transversal y culpa a la falta de participación como un aspecto clave.

“Están todos involucrados en lo que pasó acá: las personas que no hicieron la pega en su momento y los que no socializaron la información”, agrega.

Parral revindica sus derechos 

Si bien el movimiento opositor cuenta con un amplio respaldo ciudadano, no ha existido un acercamiento real por parte de otras autoridades del sector. Pese a que existió una reunión con el ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier, y una mesa de trabajo con diferentes autoridades de gobierno, las conversaciones se encuentran estancadas.

“La mesa de trabajo, a la que estaban citados los seremi de Salud, Agricultura y Medio Ambiente, pero a la que asistió sólo éste último, fue el 5 de mayo y hasta el día de hoy no tenemos respuesta de nada de lo que solicitamos. Ante esto enviamos un correo al jefe de gabinete de la gobernadora para revalidar todos los puntos en los que habíamos llegado a un acuerdo, y solicitando la reunión que teníamos que haber realizado acá en Parral, pero a más de un mes y medio no hemos recibido ninguna respuesta”, asegura Apablaza.

La oposición ha agotado casi todas las instancias legales posibles, pero no han visto ningún avance concreto. De hecho, el movimiento presentó dos recursos de protección en la Corte de Apelaciones de Talca para detener la construcción de la termoeléctrica, pero ambos fueron rechazados.

Pese a estos fallidos intentos por la vía legal, el movimiento hará un último intento durante la semana distrital del 21 al 26 de julio, donde se reunirán con todos los parlamentarios y autoridades de la zona. Sin embargo, están cansados de la poca prontitud con la que se resuelven estos temas y con la mirada política que se ha manifestado en este tema.

“Nos hemos desgastado mucho tratando de aunar criterios con los parlamentarios”, dice Apablaza. Por este motivo no descartan optar por otras vías para conseguir mayor atención política. “En el movimiento hemos agotado todas las líneas de trabajo. Nos hemos reunidos hasta con el ministro y no tenemos solución, por lo que nosotros nos sentimos con el total y absoluto derecho a radicalizar nuestras acciones porque así lo determinan nuestras bases”, advierte.

¿Más energía para quién? 

En Parral tienen el panorama muy claro y saben que la energía que se generaría con esta central no irá en beneficio de ellos. “Nosotros tenemos aprobada una central de paso que produce 15 MW y como comuna, consumimos entre 8 y 10 MW. Entonces, nosotros territorialmente somos autosustentables”, explica Apablaza.

Los posibles beneficios económicos que podría generar la central producto de su construcción y operación tampoco entusiasman a los parralinos, pues según se señala en la DIA, sólo se crearán 46 puestos de trabajo: 40 para la construcción y 6 durante la operación.

“Esto no va en ningún beneficio de nuestra comunidad. Esto lo único que va a entregar son 6 trabajos estables para nuestra comuna, entonces nosotros también tenemos claro que los beneficios que vamos a obtener con esto respecto a los daños, a los sacrificios, no guardan relación”, dice el vocero del movimiento opositor al proyecto.

Actualmente, la empresa Río Cautín sólo posee los terrenos en los cuales se emplazará la futura central. Aún no se han iniciado las faenas de construcción. De hecho, ni siquiera se ha tramitado el permiso de edificación. Sin embargo, cuentan con la Resolución de Calificación Ambiental (RCA), la que vence el 26 de enero del 2015, por lo que según los cálculos del movimiento ciudadano el permiso debería tramitarse a más tardar en octubre de este año.

Pero el movimiento no descansará en su objetivo de impedir que se construya un futuro negro para Parral.