caballitosLa Fundación Yendegaia perteneciente al dueño del Parque Pumalin, Douglas Tompkins, había realizado una donación de sus terrenos al Estado chileno para la creación de un parque nacional. Sin embargo, en el traspaso, se firmó un contrato para sacar de la propiedad a los caballos salvajes que aún residen ahí.

Sobre ese punto, el empresario Andrés Cox denunció a Chilevisión que para despoblar a los animales se había recurrido a una caza brutal. La organización del matrimonio Tompkins respondió ante los hechos y aseguró que “bajo ninguna circunstancia, la Fundación ha promovido, autorizado o financiado la matanza o exterminio de los caballos asilvestrados que se encuentran en la ex Estancia Yendegaia”.

En su comunicado público, la Fundación señaló que “el contrato que se firmó con el contratista Miguel Serka, ex propietario de la Estancia y que autoriza la “Caza” (también entendida como captura) de los caballos asilvestrados, está solo limitado y orientado a la captura de los caballos, los cuales sólo pueden salir de la estancia en pie, es decir vivos”.

Además, aclararon que muchas imágenes del reportaje exhibido en CHV no correspondían a la caza de los caballos y que fueron sacados de contexto. Sin embargo, reconocen un error al no haber explicitado y condicionado en el contrato “que el destino final de los caballos, fuera el amansamiento y domesticación, aún cuando en los hechos esa ha sido nuestra intención y el destino real que han tenido los animales”.

Los ambientalistas enfatizaron en que “la Fundación ve las intenciones del Sr. Cox como publicidad de motivación desconocida” y que “ejerceremos todas las acciones que contempla la ley para perseguir la responsabilidad del Sr. Cox en estos hechos”.