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Central Lircay. Imagen gentileza de hidromaule.cl

Tras el fracaso del megaproyecto hidroeléctrico HidroAysén, la discusión en torno a las alternativas de generación mediante centrales de pasada se tomó la agenda energética del país. Prueba de ello son los 40 proyectos que fueron anunciados por el propio ministro de Energía, Máximo Pacheco, para  la Región de La Araucanía. Dichos proyectos ya cuentan con la aprobación  del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), como es el caso de la central de pasada Añihuerraqui.

Ante el diagnóstico compartido entre empresas y el gobierno sobre el aumento en la demanda energética, las empresas del sector se abrieron a un cambio de paradigma que comenzó a desechar la construcción de mega embalses para mirar con interés miniproyectos de generación como las centrales de pasada que permiten aminorar los impactos ambientales y sociales de los proyectos.

Una muestra importante de esto quedó registrada el 29 de enero pasado, cuando Endesa Chile decidió retirar de su cartera de proyectos iniciativas como Punta Alcalde y el truncado Hidroaysén.

Sin embargo, la firma viene trabajando en una nueva serie de proyectos que en los próximos 10 a 15 años pretenden inyectar en conjunto cerca de tres mil MW al sistema eléctrico. Se trata de 23 iniciativas, aún no especificadas por Endesa, pero donde al menos el 64% de ellas corresponderían a iniciativas hidroeléctricas con centrales de pasada, según indica El Mercurio. Entre ellas se contemplan proyectos en los ríos Puelo, ubicado en la Región de Los Lagos, además de Neltume y  Choshuenco, ambos de la Región de Los Ríos.

Sin embargo, las tres centrales de pasada construidas por Hidromaule S.A. en la provincia de Talca (Lircay, Mariposas y Providencia) son uno de los ejemplos actuales que permite ilustrar las dificultades que dichos proyectos enfrentan a la hora de relacionarse con las comunidades circundantes, y en este caso, con los agricultores que hasta antes de dichas iniciativas tenían a su completa disposición el recurso hídrico para el desarrollo de su actividad económica.

Si bien se trata de proyectos de menor escala en cuanto a generación (cada una capacidad de 19, 6 y 14 MW, respectivamente), el impacto para la agricultura y ganadería locales no lo es tanto.

Agricultores por el Agua

agricultores por el agua

Canal destinado a la agricultura.

En la zonas rurales de las comunas de San Clemente y Pelarco, un grupo de agricultores y  regantes viene reclamando hace al menos dos años por el perjudicial contrato que la  Asociación Canal Maule (ACM) contrajo con la compañía Hidromaule, que en la práctica  permitió el uso exclusivo de las aguas para las centrales de pasada, que entraron en operación  en 2008, 2011 y 2013 respectivamente.

 Alberto García Huidobro, uno de los socios regantes, explicó a eldesconcierto.cl que la  empresa responsable de operar las centrales quedó a cargo del control de las compuertas que  permiten la pasada de agua hacia los canales de regadío, “y lo que pedimos nosotros es poder  controlar las compuertas, y así poder regular el caudal que pasa a través de las centrales y así  regular lo que pasa y lo que no”.

 Para el grupo cercano a 150 agricultores, el perjuicio ocasionado a los diversos cultivos que  mantienen en la zona ha ido empeorando con el tiempo, secando por completo incluso los  canales durante la época de invierno, época del año en la que anteriormente los regantes  racionaban el recurso para reservarlo en el verano.

“Si vas a las centrales te fijas que los canales antes de la central vienen con mucha agua y después de las centrales pasan secos, eso es algo  evidente. Todas las aguas que debieran seguir su flujo normal las están canalizando a canales que están más abajo, y así las comunidades que están inmediatamente después de las centrales no reciben agua”, advierte García Huidobro.

El grupo de agricultores, principalmente dedicados a la producción de granos, también destinan el recurso a plantaciones de frutos, y al consumo de animales destinados a la ganadería y lechería.

Si bien no poseen un cálculo respecto del perjuicio que les ha generado en términos económicos el problema de escasez hídrica, para García es “millonario”, y ejemplifica con su caso. “El año pasado perdí tres hectáreas de arándanos y eso está directamente ligado a la falta de agua, porque en los campos habíamos tenido agua toda la vida, y de repente empezaron a controlar el agua y no nos llegó más”, lamentó el regante.

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Central Providencia. Imagen gentileza de Hidromaule.cl

Los afectados comenzaron en 2013 a denunciar la compleja situación que enfrentan, y con el paso del tiempo han logrado establecer una campaña mediática a nivel local gracias a un programa de radio, con el que han ido articulando a los regantes perjudicados con la decisión de la ACM, para revertir algunas condiciones abusivas del contrato establecido con Hidromaule.

Incluso han elaborado piezas audiovisuales que grafican en imágenes cómo el 100% del agua que corre a través del canal Maule termina siendo destinada a la generación eléctrica, y ni una sola gota para la agricultura.

Concretamente, están siguiendo dos vías para solucionar su conflicto. Por una parte, buscan renegociar los contratos con Hidromaule, generando cambios en la actual directiva de la ACM. Para esto último, también impugnaron ante la justicia la última reelección de la directiva, ya que según afirman, de un total de 700 poderes presentados al momento de la votación, sólo 131 eran realmente legítimos.

Sin embargo, dicha impugnación fue rechazada por el Juzgado de Talca, aunque los agricultores apelarán ante el fallo de primera instancia.

En cuanto a la renegociación del contrato, García reconoce que no buscan erradicar a Hidromaule del sector ni detener el funcionamiento de las centrales, sino acordar “un contrato justo, que sea bueno para ellos y para nosotros, y para que el agua se ocupe bien en el largo plazo, y así poder reparar nuestro canal”, indicó.

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Central Mariposas. Imagen gentileza de Hidromaule.cl

Al respecto, el representante afirmó que buscarán aumentar su participación en las utilidades  de la empresa, que actualmente considera sólo un 1% de las ganancias para los agricultores.

 “Me he juntado con otras asociaciones de canalistas y esto lo van haciendo de manera  progresiva. Los primeros cinco años tiene un 15%, después aumentan a un 30% e incluso  después de 30 años hay asociaciones que se quedan con las centrales”, afirmó.

 “Eso es lo ideal y si es lo que se está haciendo en todo Chile, es lo que debiéramos tener  nosotros, por lo menos”, concluyó.