Un nuevo estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Berna (Suiza), demostró por primera vez que el uso de pesticidas con neonicotinoides está dificultando significativamente la reproducción y viabilidad de las poblaciones de abejas al reducir la producción de espermatozoides en especímenes machos.

El estudio, publicado en la revista científica Proceedings of the Royal Society B, se une a una serie de investigaciones que muestran cómo el uso de productos que contienen los denominados neonicotinoides han perjudicado las poblaciones de abejas, aumentando su vulnerabilidad a enfermedades.

La nueva investigación se centra específicamente en abejas macho, conocidos como drones, y muestra que en las colonias expuestas a los neonicotinoides (tiametoxam 4,5 ppb y clotianidina 1,5 ppb) han producido 39% menos espermatozoides que sus contrapartes no expuestas.

Los Neonicotinoides son una familia de insecticidas que actúan en el sistema nervioso central de los insectos y, con menor toxicidad, en vertebrados (aves y mamíferos). Los Neonicotinoides están entre los insecticidas más usados a nivel mundial, no obstante el uso de ciertos químicos de esta familia está siendo restringido en países debido a una posible conexión con el Colony Collapse Disorder (Desorden de colapso de las colmenas de abejas).

Cabe señalar que el uso de tiametoxam y clotianidina, producidos por Syngenta y Bayer o Basf, fue prohibido por la Unión Europea en 2013, sin embargo en Chile se sigue comercializando bajo el nombre de Poncho (clotianidina) y Cruizer (thiametoxam).