El otorgamiento de resoluciones de calificación ambiental (RCA) por parte de la Comisión de Evaluación del Servicio de Evaluación Ambiental de la Región del Bío Bío a los proyectos de Biobiogenera en la VIII región, que consisten en construir un Terminal de Regasificación de GNL en Penco y una Central Termoeléctrica en el corazón agrícola de Bulnes, han dejado en evidencia una sensible falla en nuestro sistema democrático.

En efecto, la opinión pública debe saber que el Consejo Regional del Bío Bío (CORE) votó en dos oportunidades, rechazando ambos proyectos en forma unánime. Debe saber también que los alcaldes de las localidades costeras afectadas por el proyecto del Terminal de Regasificación se han pronunciado todos y en reiteradas ocasiones, en contra de la iniciativa. Lo mismo sucede con el alcalde de Bulnes y su concejo Municipal.

Sin embargo, y frente a la decidida oposición a estos nefastos proyectos por parte de las autoridades regionales y municipales electas por la ciudadanía, nos hemos encontrado con que ha prevalecido la decisión y voluntad el ex ministro Máximo Pacheco, quien ejerció presiones al límite de lo indebido respecto de Seremis y autoridades del Gobierno Regional, para que aprobaran los proyectos.

Esta actitud del entonces ministro de Energía contrasta absolutamente con la imagen en el exterior pretende proyectar el actual gobierno, que sostiene en foros internacionales que está trabajando para reducir las emisiones de gases invernaderos, y comprometido con las energías renovables, cuando sigue aprobando centrales termoeléctricas en todo el país, alimentadas ahora por gas GNL, dándole prioridad a un combustible que no tenemos y que nos hace dependientes energéticamente de otros países.

Al parecer en este país no hemos aprendido nada.