La sociedad actual es adicta al petróleo. El petróleo, al igual que las drogas, ofrece una satisfacción instantánea y resulta estimulante. Por desgracia el precio a pagar por el abuso de esta droga es altísimo a nivel social y ambiental.

Para conocer la dimensión del problema energético al que se enfrenta el mundo, hay que tomar conciencia de la dependencia de nuestra civilización del petróleo para su sostenimiento. Hoy el petróleo sigue siendo el principal combustible utilizado en el transporte terrestre, aéreo y marítimo. Se suma a ello todos los plásticos, detergentes, cosméticos fertilizantes, pesticidas y herbicidas derivados del petróleo que utilizamos a diario y que fomentan su extracción y quemando.

La dependencia actual al petroleo queda en evidencia ante la ola de protestas y conflictos desatados en México por el denominado “gasolinazo”, en referencia al mayor incremento en el precio de los combustibles en México en casi 20 años, de hasta un 20%, que entró en vigor el 1 de enero pasado.

Tras el aumento del valor del crudo, el país norteamericano vive su tercer día de protestas en lo que es una de las más intensas jornadas de protestas de los últimos años. Transportistas y población en general realizan diversas acciones para mostrar su inconformidad ante la subida de precios de combustibles.

De acuerdo a medios aztecas, mientras el presidente Enrique Peña Nieto lanzaba un mensaje al país, las autopistas de salida y entrada al centro del país (Puebla, Querétaro, sur de la Ciudad de México), fueron bloqueadas totalmente. Además, también se cortó el tráfico en algunos puentes fronterizos.

A su vez, empresarios del rubro amenazaron con cerrar 400 estaciones de servicio después de que en 40 puntos de venta la gasolina fuera sustraída por manifestantes en diversos lugares de la capital. Además, de acuerdo al ‘El Universal‘ se registraron “saqueos” y “robos” en tiendas departamentales en el estado de México, entidad que rodea a la capital del país.

El presidente, Peña Nieto, justificó en conferencia de prensa el denominado “gasolinazo” señalando que la medida fue “dolorosa” pero necesaria y que no estaba relacionada con la polémica Reforma Energética, sino con el alza global de los precios de la gasolina.