De acuerdo a la Organización Mundial de Salud (OMS), tres millones de personas mueren al año debido a causas relacionadas con la contaminación atmosférica. Una de las principales fuentes de contaminación del aire en las grandes ciudades corresponde al tráfico automovilístico.

Debido a los niveles de contaminación registrados en la capital española, la alcaldesa de la ciudad, Manuela Carmena, planteo la posibilidad de prohibir la circulación de autos particulares en grandes avenidas, permitiendo que solo buses del transporte público, bicicletas y taxis tengan acceso a un tramo de la denominada Gran Vía, una de las principales avenidas de Madrid.

Se estima que más de 300 mil vehículos transitan cada día por la Gran Vía, la medida propuesta busca promover el uso de medios de transporte menos contaminantes, así como mejorar la movilidad en el centro de la ciudad y recuperar los espacios públicos para las personas en vez de los automóviles.

Sin embargo la medida ha sido fuertemente criticada desde distintos sectores principalmente porque la prohibición de circulación a particulares no residentes en zonas restringidas, sólo actúa sobre el 25% de las emisiones contaminantes y olvida las tres cuartas partes del problema de Madrid: el 75% de la polución lo producen las fábricas, las industrias y calefactores.