Durante esta semana se desarrolló en Roma el III Foro de los Pueblos Indígenas convocado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el cual contó con la presencia de  40 representantes de los 300 grupos indígenas más grandes del mundo.

En declaraciones recogidas por Reuters, el Papa Francisco se refirió a la gran cantidad de conflictos territoriales que involucran a pueblos indígenas alrededor del mundo señalando que “el problema principal está en cómo conciliar el derecho al desarrollo, incluyendo también el de tipo social y cultural, con la protección de las características propias de los indígenas y sus territorios”.

De acuerdo al Pontífice esta conciliación “se hace más evidente sobre todo cuando se trata de estructurar unas actividades económicas que pueden interferir con las culturas indígenas y su relación ancestral con la tierra”.

En Chile, el denominado conflicto ‘mapuche’ constituye un ejemplo de ello, el cual se configura hoy como un conflicto socio ambiental que da cuenta de una particular combinación de actividad económica y composición étnica. No parece casual, por ejemplo, que entre las comunas con mayores índices de pobreza en la Araucanía se encuentren Lumaco y Purén, que son además las de mayor presencia de industria forestal.

“En este sentido, el Papa señaló que siempre debe prevalecer el derecho al consentimiento previo e informado, según exige el artículo 32 de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Sólo así se puede garantizar una cooperación pacífica entre las autoridades gubernamentales y los pueblos indígenas, que supere contradicciones y conflictos”.

El Pontífice pidió que se reconozca el papel de las poblaciones indígenas en una sociedad global y cambiante. “Un segundo aspecto se refiere a la elaboración de directrices y proyectos que tengan en cuenta la identidad indígena, que presten una atención especial hacia los jóvenes y las mujeres. Inclusión, y no consideración solamente”.

Esto implica, continuó, “que los gobiernos reconozcan que las comunidades indígenas son una parte de la población que debe ser valorada y consultada, y que se ha de fomentar su plena participación, a nivel local y nacional”.