Economía solidaria, producción local y colaboratividad son los conceptos que inspiran la gestión de Color Local, emporio penquista que desde 2015 entrega a la ciudad un punto de encuentro entre pequeños productores y consumidores, facilitando la toma de conciencia sobre el origen y cualidades de los alimentos de la región que son cultivados en forma campesina sin intervención química.

Las personas que asisten a los talleres o visitan la casa patrimonial que alberga al emporio en calle Maipú, sienten en seguida diversos aromas como a pan de masa madre recién hecho, también pueden sentarse a leer las publicaciones que comparten en el salón de entrada o probar algún alimento, ya que el emporio dispone de un espacio para el descanso y la degustación de los productos agroecológicos que ofrece. Pero sobre todo, quienes visitan Color Local tienen la posibilidad de apreciar y adquirir las hermosas hortalizas de temporada que luce la estantería de madera junto a huevos de campo o la mermelada de avellanas, entre otros productos provenientes de San Fabián de Alico, Florida, Cabrero, El Carmen, Boca Sur, Altos del Bio Bio.

“Trabajamos con una red de campesinas y campesinos de distintos territorios, nos abastecemos constantemente de las cosechas de los miembros de ésta red local” explica en la siguiente entrevista la joven lotina Macarena Zambrano (29) una de las tres mujeres que gestaron Color Local, quien el martes 11 de julio realizará el taller de leches vegetales “Nuestro Alimento”, en el contexto del ciclo de invierno creativo para madres e hijas ¡Vacaciones de mi Misma! en la UdeC.

-¿Cómo se origina, quiénes conforman y cuál es la propuesta de Color Local?
-Emporio Color Local busca ser un punto de distribución de alimentos y productos locales, buscamos fortalecer las redes entre consumidor y productor local a fin de fortalecer la economía del territorio, dentro del contexto de economía solidaria y el buen vivir. Nace hace dos años con Maud Bigg y Leonora Guerra. Hoy están trabajando en el proyecto Melissa Torres, Valentine Lavigne y yo. Se origina ante la falta de lugares de comercialización de productos y alimentos solamente locales de forma constante. Como aporte y en búsqueda de una solución, decidimos formar un espacio donde convergen alimentos de pequeños productores campesinos del territorio y consumidores en búsqueda de alimentos limpios y de temporada. Funcionamos de forma colaborativa, es decir, apoyo mutuo en el trabajo. Trabajamos con una red de campesinas y campesinos de distintos territorios. El emporio se abastece constantemente de las cosechas de los miembros de ésta red local y todos los alimentos dentro del emporio son de temporada o de la cosecha del año.

-Hay un gesto muy político en el acto de comprar y consumir ¿Qué piensas sobre el actual paradigma de consumo y nutrición?
-Como consumidores tenemos la responsabilidad y el derecho de informarnos sobre los procesos productivos de los alimentos que consumimos día a día. Entendiendo que cada acto de compra desencadena una acción tanto económica como social. Para ello, se hace necesario conocer e informarse sobre métodos de consumo más responsable, como el consumo local y de temporada, que además de cuidar nuestra alimentación aseguran la sustentabilidad del territorio, cuidando la tierra, las aguas, nuestros recursos y nos permiten generar comunidad y soberanía. Cada elección que tomamos puede construir el mundo que queremos y eso se aplica en todo sentido.

-Hablamos de nutrición consciente, ¿cómo impacta en la vida de las personas?
-Pensar en nutrición nos hace hablar de dos cosas importantes e influyentes en nuestro día a día: nuestra salud y el cuidado de la tierra. Una nutrición equilibrada es igual a salud y eso nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida. Nutrición es el proceso de nuestro organismo para mantenernos vivas y lo conseguimos sobre todo a través de una correcta digestión de los alimentos, acompañado de la calidad en el valor nutricional de éstos. Una nutrición adecuada, que mantenga y fortalezca nuestra salud se consigue con alimentos que contengan un alto valor nutricional. La agricultura agroecológica, que cuida nuestra tierra, entrega este tipo de alimentos. La agricultura convencional donde los suelos están desgastados por el uso de agrotóxicos, produce alimentos con un valor nutricional bajo. Desde ahí también, podemos cuestionarnos sobre porqué comemos: ¿para nutrirnos o para saciarnos? Creo que darle importancia a una alimentación saludable es velar por nuestra salud y el bienestar del medio que nos rodea.

-Siendo un tema tan crucial, ¿qué opinión tienes respecto a la visión estatal de “desarrollo” agrícola?
-El estado sólo se ha preocupado de un desarrollo productivo capitalista. Con esto quiero decir que, a fin de producir más y vender más, en vez de fomentar cultivos agroecológicos que aseguren la sustentabilidad de los territorios, han implementado monocultivos y uso de agrotóxicos que degradan suelos y enferman a sus habitantes. Los campos han perdido su agua y con esto aumenta la dificultad para cultivar de pequeñas-os productores. Las pérdidas de agua se deben a represas que el mismo estado ha permitido instalación y desarrollo. Ha financiado el extractivismo y no la protección de las tierras. Han potenciado la exportación por parte de productores en vez de desarrollar la economía propia de un lugar. Se han eliminado puntos donde convergen productores campesinos y la comunidad, entre otras cosas, que nos demuestra que el gobiernos más que estar preocupado por las personas, trabaja en beneficio de las empresas y el capital.

-Del otro lado de la experiencia, ¿qué prácticas de Economía Solidaria destacas como un aporte al equilibrio en el Bío Bío?
-Se han estado desarrollando hace un par de años distintas actividades en torno a la Economía Solidaria. De la que más podría comentarte es por ejemplo la Feria del Buen Vivir, que es un punto de encuentro para la comunidad, donde se reúnen distintos productores y consumidores locales. Es un espacio que pretende estrechar lazos y redes económicas, en busca de prácticas más solidarias de intercambio, como el trueque o intercambio de servicio por servicio. La feria se realiza periódicamente y se crea mediante prácticas de autogestión por las y los mismos miembros de la red.

-Y las mujeres de Color Local, ¿qué apoyos proyectan para los próximos meses?
-Color Local trabaja constantemente por ampliar sus redes de productores, encontrando diferentes territorios de los que se pueda abastecer para cubrir necesidades de la comunidad, trabaja por diversificar los alimentos en busca de ampliar la dieta de las personas, rescatando alimentos y productos que son patrimonio alimentario, como es el caso de los quesos crudos, el changle, el loyo entre otros. Planeamos seguir trabajando con diferentes productores y diferentes alimentos, acompañado siempre por información con la que todas y todos entendamos que alimentarnos de nuestro territorio y de lo que aquí se produce, elegir a quien le compramos, y acercarnos cada vez más a los métodos de cultivo de nuestro alimento, es hacer soberanía, es crear redes que nos permitan mantener nuestra tierra y acercarnos más hacia el buen vivir.