Las machas son un clásico en la gastronomía chilena, sobre todo en las zonas costeras del país. Sin embargo, debido a su alta demanda, la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) estableció una veda a la extracción del molusco para las regiones de Valparaíso, O’Higgins y Maule, una medida que se extenderá por cinco años. 

A partir del próximo 2 de agosto, “se prohíbe la captura, comercialización, transporte, procesamiento y almacenamiento de este recurso y de productos derivados” en estas tres regiones, con el objetivo de recuperar los bancos de machas, según consigna Emol.

La medida de administración del molusco fue recomendada por el Comité Científico Técnico para favorecer su repoblación, que se ha visto disminuida dramáticamente en las últimas tres décadas, con una reducción del 70%. De hecho, de los 48 bancos de machas activos que había en 1980, solo quedaban 14 en 2016.

Al escenario complejo se suma la contaminación de las playas, la circulación de vehículos en playas de arena -pese a que está prohibido- y el deterioro de su hábitat, por la pérdida de dunas de arena (por efecto de la construcción inmobiliaria) y cursos de agua dulce hacia las playas.

La veda extractiva tiene algunas excepciones, como las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos, las Áreas Marinas Costeras Protegidas de Múltiples Usos (AMCP-MU) y los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (EMCPO) que tengan a la macha como especie principal dentro de su plan de manejo o de administración vigente.

En estos casos, los comerciantes deberán portar documentos que acrediten el origen legal del recurso. Durante los próximos cinco años, será el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) el encargado de fiscalizar el cumplimiento de la medida e impartir sanciones. Una de las penas para la violación de esta prohibición, en el caso de la macha, es una multa de 46 UTM por tonelada extraída, un monto cercano a los $2.143.600 por tonelada.