Haribo, una empresa alemana internacional con tradición casi centenaria en la producción de dulces, ha sido el foco del reportaje de la televisión pública alemana ARD, el cual analizó punto por punto la producción de la compañía.

Según la pieza audiovisual, de unos 45 minutos, la empresa presenta un comportamiento “sospechoso” a nivel medioambiental e “insuficiente” en lo que respecta a la producción de dos de sus ingredientes clave: la jalea y la cera de carnaúba, un producto que se encuentra en casi todas las gomitas con sabor a frutas y que se obtiene de las palmas de las canauberias, árboles típicos del noroeste de Brasil.

Precisamente hasta allá se trasladó un equipo de la cadena, donde se dio cuenta de las denigrantes condiciones de trabajo de los empleados de Haribo en Brasil. 40 reales, apenas unos 10 dólares, reciben por extensas jornadas al aire libre, con cuarenta grados a la sombra, cortando palmas desde el suelo, a menudo sin poder salir de la plantación durante largos periodos de tiempo. Los operarios, incluidos menores, no tienen camas en las precarias instalaciones que los propietarios del terreno ponen a disposición de los jornaleros, sin puertas en el baño, en ocasiones, y  sin confort.

Las condiciones de trabajo en estas explotaciones son, a menudo, ilegales. Por eso la policía brasileña interviene regularmente realizando registros y liberaciones de trabajadores. El representante del Ministerio de Trabajo brasileño, Sergio Carvalho, entrevistado por la televisión alemana, dice en el documental que las golosinas son “producto resultado de trabajo en condiciones inhumanas”.

“Esto lo comen niños del primer mundo. Qué locura. Me pregunto qué pensarían los padres si supieran que las chucherías que comen sus hijos contienen huellas del trabajo de esclavos“, se escucha decir a Carvalho.

Además de las condiciones laborales de los empleados brasileños, también generaron polémica las condiciones de explotación de los cerdos empleados en la fabricación de jalea. En uno de los centros dedicados a la crianza de estos animales, se observan condiciones denunciadas por activistas animalistas. Los cerdos mostrados por ARD, además de vivir entre sus propios excrementos, tienen acceso limitado a agua, yacen muertos o enfermos sin cuidados, y se dan prácticas como el canibalismo y agresiones entre los animales.

Haribo se defendió explicando que siempre exige “elevados estándares de calidad” y anunció la puesta en marcha de varias auditorías en su cadena de producción. “Si los auditores encuentran deficiencias reales, utilizaremos todos los medios a nuestra disposición para asegurarnos de que se remedien situaciones inaceptables. Esto también significa dejar de trabajar con proveedores que no cumplan con nuestros estándares”, afirmó a eldiario.es una portavoz de Haribo.

La empresa, que en cinco años cumplirá un siglo de historia, produce 100 millones de ositos azucarados al día y es una de las marcas de chucherías más populares del mundo.

Mira el documental acá (está en alemán):