En cuatro días hubo un cambio radical de clima. El cierre de campaña de Sebastián Piñera el día jueves había tenido petardos en el cielo, discursos encendidos y alientos de su hermano Miguel “el Negro”:

—¡El grito, el grito, el grito! ¿Vamos a ganar en primera, sí o no?

El triunfalismo no era un mero capricho de Chile Vamos. Por si no hubieran sido suficientes los buenos resultados del ex presidente en las primarias, las encuestas también le daban un puntaje elevado: la CEP le otorgaba un 44,4% de las preferencias, Adimark un 40% y, desde la segunda semana de julio, Cadem nunca lo había situado bajo el 40% -llegando al 45% en noviembre-.

Durante la mañana del día de ayer, antes de que en el Hotel Crowne Plaza el comando de Piñera conociera los primeros resultados, el tema de conversación fue el fallecimiento del ex miembro de la Junta Militar, Fernando Matthei. El mismo que reconoció la noche del plebiscito del 5 de octubre de 1988 que el “No” había ganado y que iba rumbo a La Moneda a “sacarle la espoleta a la bomba”. El ex ministro del Interior y jefe de campaña de Sebastián Piñera, Andrés Chadwick, lamentó en el comando su deceso:

—El general Fernando Matthei ha ocupado un lugar importante en el desarrollo y en la historia política del país.

Uno de los diálogos más célebres del ex Comandante en Jefe de la FACh está relatado en el libro “La historia oculta del régimen militar”, de Ascanio Cavallo, Manuel Salazar y Óscar Sepúlveda. Esto se dio luego de que el ministro del Interior, Sergio Fernández, valorara ante la Junta Militar los resultados del plebiscito, diciendo que las cifras, tras quince años en el poder, constituían un verdadero éxito.

—¿Y dónde está la champaña? — replicó Matthei.

Algo similar sucedería en la tarde de ayer en el comando de Sebastián Piñera, cuando las primeras proyecciones, lejos del 40% de piso que se habían autoimpuesto como meta, daban un esquivo 36% al ex presidente.

Los miembros de Chile Vamos empezaron a ser más huidizos ante las preguntas. El ex alcalde de Santiago, Pablo Zalaquett, fue uno de los primeros en dar la cara y admitir que los resultados se veían más difíciles de lo que pensaban. Andrés Chadwick, por otro lado, evitó responder una pregunta sobre el 40% esperado.

Fue el diputado y miembro del comando de Piñera, Ernesto Silva, quien reinterpretó los resultados con mejor ánimo:

—Todo hace pensar que hay optimismo para tiempos mejores. La distancia entre Sebastián Piñera y Alejandro Guillier es similar o equivalente a la que en 2009 tuvo Sebastián Piñera con Eduardo Frei. Nos habíamos puesto dos metas: pasar a la segunda vuelta liderando los votos y tener una distancia de al menos 10 puntos.

Ernesto Silva / Agencia UNO

Consultado por El Desconcierto acerca de qué tan comparables son ambas votaciones, tomando en cuenta factores como que la Concertación iba unida en 2009 o lo impredecible que era el voto de Marco Enríquez-Ominami, el ex timonel de la UDI señaló:

—Todavía no sabemos, la distancia es la misma en ambos años pero es distinta la elección porque ahora hay más candidatos. Ahora, las diferencias muy fuertes que ha habido en la Nueva Mayoría tanto en la campaña como en el gobierno en general, hacen que para ellos sea más difícil reorganizarse en un proyecto de unidad.

Una postura similar tuvo el ex ministro secretario general de la Presidencia de Piñera, Cristián Larroulet, quien si bien hizo la comparación con la elección de 2009, admitió sus matices:

—Ambas son realidades distintas, porque Beatriz Sánchez marca una postura mucho más antisistema, no como ME-O en su momento. No veo una unidad posible entre Guillier y Beatriz Sánchez.

Mientras el ex presidente se encontraba en el piso 22 del Crowne Plaza, otras personas como su hijo Sebastián daban el mismo discurso de las dos metas cumplidas: el liderar las votaciones y la diferencia de al menos 10 puntos.

Lo cierto es que, tal como informó El Desconcierto, incluso un camión de celebración sería finalmente desechado en vista de los resultados.

(Lee también en El Desconcierto: “Una noche en el Piñerimundo”)

Ya se acercaban las 9 de la noche y la prensa pudo pasar al gran salón donde Piñera daría su discurso. El ambiente que se buscaba transmitir era de celebración total. La música con el jingle “Agárrense de las manos” a todo volumen, un karaoke en una pantalla grande, decenas de banderas intercaladas entre unas blancas de Sebastián Piñera y otras de Chile, las chaquetas rojas y al menos seis “Piñerines” bailando en el escenario.

Poco a poco se empezó a reunir en el escenario la familia de Sebastián Piñera y los presidentes de los cuatro partidos de Chile Vamos (UDI, RN, Evópoli y el PRI). Hasta que llegó el candidato ganador de la primera vuelta.

Una vez que estuvo arriba del escenario, con la misma tarima que llevó a la Escuela República de Alemania en la mañana luego de sufragar, el ex presidente se dirigió a su gente manteniendo la comparación con 2009:

—Estamos contentos, porque hemos logrado un gran resultado electoral y porque hemos abierto las puertas que nos conducirán a los tiempos mejores. Este resultado es muy parecido al que tuvimos el año 2009, y recordarán que ese año ganamos la elección. Hemos ganado en todas las regiones de Chile, en 300 de las 365 comunas y prácticamente en todas las comunas de clase media de nuestro país.

El discurso de la unidad, tan presente en su cierre de campaña, apareció nuevamente en el mensaje del ex presidente. De hecho, copió una parte textual en la que hablaba de cómo unidos se había recuperado la democracia y rescatado a los 33 mineros.

Piñera también aprovechó la ocasión para enviar dos guiños a José Antonio Kast y uno a Carolina Goic:

—Nuestra visión también está basada en la defensa de ciertos valores fundamentales, como el de la vida, de la familia y del humanismo cristiano, que siempre nos han inspirado.

El ex presidente se despidió agradeciendo a su “compañera de toda la vida”, Cecilia Morel, a sus hijos y sus nietos. Papelitos blancos, azules y rojos al cielo y de a poco fueron abandonando el escenario.

A esa hora también había definiciones en las parlamentarias, favorables para Chile Vamos. Si bien no se alcanzaron los 78 diputados que daban la mayoría absoluta en la Cámara, fueron 73 electos en Chile Vamos: 36 de RN, que cumplió con creces su promesa de doblar sus escaños; 31 de la UDI, que estuvo cerca de lograr su buen piso de 34; seis para Evópoli, que valoró el resultado obtenido; y cero para el PRI, que obtuvo un 0,66% de los votos.

En cuanto al Senado, fueron 12 escaños los que obtuvieron: seis de RN; cuatro de la UDI; y, gracias al arrastre de Felipe Kast en la Araucanía, dos de Evópoli. El presidente de ese partido, Francisco Undurraga -electo diputado en el distrito 11-, se mostró contento con los resultados. También aprovechó de comentar los resultados de la presidencial:

—Tenemos un resultado que obviamente nos hubiese gustado que hubiese sido distinto y más amplio, pero hay una buena separación entre el primer y segundo lugar. Siempre pensamos que iba a haber segunda vuelta, no es raro lo que está sucediendo.

La atención también estaba puesta en el reconocimiento de los resultados por parte de José Antonio Kast, quien señaló en esa instancia:

—A partir de mañana, con la misma alegría y entusiasmo, asumamos la tarea de hacer posible el triunfo del candidato del pacto Chile Vamos.

La gran duda de si finalmente llegaría el candidato independiente al hotel Crowne Plaza terminó por resolverse pasadas las 23 horas, cuando se vio a Kast en los pasillos rumbo al lugar donde, junto a su jefe de campaña Juan Carlos Aguilera, se reunió con Piñera, Cecilia Morel y uno de los gestores del encuentro, Ernesto Silva.

La reunión duró poco más de diez minutos, lo suficiente para manifestar en amplios rasgos el apoyo que Kast daría a Piñera en la segunda vuelta del 17 de diciembre.

—Aprecio y valoro no solo la campaña que hizo José Antonio Kast, sino también el gesto noble y generoso de venir hoy día. Nos dimos un abrazo y me manifestó su total apoyo. No vamos a izquierdizar ni derechizar nuestra campaña, vamos a seguir en la misma línea — dijo Piñera en conversación con Chilevisión.

El discurso de centro y unidad seguiría siendo la tónica de cara a la segunda vuelta. Del mismo modo, ya se empiezan a sondear nombres como el de Felipe Kast para integrarse al equipo del ex presidente en la antesala de la segunda vuelta.

El otro Kast, José Antonio, abandonó el Crowne Plaza en un auto con ventanas cerradas y evitó dar declaraciones.