“El legado ambiental le lleva letra chica” es el título para el Balance Ambiental 2017 elaborado por Fundación Terram y que, desde 2002, revisa el escenario del país en esa materia a partir de la  recopilación y análisis de información pública.

En esta versión, el documento hace énfasis en el gobierno de Michelle Bachelet, los compromisos, anuncios y nuevas iniciativas que se realizaron durante el año, y también revisa algunos de los compromisos del programa de gobierno y el estado de avance en el que quedaron.

Además, se entregan premios como una forma de destacar los hechos del año, y entre ellos Kristine McDivitt Tompkins aparece como “Ambientalista Destacada” por la gran donación de tierras que realizó al Estado de Chile, destinadas a conservación, mientras que en la categoría “Cartel del Año” aparece la empresa Aguas Andinas por los cortes de agua que afectaron en dos ocasiones a Santiago, lo que develó el frágil modelo sanitario con que cuenta la ciudad para el abastecimiento en casos de emergencia.

Además, el “Premio a la insustentabilidad” se lo lleva la empresa CICLO por lograr la aprobación del Centro Integral de Gestión de Residuos Industriales (CIGRI) en la  comuna de Til Til, sumándose a las actividades contaminantes y peligrosas con las que deben convivir los habitantes de la comuna.

Desde la fundación además realizaron un ranking con lo mejor y lo peor del año: en el primer caso, mencionan el fin del proyecto Hidroaysén, el rechazo de la minera Dominga, el desistimiento del proyecto hidroeléctrico Río Cuervo, la creación de nuevas algas marinas y la primera Central Geotérmica en Chile y Sudamérica.

En contraste, entre lo peor aparece la “Tormenta de Fuego” que en el verano pasado afectó por tres semanas a las regiones de O’Higgins, Maule y Bío Bío, el derrame de ácido sulfúrico en Mejillones, las modificaciones al reglamento de Evaluación del SEIA que simplifican y flexibilizan la calificación ambiental de proyectos y la contaminación del Lago Llanquihue.

Para Flavia Liberona, directora de Fundación Terram, “muchas de las medidas del programa de gobierno quedaron pendientes, otras sólo se quedaron en anuncios o no fueron debidamente e implementadas. Si bien en el último año hubo grandes anuncios y puede parecer que existen grandes logros, en nuestra opinión eso no basta, ya que las acciones y compromisos deben tener regulaciones y presupuestos asociados”.

“Por ello, consideramos que la gestión ambiental del Gobierno de Bachelet presenta importantes falencias, además de haber sido lenta, variable y poco apegada al programa. Es por esto que desde Terram creemos que el esfuerzo para elevar los estándares ambientales no fue suficiente y en varios casos se podría afirmar que solo hay avances con letra chica”, concluyó.

El documento completo se encuentra disponible en este link.