El equipo que el próximo gobierno de Sebastián Piñera tiene pensado para hacerse cargo del Ministerio de Educación sigue conformándose.

A los cuestionamientos por las declaraciones y negocios del futuro ministro Gerardo Varela, por los dichos del próximo subsecretario de Educación Superior Raúl Figueroa sobre el lucro y del nombramiento del ex presidente de la Feuc, Ricardo Sande, como jefe de gabinete de Varela -antes de siquiera terminar su práctica-, se suma un nuevo nombre: Juan Eduardo Vargas Duhart.

Según reveló Radio Bío Bío, Vargas será instalado como nuevo jefe de la División de Educación Superior (Divesup), un cargo clave en el ministerio que actualmente ocupa Alejandra Contreras.

Entre los cargos que ha desempeñado el ingeniero comercial de la Universidad Católica Juan Eduardo Vargas Duhart, está el de vicerrector de pregrado de la Universidad del Desarrollo, el de asesor del Mineduc en Ayudas Estudiantiles, gerente de finanzas corporativas de Larraín Vial, donde llegó a ser directo de Azul Azul, sociedad anónima a cargo del club de fútbol Universidad de Chile.

Según un artículo de El Mercurio, en 2008 Vargas dejó ese cargo para irse a estudiar a la Universidad de Navarra un Máster en algo que lo apasiona: la filosofía.

De ahí se desprende el por qué ha escrito columnas como la que escribió en 2016 en La Tercera, defendiendo la filosofía en los planes escolares y señalando que ésta “no sólo permite desarrollar las habilidades lógicas, de redacción y de razonamiento crítico; también permite ahondar en las profundidades del ser y acercarnos al conocimiento de las verdades más profundas que sustentan nuestra existencia, facilitando una mejor comprensión de nosotros en el mundo”.

“La filosofía -y por extensión,  las humanidades- juega un rol preponderante en la construcción de una sociedad mejor”, concluía ese texto.

Otra columna de Vargas Duhart en La Tercera en 2017 dio cuenta de su postura en torno a otro tema tanto o más debatido que el de la filosofía, que es la pertinencia del Crédito con Aval del Estado (CAE).

“En la era de la posverdad, ciertos eslóganes son verdaderos simplemente porque han sido repetidos hasta el cansancio. Es lo que ocurre con el Crédito con Aval del Estado (CAE), transformándolo en símbolo de casi todos los males que supuestamente aquejan a la educación superior”, parte diciendo ese texto.

Luego agrega: “Se cambiará un crédito que, con todo lo imperfecto que pueda ser, funciona muy bien, por otro que terminará siendo muy parecido, pero con una sola diferencia: no será originado por los bancos. Ese es, en definitiva, el pecado original del CAE, lo cual carece de toda lógica. Pero en épocas en que hablar de alianza público-privada ya no tiene sentido, es mejor no plantear estos argumentos”.

“La eliminación del CAE viene a ser el corolario de un conjunto de políticas públicas que se ha buscado implementar sin tener en mente el beneficio de los jóvenes, sino únicamente el beneplácito de un grupo político menor, que se arroga la representatividad de los movimientos sociales. Por último, supone una cuota adicional de incertidumbre para la educación privada, que en los últimos años ha vivido en aguas torrentosas gracias a los sistemáticos frentes que se han abierto desde el propio gobierno, todo lo cual tendrá indudables efectos negativos en el sistema de educación superior como un todo”, finaliza el texto.