Baja por la escalera de la tribuna VIP como uno más, como si fuera otro de los tantos curiosos que llegaron hasta el Francisco Sánchez Rumoroso en plena tarde de día hábil para gozar del panorama gratuito -las entradas las regala la Municipalidad de Coquimbo- que es ver la primera jornada del Grupo B de la Copa América Femenina 2018.

Los espectadores -algunos chilenos, otros argentinos, hartos brasileños y aún más venezolanos- deambulan por los pasillos del recinto mientras, a un costado de la entrada a la zona Pacífico, Edgar Merino Vidangossy (30) se apoya en la pared, cruza los brazos y habla de lo que más sabe: gestión deportiva en fútbol femenino.

Ese anonimato del que goza no se condice con la importancia que tiene Merino en el desarrollo de este torneo. No sólo porque fundó en 2011 -cuando nadie daba un peso por el fútbol femenino- Solo Cracks, la primera agencia latinoamericana especializada 100% en representación de fútbol femenino y que actualmente maneja a 52 jugadoras, entre las cuales se encuentran las principales figuras de la selección chilena y varias de las estrellas de los otros países que están compitiendo en esta Copa América.

Periodista de la Universidad Católica de Chile y Máster en Gestión Deportiva en el Johan Cruyff Institute de Barcelona, Edgar es el gran responsable de que jugadoras como Christiane Endler, Karen ArayaYanara Aedo -por nombrar sólo algunas- militen en las mejores ligas del mundo.

Sobre eso, sobre la realidad de las mujeres deportistas y sobre la necesidad de profesionalizar el fútbol femenino conversó con El Desconcierto en la previa del esperado Brasil v/s Argentina (duelo que, pese al triunfo de la Verdeamerelha por 3-1, incluyó un golazo de tiro libre de una de sus representadas: la crack trasandina Estefania Banini).

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Estefanía Banini, “la Messi” de la selección argentina femenina, es una de las estrellas del team Solo Cracks / clarin.com.ar

—¿Por qué decidiste meterte en el fútbol femenino?
—Al fútbol femenino llegué de casualidad. Empecé a trabajar con “Krespita” Rodríguez (boxeadora) y luego con Ziomara Morrison (basquetbolista) hasta que pasé a las futbolistas. Lo que siempre me ha gustado del género femenino es que ellas son muy apasionadas y normalmente no están tan preocupadas de lo económico como el deportista varón, sobre todo las futbolistas. Lo que admiro mucho de las jugadoras es que ellas -en Chile y en la mayoría de los países donde el fútbol femenino no es profesional- se dedican de forma profesional, pese a todas las dificultades.

—¿Cuáles son esas dificultades?
—En Chile hay pocos equipos serios, y ellas igual entrenan 4 ó 5 días a la semana, dejando miles de cosas de lado, pese a que no ganan una buen remuneración -una jugadora profesional hoy podrá ganar lo que gana un abogado, un ingeniero o un periodista promedio-, pero ellas igual son profesionales. Esa pasión que transmiten a mí me gustó mucho. Ellas lo único que quieren es desarrollarse en lo que les gusta.

—¿A qué crees que se debe este ímpetu de gloria por sobre el dinero en las deportistas mujeres?
—Creo que ellas persiguen sus sueños sin importarle tanto las cosas externas. Yo jugué fútbol en cadetes, juveniles y tercera división, y cuando ya no vi una opción clara de ser alguien en el fútbol preferí dar un paso al costado. Las mujeres, en cambio, muchas veces igual siguen. Hay casos de jugadoras experimentadas como Carla Guerrero que recién a los 30 años tienen una oportunidad en el extranjero, porque nunca dejaron de creer en lo que les gusta y para ello no necesitaron tener un sueldo millonario para seguir buscando su sueño. Poder ser el catalizador de que se cumplan sueños y que puedan vivir de lo que les apasiona a mí me encanta y me apasiona. Llegar a vivir de esto es algo tremendo también.

—Tú que las conoces hace tiempo, ¿siempre tuvieron la misma persistencia por alcanzar sus sueños?
—Todas las jugadoras de la selección, hasta antes que se viera este boom de que fueran al extranjero y empezáramos a trabajar en eso, se dedicaban con la misma pasión que ahora lo hacen en Colombia, España, Francia o Brasil. Ellas ahora pueden decir que están viviendo de lo que les gusta, pero antes no. Un hombre no jugaría hasta los 30 años, comprometiéndose a entrenar 5 días a la semana y a dejar cosas de lado, si no le pagaran un buen sueldo o tuviera un seguro de salud.

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Merino junto a Francisca Lara, Sofía Hartard y Bárbara Santibáñez, las tres vendidas al Sporting Huelva de España / peloteroschile.cl

La lucha por la profesionalización

—¿Cómo se explica este boom por el fútbol femenino?
—Los deportes no tienen género. El fútbol femenino está creciendo mucho a nivel mundial, en Europa o países como China o Japón están apostando mucho por él y tarde o temprano la profesionalización: que las jugadoras tengan contrato, seguro de salud y prestaciones. La mayoría de los clubes acá no entregan buenas condiciones a las jugadoras.

—Tú gestionas a jugadoras que vienen de una liga no profesional como la chilena. ¿Cómo lo haces para ofrecerlas a países como Estados Unidos, Francia o España?
—No es fácil. Acá lamentablemente tampoco ayuda mucho la liga que tenemos, hay muchos resultados que son disparejos, a veces termina un partido 21-0 y hay solo cuatro equipos que son más serios: Colo Colo, U. de Chile, Palestino y Santiago Morning. No hay material audiovisual para armar una presentación, no hay un canal de televisión que transmita, no tienes de dónde sacar material para los compilados.

—En Europa me imagino que es distinto.
—Las jugadoras europeas tienen tremendos videos, partidos en estadios grandes y repletos. Cuando le mostrái eso a un club te lo recibe de otra manera, ya ganái puntos por el puro contexto, independiente de lo buena o no que sea la jugadora. La forma de presentar a las jugadores es igual a lo que pasa en el fútbol masculino, sólo con la salvedad de que no hay scouts europeos en Sudamérica, uno tiene que hacer el trabajo de agente y el de scouts y mostrarles tú a las jugadoras en los clubes. Es un poco más larga la vuelta, pero lo principal es tener buenos contactos. Yo he invertido mucho en esto, muchos viajes para juntarme con clubes, agentes, directivos y entrenadores, porque esto es una cuestión de relaciones. Mientras más relaciones tengas, más confianza van a tener en ti.

—Y mal no te ha ido. Has potenciado la carrera de muchas futbolistas que ahora, gracias a la Copa América, están siendo reconocidas.
—Cuando empecé a trabajar en fútbol femenino uno de mis objetivos era eso: que la gente que tenía el talento, que tenía las condiciones tanto personales como deportivas, pudieran tener la oportunidad de demostrar lo que hacen y poder vivir de esto. Eso a mí me llena la verdad, porque sé por todo lo que han pasado: por ser mujeres, por no tener una liga profesional, por no tener el apoyo ni de la gente ni sobre todo de los medios de comunicación. A mí me alegra mucho lo que les está pasando.

—¿Por qué crees que no se profesionaliza el fútbol femenino? ¿Es culpa de la ANFP, de los clubes, de los medios o de los hinchas por no prestarles atención?
—Pasa en todo lo que es deporte femenino. Me pasó con la “Krespita” Rodríguez en su momento, que hasta que no generamos un primer combate televisado en TV abierta no la apoyaban mucho de ningún lado. Cuando se empezó a mostrar lo que hacía, ahí sí hubo apoyo: empezó a salir más en prensa y la gente en las calles comenzó a hablar de ella. Creo que la principal culpa es de la sociedad: a la deportista mujer no se la toma tanto en consideración como un deportista hombre. Mira lo que está haciendo Tiane Endler, es titular en el PSG, el segundo mejor equipo del mundo, ganándole el puesto a la que es considerada la tercera mejor arquera del mundo. Si ella fuera hombre y hubiera hecho eso mismo, hoy tendría 5 millones de seguidores en sus redes sociales. Tiene hartos, sí, pero aún así creo que todavía hay mucha discriminación de género en ese sentido.

—De todos modos, me imagino que no se puede eximir de culpa a la Asociación y a los clubes, ¿no?
—A nivel de liga falta mucho por hacer. Los clubes deben apostar por el fútbol femenino y no verlo como un gasto, verlo como una inversión a nivel social e incluso a nivel económico. Hay ejemplos de ligas que son autosustentables, y ese es el camino. Pero para llegar a ser autosustentable primero tienes que idear y lanzar un producto que sea relativamente bueno para que las marcas se interesen y la prensa le de más difusión. Un partido de la liga chilena no es muy atractivo. Una vez vi una final donde el backdrop de atrás decía “fútbol joven”, por el campeonato de la ANFP masculino. Ni siquiera se dieron el tiempo de poner un letrero que dijera “fútbol femenino”. Eso fue hace un tiempo atrás, ahora sí hay letreros, pero son esos pequeños detallitos los que más explican las cosas.

La final 2017 entre el Colo y el Chago, por ejemplo, fue en las canchas de la ANFP y sólo podían ir de público las familias de las jugadoras. Si uno como hincha quería ir, no podía. ¿Por qué no se juega en el Monumental o se programa como previa a los partidos de varones?
—Ahí hay varias decisiones estructurales que habría que preguntarle a otras personas, pero sí yo creo que falta más gestión como lo hicieron en España. En Sudamérica pasa que el fútbol femenino depende mucho de otras áreas, como del fútbol joven. El fútbol joven tiene una persona encargada del fútbol joven, del fútbol sala y del fútbol femenino. En España se creó una entidad que es La Liga Women, que tiene su propio director, su propio encargado de marketing y de comunicaciones y ellos trabajan 24/7 porque el fútbol femenino vaya en alza.

—¿Falta mucho para que algo así ocurra en Chile?
—Espero que no. Yo no he tenido conversaciones con la ANFP para ver si están haciendo eso, pero el que hagan una Copa América acá en Chile es un síntoma de que están empezando a preocuparse por el fútbol femenino. Creo, espero interpretarlo a sí.

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/ Agencia Uno

La generación dorada

—¿Qué te parece el rendimiento de la selección chilena? Algunos llaman a este equipo “la generación dorada”, emulando a sus pares masculinos.
—Sí, yo diría que es la generación dorada. Nunca antes en la historia hubo tantas jugadoras en el extranjero y en ligas competitivas. Tenemos a la Tiane que está en el segundo mejor equipo del mundo, a Francisca Lara en la primera división de España, a Karen Araya en Brasil, a Carla Guerrero en Colombia, a la Cote Rojas en Japón… esto no ha sido casualidad, ellas han hecho mucho trabajo para llegar a donde están, muchas veces de forma anónima y guiándose por la pasión solamente, pero ahora está dando sus frutos.

—¿Cómo le irá a Chile en la Copa América? ¿Hay nivel para pelear uno de los tres cupos al Mundial de Francia 2019?
—Sí. Yo dije que el grupo no me gustó, porque siempre consideré que Paraguay era un rival muy complicado, hubiese preferido a Ecuador. Pero con el sorteo y todo, Chile tiene muchas posibilidades, para mí está entre las tres mejores selecciones de Sudamérica y esperemos que lo pueda demostrar en esta copa y que se pueda clasificar al Mundial. Sería maravilloso porque Chile nunca ha ido a un Mundial adulto.

—Sobre Solo Cracks, tu agencia: si a Chile le va bien a ustedes también, ¿no?
—Solo Cracks no es solamente chilena, tenemos 52 jugadoras de 15 países. Entonces le vaya bien a Chile o al país que sea, de todos modos es un crecimiento para Solo Cracks. Por mucho que soy chileno, también me interesa el bienestar del fútbol femenino en general. Primero quería estar bien posicionado en Sudamérica y creo que eso ya lo logramos, da cuenta del nivel de jugadoras que tenemos. En un comienzo yo tenía que buscar a las jugadoras y presentarme, hoy muchas jugadoras quieren ser parte de Solo Cracks. A lo que yo aspiro ahora es a ser una de las empresas de fútbol femenino más reconocidas del mundo.

Facebook: Edgar Merino Vidangossy