Una situación preocupante es la que notaron desde fines del año pasado los pescadores de la bahía de Sepetiba, un puerto en crecimiento ubicado en las afueras de Río de Janeiro, Brasil, cuando empezaron a encontrar una serie de cadáveres de delfines.

Los hallazgos aparecían hasta cinco veces en el día y los animales se veían muy delgados y con cicatrices, y desde entonces, son más de doscientos cuerpos de delfines costeros los que contabiliza un grupo de científicos dedicados al asunto, de acuerdo a una publicación de The New York Times. La cifra corresponde a un cuarto del total del animales que vive en esa zona, y que se consideraba como la mayor concentración mundial de la especie.

Los científicos han atribuido las repentinas muertes de los delfines al morbillivirus, un virus transmitido por el aire de la misma familia que causa el sarampión en los humanos. Sus efectos —sarpullido, fiebre, infección respiratoria, desorientación— indican una muerte con una dura agonía. Los delfines agonizantes fueron observados nadando de lado y solos. Algunos cadáveres presentan horribles deformaciones y sangre en sus ojos. Y los brotes han sido reportados entre delfines en otras partes del mundo

De este modo, las indagatorias ahora buscan entender cómo los delfines se volvieron tan vulnerables al virus, y están examinando el rol de la contaminación y la degradación ambiental, y apuntan a las aguas del puerto, que es un símbolo del poder económico de Brasil, entre los factores que estarían influyendo.

En algún momento, la bahía de Sepetiba —una tranquila zona de pesca con playas de arena blanca y un archipiélago de diminutas islas que están ubicadas a casi 65 kilómetros al oeste de Río de Janeiro— se convirtió en una de las principales vías de entrada de las exportaciones brasileñas durante la generación pasada. Sólo en 2017, 39 millones de toneladas de mineral de hierro y otras mercancías fueron enviadas desde ahí. Además, está en una zona costera estratégica por su cercanía con los estados más desarrollados del país: São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais.

“La realidad es que la muerte masiva causada por el morbillivirus es tan solo la punta del iceberg”, dijo Leonardo Flach, el coordinador científico de Grey Dolphin Institute, grupo involucrado en la investigación.

El delfín costero es una especie que se encuentra desde Centroamérica hasta el sur de Brasil, y es considerado como un animal centinela porque, como un depredador y mamífero, es propenso a las enfermedades relacionadas con las aguas contaminadas, dijo Flach.

Por otra parte, durante el último tiempo la instalación de industrias y empresas en la bahía de Sepetiba ha comenzado a crecer exponencialmente, lo que ha generado “una mayor concentración de contaminantes en el fondo marino y en la cadena alimentaria”, agregaron desde Grey Dolphin Institue.