Señora Directora:

Su nota “REDES/ Critican columna de Alfredo Jocelyn-Holt que desmerece distinción Doctor Honoris Causa entregada a Judith Butler” (14 abril 2019 en El Desconcierto) incurre en una serie de afirmaciones erróneas, además de hacerse eco de otros tantos comentarios de igual tenor en redes sociales a propósito de mi columna “¿Honoris Causa o por la causa?” en La Tercera (13 abril 2019).

A modo de aclaración/rectificación me veo en la necesidad de señalar lo siguiente:

(1) No es efectivo que la columna cuestione los méritos académicos o intelectuales de Ms Judith Butler, tan así que su mismo medio online se ve obligado a reconocerlo (“Jocelyn-Holt no cuestiona directamente la distinción de Butler”).

(2) Tampoco es cierto que mis críticas a las actividades que rodearon el otorgamiento en la Universidad de Chile hayan sido extensivas a la señora Butler. Esa es a todas luces una mañosa interpretación de quien maliciosamente redactó la nota. Por el contrario, lo que puse en duda fue el carácter académico de dichas sesiones.

Señalé expresamente: “el tenor político con que cada una de sus exposiciones se hicieran acompañar la semana pasada fue más que evidente; ya sea por la ostentación de su militancia feminista, como por haber permitido a la universidad aprovechar la oportunidad para manifestar su compromiso institucional con ésta y otras causas progresistas.”

Para fundamentar lo anterior cité, en primer lugar, a Pablo Oyarzún y lo que pretende hacer como director de un nuevo centro de Filosofía, Humanidades y Artes (manifestar con ello “una responsabilidad y compromiso ético y político” que las actuales facultades y centros de la universidad no estarían atendiendo). Segundo, reproduje textualmente la información que apareció en www.uchile.cl/noticias, órgano noticioso de la Universidad de Chile, referido a una segunda actividad de este mismo tipo: “El objetivo del espacio fue debatir y reflexionar en torno a la ofensiva neoconservadora de la ultraderecha a nivel nacional e internacional, la importancia de la acción política feminista en este contexto, y la necesidad de avanzar con urgencia en el reconocimiento y respeto de los derechos fundamentales de las comunidades LGBTIQ”. Y, tercero, puse en duda que el número extraordinario de asistentes (cinco mil) pudiera haber servido para “dialogar” seria e intelectualmente.

Agrego ahora, que en 2006, también en la Universidad de Chile, con ocasión del otorgamiento del Doctorado Honoris Causa a Noam Chomsky pasó lo mismo. Lejos de remitirse a los aportes de Chomsky en lingüística, por ejemplo, ámbito en que se ha distinguido, las “actividades” en dicha ocasión giraron en torno al activismo militante del profesor del MIT. Lamentable, porque tanto el profesor Chomsky como la profesora Butler merecían un trato –quisiera pensar– equivalente a la dignidad de sus reconocidos aportes. Y muy mal para nuestra universidad, de la cual, dicho sea de paso, soy profesor en tres de sus facultades desde hace muchísimos años y, antes, estudiante. La universidad me preocupa. Por cierto, registré en la columna de La Tercera mi sorpresa que nadie de nuestra casa de estudios protestara por este uso político institucional. ¿Es que ello significa que en la Universidad de Chile hay consentimiento unánime a favor de que este evidente sesgo identifique a la institución? Dejo abierta la pregunta.

(3) Objeto, además, que El Desconcierto califique gratuitamente mi crítica como “misógina”. Ser crítico del feminismo no hace a nadie misógino per se, de igual manera que ser crítico del nacionalismo no lo convierte a uno en un “anti-chileno”. En efecto, desconcertante, por decir lo menos, lo de ustedes: nuestra dictadura reciente solía hacer estos mismos burdos saltos ilógicos.

Por último (4) me extraña que la nota de El Desconcierto reproduzca varios mensajes de usuarios Twitter a fin de confirmar, supuestamente, las tergiversaciones anteriores. No prestigia a su medio dar crédito a tuits en que se me tilda de estar “picado” porque le dieron el doctorado “a una mujer brillante” y no a mí. Esto es ridículo. Ignora que honores de este tipo no se conceden a miembros internos de la institución otorgante. Debieron citar, quizás, a @RosarioOlivares quien señalara: “Alfredo Jocelyn-Holt dijo en su columna de hoy que le dieron el Honoris Causa en la Chile a Judith Butler por ‘la causa’. Y la verdad es que yo encuentro estupendo que además de los méritos académicos ahora se consideren los políticos”. Al menos esa usuaria es honesta.

Estoy acostumbrado, al igual que cualquier otro columnista y autor, a que se me “marque”, insulte, tergiverse y denigre por redes sociales y blogs, pero nunca en años en que estas modalidades han estado operando me había encontrado con un medio periodístico que se hiciera parte de uno que otro tuit o estampida concertada de esta naturaleza.

Finalmente, aprovecho la ocasión para agradecer a la señora directora la oportunidad para aclarar y rectificar su nota.
Atentamente,

Alfredo Jocelyn-Holt Letelier. Profesor Facultades de Derecho, Filosofía y Humanidades, y Ciencias Físicas y Matemáticas; Universidad de Chile.