Opinión

Fernanda Pinilla

Por: Javiera Court Arrau / Publicado: 28.05.2019
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“La Mosca” seguirá cumpliendo el sueño de ser futbolista en el viejo continente. En noviembre de este año cumple 26 años. Sabe que tendrá su revancha y ya piensa en la Copa América el 2022. Trabaja día a día para eso. En un futuro más lejano, retomará la ciencia, terminará sus estudios y de seguro la veremos más presente en el activismo con las distintas luchas que la mueven. El movimiento feminista, las luchas mapuches y la comunidad LGBTIQ+ siempre contarán con su apoyo.

Llegó a este mundo en noviembre de 1993. Tenía un año recién cumplido la navidad que marcaría su vida. El “conchito” de la Familia Pinilla-Roa recibió una muñeca de regalo. Una que lloraba. Misma reacción que tuvo la pequeña Fernanda cuando su hermano de 9 años recibió una pelota.

La mamá de la lateral chilena no era como el resto de los vecinos de la villa “El Arrayan” de Puente Alto: “Pásale la pelota a tu hermana, que es más chica”. Dijo de inmediato. Parece un detalle, pero esa respuesta, tan distinta a la que recibimos la mayoría de las mujeres que quisimos un balón de pequeñas, marcaría su camino.

“La mosca” – apodo que se ganó después de tanto dibujar al insecto y al tratar de “mosquita” a sus amigas –, creció jugando con sus primos en el pasaje Los Álamos.  Acompañando a su padre a cada partido que disputó su hermano como cadete de Colo-Colo. Y con su madre, esa que le enseño a siempre a defender en lo que creía; incluso su amor por la pelota. sin importar la opinión de los vecinos.

¿Su primer equipo con mujeres? Mirador de Puente Alto, en 2007. El mismo donde estuvo Karen Araya antes de que comenzara el torneo ANFP. Araya fue la primera ídola de Pinilla en el fútbol. La volante, 3 años mayor, no iba siempre a los entrenamientos de Mirador. Ya era seleccionada nacional. Su nivel era muy superior al del resto y Fernanda quería llegar a jugar así.

Ese mismo año llegó su primera nominación. La selección sub14 fue a jugar a Zurich, pero una lesión no le permitió sumar minutos en la gira. Viajó con el plantel. Fue su primera experiencia internacional. Desde ahí siempre ha estado en el radar de La Roja. En 2010 jugó el único mundial sub17 al que ha clasificado Chile, en Trinidad y Tobago.

Jugó en Universidad Católica, Audax Italiano, Santiago Morning y finalmente Universidad de Chile. En este último club fue en el que se sintió en casa. Llegó en 2016 y fue figura indiscutida en el único campeonato obtenido hasta hoy por “las azules”.

El mismo año terminó sus estudios en Ciencias mención Física, en el campus Juan Gómez Milla. Capitaneó a “las Hijas de Bello” – selección femenina de la emblemática casa universitaria-. Por si fuera poco trabajó en la creación de la ANJUFF (Asociación Nacional Jugadoras de Futbol Femenino). Creada en 2016, Pinilla fue parte del directorio del organismo que presidiría unos años después.

Cumplir con los estudios, representar a la universidad en la que fue becada, luchar por las mejoras en el campeonato nacional; rendir en su club y en la selección, cuando fue convocada, no fue fácil. Incluso le dijeron que tendría que elegir. La ciencia o el fútbol.

Pero “la Mosca” pudo con todo. El profesor Francisco Muñoz fue el apoyo que necesitaba. Mientras era parte del proceso para la Copa América, comenzaron a trabajar juntos en el laboratorio.

A principios del 2018 entró a hacer un Doctorado en Física. Recién comenzado este nuevo desafío académico, recibió la noticia de que sería parte de la nómina de la CA 2018.

Partidos que lo cambian todo.

“Yo estaba lista para salir a sentarme a la banca y me dicen ‘Gera se lesionó anda a calentar’. Faltaban cinco minutos. Calenté muy rápido, entré y jugué. Le ganamos 4-0 a Argentina. Lo hice relativamente bien y clasificamos al mundial”. Así relató los minutos previos al partido que daría a Chile la clasificación al mundial de Francia 2019. En una entrevista en España, país en el que juega actualmente.

El “boom de la Copa América” y la clasificación histórica, le dio a la jugadora una nueva vitrina. A los medios les llamó mucho la atención sus estudios y quisieron conocerla. Se convirtió rápidamente en una referente. Fernanda Pinilla tenía mucho que decir, en el fútbol, pero también en la nueva “ola feminista”.

Su vida seguía siendo bastante similar. Corriendo todo el día. Entrenar por el club y la selección, estudiar, ser la presidenta de la ANJUFF, dar entrevistas, conversatorios, etc. Entremedio, ya comenzó el camino a Francia. Los amistosos ante Costa Rica primero, y luego, por primera vez en la historia, enfrentar a las campeonas del mundo. EEUU.

Un sueño imposible. Jugar en el extranjero. Un respiro. Firmó por el Córdoba y dejó todo para poder dedicarse solo al fútbol. Congeló su doctorado, convencida que era lo mejor para preparar un mundial. Las piernas no duran lo mismo que la cabeza. Para retomar la investigación científica habrá tiempo.

Luego de un largo recorrido, en el que fue citada de manera intermitente por el cuerpo técnico, vive una experiencia difícil. Una que no esperaba. A Fernanda le tocó la manera más dura de quedar fuera de un mundial. A solo una semana del viaje. La decisión es del técnico. Son las reglas del juego y de nada sirve darle más vueltas. Pero fue desconcertante para todos.

Si bien llamó la atención de los más conocedores de la disciplina ausencias como la de May Hernández o de Bárbara Santibáñez, estas jugadoras no se encontraban entrenando con el plantel. Geraldine Leyton renunció al proceso este verano y Ámbar Soruco se quedó fuera del certamen por lesión en su ligamento de la rodilla.

“La Mosca” seguirá cumpliendo el sueño de ser futbolista en el viejo continente. En noviembre de este año cumple 26 años. Sabe que tendrá su revancha y ya piensa en la Copa América el 2022. Trabaja día a día para eso.

En un futuro más lejano, retomará la ciencia, terminará sus estudios y de seguro la veremos más presente en el activismo con las distintas luchas que la mueven. El movimiento feminista, las luchas mapuches y la comunidad LGBTIQ+ siempre contarán con su apoyo.

Su objetivo a corto plazo lo dijo fuerte y claro, a solo días de recibir la dolorosa noticia: apoyar a sus compañeras y a su selección en la cita planetaria. Porque Fernanda es así. De esas líderes que siempre anteponen el bienestar colectivo. Porque así lo siente.

Javiera Court Arrau
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