Declaraciones iban y venían en la comisión del Trabajo: “Esto no es un circo”; “Estamos en democracia y no en dictadura”; “¿Qué vamos a hacer con los trabajadores de Conaf cuando estén apagando un incendio, les vamos a decir se acabó la jornada?”. Esta última frase fue del diputado Patricio Melero (UDI).

El nerviosismo, la tensión y las interpelaciones de la derecha a la presidenta Gael Yeomans (Convergencia Social) por faltas al reglamento marcaron la votación del proyecto que busca reducir la jornada laboral de 45 a 40 horas, impulsado por las diputadas comunistas Camila Vallejo y Karol Cariola.

La discusión partió a las 14:30 horas. Pero después de casi cuatro horas recién se votaron dos artículos del proyecto.

La estrategia del oficialismo pasó por hacer reserva de constitucionalidad, algo que advirtieron cuando votaron en general, en julio pasado, y ha sido el discurso que instalaron durante las últimas semanas. Además, insistieron en que no era posible fijar dos sesiones seguidas porque se desconocía la urgencia de otras dos iniciativas que deberían haber puesto en tabla, relacionadas con el Sence y la Dirección del Trabajo.

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Pero el secretario de la comisión explicó que la urgencia de estas dos materias había vencido la semana pasada: una el martes y, la otra, cuatro días después. Y en ninguno de los dos casos se renovaron.

En medio de la discusión, la diputada Yeomans llamó al orden en varias oportunidades. Y de vuelta recibió, hasta en un tono desafiante, un “presidenta, el reglamento; presidenta, el reglamento”. También pidió que se respetaran los turnos de habla, pero nada de eso hizo que los parlamentarios de la oposición cambiaran su actitud.

En su exposición, el ministro de la cartera, Nicolás Monckeberg, insistió en que llegarían hasta el Tribunal Constitucional (TC) y después de varios minutos, mostró una serie de diapositivas para argumentar en contra del proyecto. Sus constantes vueltas sobre el reglamento generaron exasperación en la oposición. La diputada Karol Cariola afirmó que era una manera vergonzosa de dilatar el debate.

Luego, a través de sus redes sociales, la diputada Yeomans sostuvo que “en el oficialismo nuevamente buscaron que la sesión de hoy fracasara para que proyecto de no avanzara justificando arbitrariamente cuestiones reglamentarias“. 

Después del receso, se inició la discusión en particular. Dos artículos fueron aprobados con siete votos a favor y seis en contra.

La atención estuvo puesta en el voto del diputado Gabriel Silber (DC), que sería el voto dirimente. Aunque ya se había mostrado partidario del proyecto en la votación anterior, todavía quedaban ciertas dudas por sus críticas de los últimos días a la gradualidad de tres años. Su apuesta sería extenderla a cinco. Pero esta vez siguió la misma línea y se cuadró con la oposición, aunque también pidió que se ingresaran indicaciones por este último punto.

El proyecto no se votó completo. Faltó tiempo para revisar el artículo transitorio que establece que bajo ninguna circunstancia se podrá rebajar las remuneraciones de los trabajadores ante la reducción de la jornada laboral. Esto se votará durante la mañana de este martes en una sesión especial que fijó la presidenta de la comisión y, con esto, ya estaría en condiciones de pasar a la Sala.

Foto: Agencia Uno