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Giorgio Boccardo y acuerdo por 40 horas: “El diálogo social ha sido una de las claves”

Por: Joaquín Castro Mauro | Publicado: 26.08.2022
Giorgio Boccardo y acuerdo por 40 horas: “El diálogo social ha sido una de las claves” Giorgio Boccardo |
El subsecretario del Trabajo detalla cómo en los primeros seis meses de gobierno lograron exitosos acuerdos en materia de sueldo mínimo y jornada laboral entre empresarios y trabajadores. «En algún tiempo más se va a anunciar el proyecto de reforma previsional», adelanta.

Alexis va a poder patear el penal, ningún penal va a ser retrasado por incumplimiento de horario”, dice punzante el subsecretario del Trabajo, Giorgio Boccardo, en respuesta a una de las críticas más bulladas contra el proyecto que busca reducir la jornada laboral a 40 horas y que lanzó en 2019 el entonces ministro del Trabajo Nicolás Monckeberg (RN).

La frase fue recordada también por el Presidente Gabriel Boric, cuando el Gobierno presentó una serie de cambios a la iniciativa presentada en 2017 por Camila Vallejo, quien entonces era diputada. El Ejecutivo le puso suma urgencia a esta moción, que hace más de dos años dormía en la Comisión de Trabajo del Senado.   

El hecho marca un nuevo hito para el Ministerio del Trabajo que encabeza Jeannette Jara, ya que el proyecto aterriza en el Congreso tras un acuerdo de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) con tres centrales sindicales, además de la venia de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

Uno de los papeles relevantes lo jugó justamente Boccardo, el segundo al mando de la cartera, que en diálogo con El Desconcierto detalla la fórmula del Ministerio. «Creemos que el diálogo social ha sido una de las claves. Fueron meses de intenso trabajo, pero estoy contento porque llegamos a buen puerto», destaca.

La muñeca del Mintrab

– Primero fue el sueldo mínimo y ahora las 40 horas. En ambas, la ministra apareció de la mano con empresarios y trabajadores. ¿Cómo se construyeron esos puentes?

Nosotros como Gobierno, y por mandato del Presidente, hemos trabajado en un esquema de diálogo social. Específicamente acá adoptamos una fórmula que es conocida en el mundo como tripartita y que busca avanzar en proyectos de reforma, en leyes o en las distintas discusiones laborales manteniendo un diálogo con organizaciones sindicales, empresariales y el mundo de la academia u organismos internacionales, como la OIT. 

Creemos, no solamente que es la forma más efectiva de construir reformas que al mismo tiempo sean técnicamente robustas, sino que también nos permite conocer la heterogeneidad que hay en el mundo laboral y productivo. Y de ahí que hayamos planteado que esta es una reforma integral de reducción de jornada que se adapta a las distintas realidades productivas.

También nos permite, por otro lado, construir reformas que después, cuando se presentan al Parlamento, llegan con una legitimidad social importante.

– Cuando comenzaron sus labores en el Gobierno, ¿cuál es la estrategia que idearon con la ministra Jara?

Nosotros tuvimos un mandato que, en primer lugar, que nos exigía avanzar en una recuperación del mercado laboral. En eso diseñamos los subsidios del IFE y el programa Chile Apoya.

Posteriormente nos tocó avanzar en la negociación del salario mínimo y, actualmente, estamos en la reforma de 40 horas. En algún tiempo más se va a anunciar el proyecto de reforma previsional y nosotros, desde el comienzo, colocamos en el centro el tripartismo.

– Sentar en la mesa a trabajadores y empresarios es un proceso complejo. ¿Cómo lo resolvieron?

Como en cualquier proceso de diálogo hay diferencias legítimas, pero hemos sabido avanzar en el sentido de ir alcanzando acuerdos. Esa es la fórmula que propusimos desde un comienzo y que nos ha permitido avanzar en un contexto de reformas que tiene el programa del Gobierno.

– ¿Cómo se reparten las tareas entre usted y la ministra Jara?

Es un trabajo conjunto, un trabajo en equipo que realizamos bajo el liderazgo de la ministra. Desde un comienzo nos enfocamos en proyectos distintos. Por ejemplo, la Subsecretaría del Trabajo estaba más enfocada en la reforma 40 horas, mientras el subsecretario de Previsión tiene encomendado el diseño de la reforma previsional.

Además, a la ministra le toca encabezar el trabajo interministerial, con Hacienda, Economía y también con el Ministerio de la Mujer.

– ¿Cuál es el siguiente paso del Ministerio del Trabajo?

 El cronograma del gobierno se diseñó en un principio con la reforma tributaria, que ya está en el debate y está siendo liderada por el ministro Marcel. En ese diseño, se nos encomendó avanzar prontamente en el proyecto 40 horas. Dentro de la planificación, también está considerado enviar prontamente el proyecto de pensiones y por lo tanto durante este año vamos a estar fundamentalmente enfocados en aquello.

– ¿Y en cuanto a los puntos del programa?  

Al menos en lo que resta del 2022, esperamos que se aprueben las 40 horas durante el segundo semestre del presente año. El siguiente paso será el proyecto de reforma de pensiones y también vamos a estar abocados en la ratificación del Convenio 190 de la OIT, que es un convenio que permite al país avanzar en espacios laborales libres de violencia laboral y acoso, específicamente por razones de género.

Es un convenio muy sentido por las organizaciones sindicales, por las organizaciones de mujeres y, por lo tanto este año, está en nuestra agenda.

El sello 40 horas

– Este proyecto se congeló en el Senado hace dos años. ¿Qué pasó ahí? ¿Aún no era el momento?

Lo que yo puedo contar es que este es un proyecto presentado por la entonces diputada Vallejo junto a la diputada Cariola. Fue avanzando en la Cámara y pegó fuerte, porque dio lugar a una bancada 40 horas del Parlamento y a la Coordinadora 40 horas del mundo social.

Sin embargo, tuvo una oposición importante. Hubo un contra proyecto de 41 horas, que se trató de plantear como un proyecto alternativo. Luego, en el Senado se había aprobado la idea general de legislar y se quedó congelado.

Posterior a todo esto fue que el Presidente lo recogió en su programa y nos encomendó hacerle indicaciones para que se hicieran cargo de esta demanda ciudadana de reducir los tiempos de trabajo, pero con el agregado que fue obteniendo el proyecto a partir del proceso de diálogo social y mesas técnicas. Por lo tanto, lo que puedo afirmar sí es que durante este gobierno el Presidente si respalda plenamente el proyecto de 40 horas y eso permite que el trabajo que realizamos como Ministerio de sus frutos.

– Previamente comenzaron implementando el sello 40 horas. ¿Fue una forma de abrir las conversaciones o hay otros factores que incidieron?

Hay que recordar que la jornada laboral actual es de 45 horas como máximo. Pero perfectamente empleadores y trabajadores pueden pactar valores y duraciones de jornada distintas.

En el mundo y en Chile la jornada laboral se ha venido reduciendo. Esto se aceleró durante la pandemia y en algunos casos a jornadas menores a 45 horas. El objetivo del sello era reconocer a aquellas empresas que podían adaptar sus esquemas de jornada y aprender cómo las habían implementado. Saber cómo las valoran las trabajadoras y trabajadores, cómo les había cambiado la vida, cómo los empleadores habían buscado resolver los problemas de productividad.

En ese contexto, el sello buscaba reconocer aquellas empresas que tuvieran más de un 80% de trabajadores con jornadas de 40 horas o menos, donde no se hubieran vulnerado los derechos laborales y que tuvieran las cotizaciones al día. Para nosotros como Ministerio era importante reconocerlo, llevamos más de 800 empresas que nos han pedido el sello y hemos entregado más de 150, la gran mayoría lo han obtenido Pymes. Esto también muestra que es un camino que puede ir avanzando, es posible mostrar que era viable y económicamente sostenible.

– ¿Qué ventaja implica tener un sello 40 horas?

Al optar al sello 40 horas van a tener un sistema de puntaje mayor al momento de acceder a los fondos de Corfo. En esta primera etapa, el ensayo tenía un objetivo de reconocimiento de que estos caminos eran posibles previo a la ley. También van a tener un reconocimiento en el proyecto, porque buscamos que aquellas empresas que, pudiendo anticipar la reducción de jornada, lo vayan haciendo.

El sello mostró una realidad bien potente de que esto es posible, que empresas de distinto tamaño lo pueden hacer, que esto tiene efectos positivos tanto en los trabajadores como en su productividad, entendiendo que, y eso también es un trabajo y un aprendizaje a las mesas técnicas, que en otros casos el Gobierno va a tener que acompañar con medidas, sobre todo a las Pymes, para que esta transición sea posible con los esquemas de gradualidad que hemos propuesto.

– ¿Cuáles fueron los puntos principales que derivaron de las mesas técnicas?

En las mesas técnicas recibimos organizaciones de empresarios de distintos rubros: minería, transporte, comercio, la rama de la Sofofa, la Cámara del Comercio, la SEC, también empleadores, Pymes y también muchas organizaciones sindicales de esos sectores productivos.

Hay 2 grandes consensos de esas mesas técnicas. El primero de los beneficios de la reducción de jornada, tanto para la calidad de vida como la salud laboral de las personas, y el segundo aspecto es que un elemento clave para la implementación de una reforma de este tipo es la gradualidad de la implementación.

También coordinamos una reducción proporcional en todos aquellos sectores que están regulados por jornadas especiales de transporte, por ejemplo, gente de mar, ferrocarrileros, pilotos de aeronaves comerciales, etc. Esto incluye a los trabajadores rurales y a las trabajadoras de casa particular, que muchas veces quedan fuera de este tipo de reformas. También vamos a incluir en el esquema las jornadas excepcionales y los sistemas de turnos, como ocurre por ejemplo en minería y salud.

– ¿Cómo fue la participación del mundo académico?

En específico, se sumó un estudio que realizamos con la Universidad Católica de Valparaíso. Nos ayudó a sistematizar la discusión de las mesas técnicas con los que pudimos tener análisis comparados de los distintos esquemas de jornada.  

Además, hubo un estudio del Centro de Microdatos de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, que nos permitió tener una perspectiva de la experiencia comparada, es decir, cómo distintos países en el mundo habían avanzado en este tipo de reforma. Ahí se repetía la constante de que la gradualidad es un factor clave para su implementación.

Finalmente, un informe del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la UC que nos permitió conocer los distintos esquemas de jornada, cuantificar y tener también las proporciones de cuántas personas iban a verse beneficiadas por esta reforma.

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