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País Desconcertado 21.12.2016

A 109 años de la matanza de la Escuela de Santa María: La editorial de El Mercurio en 1907

A 109 años de la matanza de la escuela Santa María de Iquique, recordamos La editorial de El Mercurio, del 20 de diciembre de 1907 y sus publicaciones cómplices que justificaron el asesinato de obreros chilenos.

Por Vanessa Vargas Rojas

“Las condiciones en que se desarrolla el trabajo en faenas las salitreras, colocan al obrero en situación ventajosa respecto de las demás labores de explotación agrícola o industrial del resto del país“. Así se estipulaba en la editorial de El Mercurio, del 2o de diciembre de 1907, lo que ocurría a pocas horas de la matanza de la escuela Santa María de Iquique.

Durante esos días, el periódico desmentía y cuestionaba las demandas de los obreros movilizados por sus derechos, asegurando que “en general, puede decirse que la remuneración del trabajador allí es amplia y que ningún gremio recibe mayores compensaciones y tiene más facilidades para la vida y más oportunidad para el ahorro, que el de los peones y jornaleros empleados en la extracción y beneficio del nitrato”.

En la particular visión del histórico medio de la familia Edwards, el trabajo del obrero salitrero estaba caracterizado por “el jornal alto, la habitación gratuita, la pulpería a precios equitativos, la alimentación abundante y relativamente más baja que en el sur“, lo que compensaba “sobradamente el esfuerzo del hombre y los rigores del clima y las arideces del territorio”.

“La detención del trabajo en las salitreras perjudica, más que a los capitalistas, a los huelguistas mismos, pero beneficia a los agitadores. Y como lo hemos dicho, no hay causa visible que justifique los acontecimientos…“, estipulaba el periódico, apenas horas antes de la masacre obrera.

Pocos días después, el 28 de diciembre de 1907, El Mercurio justificaba, junto a la derecha de la época, el sangriento episodio que terminó con la vida de numerosos trabajadores salitreros y sus familias: “Es muy sensible que haya sido preciso recurrir a la fuerza para evitar la perturbación del orden público y restablecer la normalidad, y mucho más todavía que el empleo de esa fuerza haya costado la vida a numerosos individuos… el Ejecutivo no ha podido hacer otra cosa, dentro de sus obligaciones más elementales, que dar instrucciones para que el orden público fuera mantenido a cualquiera costa, a fin de que las vidas y propiedades de los habitantes de Iquique, nacionales y extranjeros, estuvieran perfectamente garantidas. Esto es tan elemental que apenas se comprende que haya gentes que discutan el punto”.

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