Leopoldo López es sin duda uno de los personajes más polémicos del momento.

El líder de la oposición venezolana cumplía arresto domiciliario en su hogar cuando la madrugada del martes fue detenido por oficiales del Servicio de Inteligencia Bolivariano, quienes lo trasladaron a la prisión militar de Ramo Verde, el mismo lugar donde había pasado los últimos tres años antes del cambio de medida de principios de julio de este año.

López fue condenado en 2014 a 14 años de prisión por su rol en el medio centenar de muertes que se produjeron en las llamadas “guarimbas”, nombre con que se le conoció a las protestas contra Nicolás Maduro dicho año.

La nueva detención de López volvió a poner al régimen de Maduro en el centro de la polémica, calificado como “dictatorial” por medios de comunicación alrededor del mundo.

Pero, ¿quién es Leopoldo López? Figura mundial por los Derechos Humanos y la democracia para unos, golpista y corrupto para otros (ha sido repudiado por su violencia incluso en la misma derecha venezolana), en El Desconcierto presentamos un perfil de la persona que copa las portadas en todo el mundo.

Infancia privilegiada

López viene de una familia que se ha codeado con el poder político y el dinero en Venezuela por décadas.

Su madre es Antonieta Mendoza, apellido de gran peso en Venezuela. A mediados del siglo XX, el país sufrió una seguidilla de golpes de Estado, que no impidieron que los nombres de la prestigiosa familia Mendoza ocupara importantes cargos de gobierno.

Partiendo por Rafael López Ortega, tío abuelo de Antonieta, quien fuera ministro de Educación en la presidencia del general Eleazar López Contreras (1935-1941); luego está Eugenio Mendoza Goiticoa -tío de Antonieta y tío abuelo de Leopoldo-, un reconocido empresario que fue ministro de Fomento tanto en el gobierno del general Isaías Medina Angarita (1941-1945) como durante la Junta Militar de 1958. Por último, el padre de Antonieta y abuelo de Leopoldo, Eduardo Mendoza Goiticoa, fue ministro de Agricultura en el gobierno interino de Rómulo Betancourt tras el golpe de 1945.

La familia se hizo conocida en Venezuela por no diferenciar el color político a la hora de hacer negocios. Durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez (1952-1958), los Mendoza se volvieron un actor clave de la economía agrícola y fueron parte importante en la transición democrática posterior. El grupo se convirtió en poco tiempo en un holding empresarial, con grandes inversiones en servicios financieros.

La actual cabeza del grupo es el poderoso empresario Lorenzo Mendoza, dueño de una fortuna de 1.500 millones de dólares y primo de Leopoldo López. Ha sido sondeado como candidato presidencial para 2018.

En ese contexto privilegiado creció Leopoldo López Mendoza, nacido en Caracas en abril de 1971, hijo del matrimonio entre Leopoldo López Gil -directivo del periódico de oposición El Nacional- y de Antonieta Mendoza.

A fines de los ’80, una ola de protestas ante la crisis económica y casos de corrupción se tomó Venezuela. Se conoció como el “Caracazo” y es considerada como un preámbulo a Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana. La familia López Mendoza decidió enviar a su hijo a estudiar a Estados Unidos en medio de las masivas protestas que terminaron por condenar al entonces presidente Carlos Andrés Pérez.

Realizó sus estudios universitarios de Sociología en la Kenyon College y luego una maestría en Políticas Públicas en la Kennedy School of Government, de la prestigiosa Universidad de Harvard.

En su paso por los Estados Unidos se relacionó con importantes personajes de la élite norteamericana, como David Petraeus, ex jefe de la CIA con Barack Obama, la experta en contrainsurgencia Paula Broadwell y el presidente de la Inter-American Foundation (IAF) William Perrin, organización con la que en el futuro desarrollaría importantes vínculos cuestionados por la justicia.

Primero Justicia y el golpe del 2002

López vuelve a Venezuela a mediados de los ’90 a trabajar como asesor la empresa Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), la petrolera con las mayores reservas petrolíferas del mundo y que en los años mozos del chavismo sería clave en las políticas sociales del fallecido líder.

Antonieta Mendoza, madre de Leopoldo, se desempeñaba como gerenta de Asuntos Públicos de PDVSA a fines de los ’90. En ese rol fue condenada por realizar pagos irregulares a la organización Primero Justicia, entonces novel partido político que la tenía a ella y al joven Leopoldo entre sus filas. Mendoza ordenó las transferencias hacia la organización con dineros provenientes de un convenio entre PDVSA y la Inter-American Foundation.

Por esta razón, en 2011, Leopoldo López recibiría su primera condena, inhabilitándole a postular a cargos públicos hasta 2014.

Pero en los tempranos ’00 era una figura en ascenso y uno de los principales políticos en la oposición al gobierno de Hugo Chávez. Ese año fue electo alcalde del municipio del Chacao en Caracas, cargo para el que sería reelecto en 2004 con el 81% de los votos.

López como alcalde de Chacao

El 11 de abril de 2002 Venezuela sufrió un golpe de Estado liderado por sectores empresariales y de oposición. Hugo Chávez fue secuestrado por tres días y en su lugar juró como presidente el empresario Pedro Carmona Estanga.

Fueron días de incertidumbre. Se comunicó que Chávez había renunciado y se cortaron las transmisiones del canal estatal, mientras que las emisoras privadas optaban por aplaudir al nuevo gobierno, que contó con escasos apoyos internacionales, entre ellos, el Fondo Monetario Internacional y el gobierno de Chile.

Primero Justicia tuvo un rol prepoderante en esos días. Uno de sus miembros incluso asumió como ministro de Finanzas del gobierno de facto. Leopoldo López, como alcalde de Chacao, lideró un linchamiento público contra quien fuera el ministro del Interior chavista, Ramón Rodríguez Chacín.

López sería juzgado por estos hechos unos años después, siendo sobreseído por el propio Hugo Chávez en 2007.

Del 11 de abril hay que sentirse orgulloso. Yo no sé si hay alguien que no se sienta orgulloso del 11 de abril, cuando tumbamos a Chávez con una marcha”, dijo en una ocasión, en referencia al fracasado golpe de Estado a Chávez.

Momento en que militares chavistas retoman el control del Palacio de Miraflores en 2002 / Documental: La revolución no será televisada

La creciente popularidad y estrategia violenta

Mientras su popularidad crecía más y más, López comenzaba a distanciarse de otras figuras de su partido como Henrique Capriles y Julio Borges.

El partido Primero Justicia se quebraría en 2005 después de un desastroso resultado en las elecciones parlamentarias de ese año, en las que López pedía retirarse al no haber garantías de la legitimidad del proceso. Dos años después, el gobierno dispuso a un referéndum popular un paquete de reformas constitucionales, las que terminarían siendo las primeras y únicas elecciones que perdió Hugo Chávez.

Con un gobierno más debilitado, un popular Leopoldo López se aprestaba a competir por la gobernación de Caracas cuando una serie de condenas se le vienen en su contra: la comentada situación del financiamiento a Primero Justicia y una malversación de fondos públicos durante su tiempo como alcalde de Chacao, en el que se le denunció haber financiado a dirigentes de la oposición.

El hecho no ayudó al gobierno, pues la población venezolana se dividía entre los que creían que era corrupto y los que pensaban que el gobierno orquestaba la situación por temor a su figura. Una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que acusaba al gobierno de “prohibirle el derecho de ser candidato” alimentó aún más la figura del mediático López.

“Arrogante, vengativo y hambriento de poder”. Así describió un cable de Wikileaks a López, resistido desde el chavismo y en la propia oposición

En 2009 es que decide lanzar Voluntad Popular, el partido con el que lideró el ala más radical del antichavismo. En esa época, López mantuvo una activa agenda en los Estados Unidos con constantes visitas al país, según revelaron cables secretos liberados por Wikileaks.

Uno de ellos es un documento del consejero político de la embajada de EE.UU. en Caracas, Robin Meyer, quien dice que López es “una figura que causaba divisiones dentro de la oposición venezolana” y que “suele ser descrito como arrogante, vengativo y hambriento de poder”. También se menciona cómo la hostilidad del chavismo hacia él hizo crecer su popularidad y figura.

López intentó candidatearse a la presidencia, pero terminó perdiendo la interna en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) contra Henrique Capriles para los comicios de 2012.

Junto a María Corina Machado continuaron liderando a los sectores más reaccionarios de la oposición. Analistas internacionales lo consideraron como una estrategia de posicionamiento, después de perder figuración ante Capriles.

La Salida (y la condena)

Ya con Nicolás Maduro como presidente electo -tras la muerte de Chávez en 2012- López se encumbró como líder de lo que se conoció como “La Salida”, una estrategia de agitación callejera para generar la salida del mandatario por una vía no institucional.

Las protestas, como dijo López, no terminarían hasta “que logremos sacar a quienes nos están gobernando”.

Un total de 43 muertos y más de 800 heridos fue el saldo de las llamadas “guarimbas”, nombre con que se conoció el corte de calle y barricadas de las protestas de 2014.

López, líder de las protestas, terminó siendo condenado por el Tribunal Supremo de Justicia a 13 años de prisión en su calidad de determinador en el delito de incendio intencional; por instigación pública; daños a la propiedad pública y asociación para delinquir.

Luisa Ortega Díaz, fiscal general de Venezuela y hoy una de las principales opositoras a Maduro ha rechazado calificar el estatus de López como “preso político”.

Cuando López pasó a arresto domiciliario hace un mes, la misma fiscal Ortega Díaz llamó al gobierno a no tomar el proceso penal como “instrumento de propaganda ni de campaña” y que “no se debe instrumentalizar un caso tan delicado y sensible para el país para tratar de legitimarse y mejorar su imagen”.

Orden de detención contra Leopoldo López

Figura mediática

López se volvió en la figura más emblemática del antichavismo en Venezuela y en el mundo. En los tres años que estuvo en la prisión de Ramo Verde, no desistió de sus constantes llamados a la violencia como forma de sacar del poder a Nicolás Maduro.

En junio, grabó un video donde pedía a los militares “rebelarse” contra el gobierno.

Pero su detención no aunó las aguas en la derecha en torno a su figura. Después de las elecciones de la Asamblea Nacional de 2015, donde el MUD obtuvo la mayoría, muchos se alejaron de la figura de López que seguía insistiendo, desde prisión, que el gobierno de Maduro no daba espacio para el diálogo y que la única salida era la violencia desde las calles.

Pero con el tiempo, las estrategias de conciliación y diálogo de los sectores más moderados del MUD terminaron cediendo. El país entró en una crisis institucional con el choque de poderes entre el gobierno y el Congreso, que fue declarado en desacato por intentar legislar con tres diputados que fueron removidos de sus cargos al comprobarse fraude electoral.

Tras el fracaso de las distintas estrategias destituyentes de la oposición, la alternativa nuevamente pasaron a ser la protesta, más violenta que pacífica. Los 4 meses de movilizaciones llevan más de 100 muertos en Venezuela. Chavistas, de la oposición y también personas inocentes.

Entre ellos está Nelson Moncada, el juez que ratificó la condena contra López y que fuera interceptado y asesinado a tiros en junio pasado.

El martes pasado, López volvió a Ramo Verde tras tres semanas de arresto domiciliario en su hogar, después de que la justicia determinara que tomó conocimiento de “planes de escape” que estaba tramando.

La situación viene a entrampar todavía más las negociaciones de salida a la crisis institucional, que incluso llegaron al punto de que Maduro ofreciera retrasar la Asamblea Constituyente para que la oposición se inscribiera con sus propios candidatos.

No pasó, pues la estrategia del MUD, pese a las diferencias internas, pareciera ser una sola: la misma que López viene promulgando desde hace más de una década.